es

Gabriela Mistral

Audiolibros

Cómics

Citas

Lucía Laguna Hernándezcompartió una citahace 2 años
No quiero dar señales de que vivo

mientras por mi sangre vaya y venga

y suba y baje por mi loco aliento.
Cristobal Andradecompartió una citahace 2 años
La otra
Una en mí maté:

yo no la amaba.

Era la flor llameando

del cactus de montaña;

era aridez y fuego;

nunca se refrescaba.

Piedra y cielo tenía

a pies y a espaldas

y no bajaba nunca

a buscar «ojos de agua».

Donde hacía su siesta,

las hierbas se enroscaban

de aliento de su boca

y brasa de su cara.

En rápidas resinas

se endurecía su habla,

por no caer en linda

presa soltada.

Doblarse no sabía

la planta de montaña,

y al costado de ella,

yo me doblaba...

La dejé que muriese,

robándole mi entraña.

Se acabó como el águila

que no es alimentada.

Sosegó el aletazo,

se dobló, lacia,

y me cayó a la mano

su pavesa acabada...

Por ella todavía

me gimen sus hermanas,

y las gredas de fuego

al pasar me desgarran.

Cruzando yo les digo:
Cristobal Andradecompartió una citahace 2 años
Ciento veinte años tiene, ciento veinte,
y está más arrugada que la Tierra.
Tantas arrugas lleva que no lleva otra cosa
sino alforzas y alforzas como la pobre estera.

Tantas arrugas hace como la duna al viento,
y se está al viento que la empolva y pliega;
tantas arrugas muestra que le contamos sólo
sus escamas de pobre carpa eterna.

Se le olvidó la muerte inolvidable,
como un paisaje, un oficio, una lengua.
Y a la muerte también se le olvidó su cara,
porque se olvidan las caras sin cejas.

Arroz nuevo le llevan en las dulces mañanas;
fábulas de cuatro años al servirle le cuentan;
aliento de quince años al tocarla le ponen;
cabellos de veinte años al besarla le allegan.

Mas la misericordia que la salva es la mía.
Yo le regalaré mis horas muertas,
y aquí me quedaré por la semana,
pegada a su mejilla y a su oreja.

Diciéndole la muerte lo mismo que una patria;
dándosela en la mano como una tabaquera;
contándole la muerte como se cuenta a Ulises,
hasta que me la oiga y me la aprenda.

«La Muerte», le diré al alimentarla;
y «La Muerte», también, cuando la duerma;
«La Muerte», como el número y los números,
como una antífona y una secuencia.

Hasta que alargue su mano y la tome,
lúcida al fin en vez de soñolienta,
abra los ojos, la mire y la acepte
y despliegue la boca y se la beba.

Y que se doble lacia de obediencia
y llena de dulzura se disuelva,
con la ciudad fundada el año suyo
y el barco que lanzaron en su fiesta.

Opiniones

Marta Rimoldicompartió su opiniónhace 2 años
👍Me gustó

Me pareció maravillosa su descripción

  • Gabriela Mistral
    Bolívar
    • 24
    • 10
    • 1
    • 3
    Libros
  • thisismethenjustcompartió su opiniónhace 2 años
    🔮Profundo
    👍Me gustó

    Interesante

  • Gabriela Mistral
    Gabriela Mistral. Los poetas te han escogido
    • 1.1K
    • 82
    • 12
    • 100
    Libros
  • Arely Escalonacompartió su opiniónhace 20 días
    👍Me gustó
    🐼Adorable

    fb2epub
    Arrastra y suelta tus archivos (no más de 5 por vez)