Carolina Sanín

Los niños

Con ecos de la novela Grandes esperanzas de Charles Dickens y de películas como Gloria de John Cassavetes y El chico de Charles Chaplin, Los niños es una novela inquietante y profundamente original, todo un hallazgo literario de una de las voces más interesantes del panorama de la literatura latinoamericana actual.

Laura Romero, antigua locutora de comerciales de muebles y del servicio telefónico que da la hora y rentista de la mina de sal familiar, vive con su galgo Brus y es asidua de los supermercados. A la casa de esta mujer solitaria llega, una noche, un niño de seis años llamado Fidel. No se sabe de dónde viene ni quién es, habla siempre misteriosamente y parece no estar familiarizado con los usos del mundo. Mientras trata de asignarle significados a su presencia, Laura lo pierde y lo recobra intermitentemente, pasando por varios estadios en los que encuentra personajes y situaciones que todos conocemos: el vendedor de mercancías en un bus, el lenguaje burocrático del hogar de paso, la señora parlanchina. A través de la historia central de una pareja insólita ;la de un niño y una mujer que no es ni pretende ser su madre;, y en un tono de fábula clásica, y con visos de terror psicológico, Los niños explora los límites del aislamiento y la intimidad y hace una reflexión, en ocasiones humorística, sobre la compasión, la maternidad, la hospitalidad, el abandono y la infancia.
108 páginas impresas
Publicación original
2015
Editorial
Siruela

Opiniones

    Irlanda Sánchez Juárezcompartió su opiniónhace 3 años
    🙈Ni fu ni fa
    🔮Profundo
    🚀Adictivo

    A ver, fue un libro que me tuvoooo muy entretenida pero no quede contenta con el final de la historia, no sé, no lo terminé de comprender. Tal vez me falta una noche de sueño para saborear mejor el final de la historia, pero si es entretenido.

    Valentina Montealegrecompartió su opiniónhace 2 años
    👍Me gustó
    🔮Profundo
    🚀Adictivo

    Es el primer libro que leo de la autora, cuando la leía pensaba mucho en Clarice Lispector. Entremezcla situaciones extrañas con una secuencia lineal, lo que me mantuvo pegada y expectante. Es un libro que me dejó pensando en su estilo.

    Chris Cuadernocompartió su opiniónhace 2 años
    👍Me gustó
    💡He aprendido mucho
    🎯Justo en el blanco

    Hace mucho tiempo que tenía pendiente leer a Carolina Sanín y fue hasta hace unas semanas con un grupo de lectura que decidimos leerla y escogimos este libro. La historia empieza con Laura, una mujer de mediana edad con una vida un tanto extraña y aburrida porque a pesar de que no tiene necesidad de trabajar, gracias a una herencia que le permite tener seguridad económica, decide hacerlo limpiando una casa tres días a la semana. Lo más extraño es que no quiere que la familia para la que trabaja se entere de que tiene un automóvil y por eso decide llegar allí en bus.

    Laura suele ir a un supermercado con su perro Brus y siempre es abordada por una mujer que se ofrece a cuidarlo pero Laura siempre se niega (creo que menciono esto porque hay un detalle que me pareció hermoso y a la vez rutinario sobre la desconfianza y la inseguridad en las calles).

    Una noche Laura escucha a un niño afuera en la calle y decide llevarlo a su casa y llamar a la policía y al Bienestar Familiar pero no recibe respuesta porque es fin de semana. Este es un libro con situaciones hilarantes y ridículas, pero lo más triste es que son sucesos que en realidad ocurren. No sabía si reírme o sentirme furioso. Este es un libro que invita al lector a pensar y a cuestionarse, un libro que habla de la maternidad y de los deseos respecto a la realidad. En muchas ocasiones no entendí situaciones pero me llevaron a pensar y preguntar.

    En fin, es un libro genial, cuya escritura me parece bellísima y que siento que Carolina ha puesto cada palabra y cada elemento en esta historia de manera que nada le sobra, es un libro al que espero volver porque siento que habrá cosas nuevas que en esta lectura se me pasaron.

Citas

    Leida Castellanoscompartió una citahace 3 años
    Aprendió a leer su nombre, pero luego sintió una inquietud parecida a la que le causaban las ballenas. ¿Cada letra hacía su sonido o lo decía? ¿Cómo hacían las letras para sonar, si estaban ahí quietas? ¿Acaso chocaban unas contra las otras sin que nadie lo viera? ¿Había que dibujarlas pegadas unas a las otras, golpeándose, para que sonaran? ¿Qué era leer, qué era? ¿Cómo así que Elvis era una palabra? ¿Dónde estaba la palabra de verdad
    Caro Jiménez San Pedrocompartió una citahace 4 meses
    El niño tenía el pelo cortado al rape y ojos grandes. Había en los ojos tanto espacio negro que parecía que la cara interrumpiera la noche y la noche se reanudara en la mirada
    Abril Castillocompartió una citael año pasado
    Los perros no son de la suerte. Están aquí y allá, en el destino, acostados

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