Jorge Comensal

Las mutaciones

Avisarme cuando se agregue el libro
Para leer este libro carga un archivo EPUB o FB2 en Bookmate. ¿Cómo puedo cargar un libro?
Ramón Martínez es abogado exitoso, ateo militante y patriarca convencional. Un golpe de azar lo privará de la lengua —la carne, el habla— y lo condenará a vivir una silenciosa tragicomedia.

En esta novela de humor y desasosiego, Jorge Comensal narra las peripecias de Ramón y sus allegados: Carmela —la esposa— quien deberá volver a litigar después de veinte años sin hacerlo; Paulina y Mateo —los hijos adolescentes— que tendrán que acostumbrarse a la desgracia cotidiana mientras lidian con la obesidad y el onanismo; Elodia —la empleada doméstica—, dispuesta a renunciar al aguacate y al chile de árbol a cambio de una cura milagrosa para su jefe; y Benito, el loro blasfemo que se convertirá en el confidente de Ramón.

El cáncer teje los hilos de Las mutaciones, una historia sobre la superstición y la codicia, sobre consultas médicas y deudas impagables, sobre la investigación científica y el cultivo de marihuana terapéutica, sobre un oncólogo ególatra, una psicoanalista heterodoxa y un joven hipocondriaco.
Este libro no está disponible por el momento.
163 páginas impresas
Publicación original
2016
¿Ya lo leíste? ¿Qué te pareció?
👍👎

Opiniones

    hectormondragongcompartió su opiniónhace 2 años
    👍Me gustó

    excelente!!!! super entretenido

    Ada Guzmáncompartió su opiniónhace 3 años
    👍Me gustó
    🎯Justo en el blanco
    🚀Adictivo

    Muy bueno. Triste.

    Rosy Antuñanocompartió su opiniónhace 7 meses
    👍Me gustó
    🔮Profundo
    🎯Justo en el blanco
    💞Romántico
    😄Divertido

Citas

    Abril Bautistacompartió una citahace 10 meses
    Eduardo tardó mucho en responder. Teresa no podía creer cuán torpe había sido. Por algo sobrevivía la escuela lacaniana; era la única que evitaba que sus practicantes confesaran cuán ordinaria es la mente del analista, cuán vulnerable al influjo del paciente, a la proyección de los propios temores y deseos.
    Eugeniacompartió una citael año pasado
    Teresa debía resignarse al hecho de que pasaría mucho tiempo antes de que Eduardo pudiera tener relaciones afectivas normales; en pocas palabras, seguiría solo, completamente solo, como ella, porque también se trataba de ella, de la proyección de su deseo, de la fantasía de bañarse por la noche y saber que alguien la acompañará en la cena, se meterá con ella a la cama y la abrazará sin reproches por la ausencia de senos. Buenas noches, mi amor, dijo el silencio cuando Teresa apagó la luz
    Marisol Cidcompartió una citael año pasado
    la miró con el cansancio del que sufre esa incógnita sin descanso.

En las estanterías

fb2epub
Arrastra y suelta tus archivos (no más de 5 por vez)