Emily Dickinson

El viento comenzó a mecer la hierba

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Emily Dickinson fue una mujer inteligente, rebelde y culta que, en su encierro voluntario en la habitación de su casa en Amherst, construyó una de las obras más sólidas de la literatura universal.Como señala Juan Marqués en la presentación, sus poemas «además de ser escritos, en principio, exclusivamente para la inmensa minoría de sí misma, fueron, a un tiempo, complicadísimos y simples, alegres y tristes, transparentes y enigmáticos. Son poemas que acompañan y ayudan a vivir a quien los lee, que enseñan a observar mejor, que obligan a ser más compasivo».Aunque su obra es muy extensa, hemos preferido editar un libro pequeño, íntimo, dickinsoniano, para lo que ha sido fundamental la visión poética de las ilustraciones de Kike de la Rubia.«No hay, que yo sepa, una vida más apasionada y más solitaria que la de esta mujer. Prefirió soñar el amor y acaso imaginarlo y temerlo.»Jorge Luis Borges
Este libro no está disponible por el momento.
50 páginas impresas
Publicación original
2014

Opiniones

    Martha Lunacompartió su opiniónhace 2 meses
    👍Me gustó
    🔮Profundo
    💡He aprendido mucho
    🎯Justo en el blanco
    🐼Adorable

    Primera vez en que leo y descubro a Emily Dickinson y me pregunto porque antes no había leído nada de ella. Una bellísima y exquisita compilación de su vasta obra poética, donde nos regala en cada poema un pedacito de ella, y en donde quien la lee, le deja también un pedacito de sí mismo. Simplemente maravillosa. Tendré que buscar y leer más de su obra.

    cerge74compartió su opiniónhace 3 meses

    Increíble la profundidad emocional y sensibilidad de Emily. El libro esta bellamente ilustrado. De esos que hay que tener en papel.

    Beatriz ACcompartió su opiniónhace 3 años
    🔮Profundo
    🎯Justo en el blanco
    🚀Adictivo
    💧Prepárate para llorar

    La intimidad de una mujer materializada en esta exquisita obra.

Citas

    Natali Sánchezcompartió una citahace 5 meses
    Temo a la persona de pocas palabras.

    Temo a la persona silenciosa.

    Al sermoneador, lo puedo aguantar;

    al charlatán, lo puedo entretener.

    Pero con quien cavila

    mientras el resto no deja de parlotear,

    con esta persona soy cautelosa.

    Temo que sea una gran persona.
    Nayeli Espinozacompartió una citahace 16 días
    es necesario ser una habitación

    para estar embrujada,

    no es necesario ser una casa.

    El cerebro tiene pasillos más grandes

    que los pasillos reales.

    Es mucho más seguro encontrarse a medianoche

    con un fantasma exterior

    que toparse con ese gélido huésped,

    el fantasma interior.

    Más seguro correr por una abadía

    perseguida por las sepulturas

    que, sin luna, encontrarse a una misma

    en un lugar solitario.

    Nosotros tras nosotros mismos escondidos,

    lo que nos produce más horror.

    Sería menos terrible

    un asesino en nuestra habitación.

    El prudente coge un revólver

    y empuja la puerta,

    sin percatarse de un espectro superior

    que está más cerca.
    Mariana Nomáscompartió una citahace 10 meses
    No es necesario ser una habitación

    para estar embrujada,

    no es necesario ser una casa.

    El cerebro tiene pasillos más grandes

    que los pasillos reales.

En las estanterías

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