Luis Jorge Boone

Suelten a los perros

El paisaje de Monclova y sus alrededores, desiertos, carreteras, casas viejas y ruinosas son los escenarios de los cinco cuentos que conforman Suelten a los perros. Este libro se lee como una constelación; cada relato tiene su propio impulso y ritmo, pero los detalles y lazos en común resultan en una figura orgánica, guiada por una recurrente imposibilidad amorosa.
Una y otra vez, sus personajes encuentran en lo cotidiano una puerta abierta a los conflictos, pero ante ellos sólo la pasividad, la renuncia y la huida les están dadas. Mínimos héroes trágicos de pequeñas derrotas que se vuelven definitivas, la extraordinaria tensión narrativa y el largo y profundo aliento de estos relatos de gran fuerza les dan una dimensión universal.

Luis Jorge Boone cuenta sus historias con una prosa veloz y un don narrativo innegable que se expresa en la lengua del desierto norteño, en el habla particular de personajes que se ocultan tras una sencillez misteriosa, en delicado equilibrio entre el humor y la tragedia.
162 páginas impresas
Propietario de los derechos de autor
Ediciones Era
Publicación original
2020
Editorial
Ediciones Era
¿Ya lo leíste? ¿Qué te pareció?
👍👎

Opiniones

    Vick Medinacompartió su opiniónel año pasado
    🚀Adictivo

    Buenísimo

    Jade Aguilarcompartió su opiniónhace 2 años
    👍Me gustó
    🎯Justo en el blanco

    Monclova ❤️

    Brenda Orocompartió su opiniónel año pasado
    👍Me gustó
    🚀Adictivo

    Club de salir a correr los viernes fue mi favorito
    Lectura 100% recomendada para coahuilenses 🌝

Citas

    Sandra Arcos Reyescompartió una citahace 5 meses
    Estaba cansado. Su decisión fue apenas un soltar cosas, desatarse, y dejarlas ir por la coladera. No una atadura, ni una red para caer en ella. Al contrario. Aligerarse. Su decisión fue ésa. Desconectar.
    clonerpoetacompartió una citael año pasado
    Fui al baño, la taza estaba abierta. Salían ruidos de chapoteo. Con precaución y haciendo que mi sentido de la decencia tacleara a mi imaginación, me asomé.

    Una rata se pescaba con fuerza de la porcelana. Estaba empapada, la respiración le hinchaba con fuerza el torso. Me miraba. Vencida, pero en guardia. Era medianona, no tan grande como la otra. A lo mejor era la pareja. O su descendencia. O algo. No supe qué hacer y bajé la tapa.

    rata

    clonerpoetacompartió una citael año pasado
    Nidia me hacía toda clase de requerimientos que, según ella, debía acometer con soltura y prontitud. Para empezar, solucionar cuanto desperfecto apareciera en su casa, o en el depa, cuando ya vivíamos juntos, a huevo con mis propias manos, como cualquier bato que se precie de no ser maricón, apuntaba. Cambiar un socket sin electrocutarme u ocasionar un corto general, afinar el carro, hacerle a la plomería y a la albañilería cuando fallara la regadera y hubiera que tapar alguna grieta en el mosaico del baño, tener vocación de guardia de seguridad, abogado y taxista experimentado; todo esto, porque eso hacen los batos. Lo cierto era que ni aunque me apuntaran con una pistola tendría oportunidad. Soy torpe. O flojo. O no tengo el carácter. Y al parecer eso al principio les cae en gracia a algunas mujeres. Aunque luego ya no tanto. Me imagino, ahora, habiendo pasado tanta agua ya bajo el puente de los dos años que estuvimos juntos, que se impuso el reto de convertirme en lo que yo no era, en lo que yo nunca afirmé ser, porque no lo creí necesario, y en lo que nunca juré convertirme, porque uno no debe hacer promesas que no piensa cumplir. O sea, un bato de los de a deveras. Cuando se dio cuenta de que el proyecto naufragaba, todo empezó a terminar.

En las estanterías

    Ediciones Era
    Era
    • 194
    • 199
    Luis Valencia
    Libros a elección
    • 575
    • 7
    Patricia Fuentes
    Storytellers
    • 151
    • 5
    Bonzo Poe
    Narrativa
    • 395
    • 4
fb2epub
Arrastra y suelta tus archivos (no más de 5 por vez)