Obloshka

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Obloshka es una editorial argentina.
Somos lectores y editores. Hacemos libros que nos gustan. Y los compartimos.
    Obloshkaagregó un libro a la estanteríaObloshkahace 3 meses
    «Novela de iniciación, novela epistolar, memorias: Papeles de Ana, como corresponde, se resiste a cualquier rótulo. Se trata, precisamente, de una resistencia. De aquello que resiste en una mujer que escribe, nacida en Paraná a fines de los años cincuenta; deslumbrada en su juventud por las mayúsculas, en sentido existencial y literario, que le propone la ciudad de Buenos Aires como gran metrópoli; atravesada por el coro familiar y las voces del Partido Comunista Argentino. Papeles de Ana es una obra de un rigor inusual a la hora de desandar los caminos infinitos que llevan a una mujer hacia la escritura. Lo hace de modo tangencial, como si la periferia que implica, para los grandes mundos masculinos de la política y de la literatura, el hecho de ser mujer, provinciana y escritora en una época determinada, fuera la condición de existencia de su singularidad. Profundamente narrativa, en el sentido más delicado del término, Papeles de Ana apela sin aspavientos, sin subrayados, a una lectora o un lector en cuyo oído resuene el murmullo del pasado como un río, la amistad entre mujeres como una calle sin tiempo, y la escritura, siempre, como una casa adonde nunca se llega».
  • Obloshkaagregó un libro a la estanteríaObloshkahace 3 meses
    «A Greta le gustan mucho las cosas inalterables de su casa. Es el único lugar donde suceden siempre sin variación». Así empieza Los accidentes geográficos, una novela asombrosa sobre las variantes con las que versiones de los destinos de Greta y Henrik se van entretejiendo en sus crisis infinitas. Si bien cada dúo Greta-Henrik está aislado dentro de la membrana de su propia realidad, Flor Canosa nos invita a ver el universo entero y múltiple de un solo vistazo, a la manera de un Dios. El efecto es como si estuviéramos siguiendo a la vez varias partidas simultáneas de ajedrez que en realidad son observadas desde cierta distancia, una única partida total. Todo lo que podría pasar pasa siempre y a la vez. Como los cien mil millones de poemas de Queneau, como la obra de Herbert Quain o “La Biblioteca de Babel” o aquellos jardines de senderos que se bifurcan (que anticipan a Queneau, que son anticipadas por Leibniz y por Ramón Llull), Los accidentes geográficos es una elegantísima, eficaz y feliz máquina de narrar. Flor Canosa nos regala una novela precisa y preciosa sobre el hecho de ser humanos –las relaciones, el drama, los errores que cometemos, las cosas que no sabemos cómo resolver a tiempo, aquello que no podemos darnos el lujo de perder— y una reflexión extendida sobre las posibilidades infinitas de la literatura.
  • Obloshkaagregó un libro a la estanteríaObloshkahace 3 meses
    A veces suele, Blaustein, como al descuido y sin énfasis, dejar caer algún relato con destino memorable. En eso, como con las pertinaces hormigas, se repite. Un narrador cada vez más afilado y preciso que no ha perdido soltura ni inhibe el humor, con todo lo que (le / nos) pasó. Lector y escritor aventurero sin red ni pudores, testigo de los confiables, agente no secreto de la memoria generacional, a Blaustein le duele, pero lo sabe contar sin otros subrayados que la excelencia de la escritura y los plenos permisos de la peripecia. Acá vuelve a patear el tablero realista, pero uno siempre puede juntar las piezas y lo que se arma –con la historia del tipo y su entorno terminal— es una alegoría renga y fenomenal de la corrosión y pérdida de la familia, el remate degradado del Paraíso que supimos destruir. La biografía y la Historia colectiva. Pero no sólo, claro. Tiremos algunas líneas. El imaginario puede ser apocalíptico -Dick pero en el paisaje interior bonaerense de Soriano y Briante-, el ominoso cielo puede ser de Lovecraft dibujado por Breccia, la cosmogonía de los mundos sucesivos y rehechos del explícito Popol Vuh, pero bajado o corrido a Levrero. Y no son filiaciones sino contigüidades en los casilleros de este disperso lector. Por eso, acaso o pese a Worsdworth y el Rey Lear, para mí el tipo es el sujeto de Wimpi, este avatar trágico del eterno gusano loco que supimos conseguir. Tremenda y hermosa novela, la de Blaustein. Este tipo cada vez escribe mejor.
  • Obloshkaagregó un libro a la estanteríaObloshkahace 3 meses
    «Cuando un escritor honesto se enfrenta a la muerte cercana, la del ser amado, la que más duele, no puede ignorarla. Sabe que debe enfrentarla o de otro modo sucumbirá. Debe apilar tantas palabras como sean necesarias para sellar esa tumba, y evitar de ese modo que el fantasma vuelva una y otra vez a buscarlo, a invadir sus grietas. Cada escritor sabe cuántas y cuáles, de qué grosor, qué tipo de cantera le proveerá las piedras adecuadas.

    Puesto en el trance de la ausencia dolorosa, Sebastián Chilano resuelve cumplir el mandato implícito del oficio con el que coquetea mientras ejerce la medicina. Y elige hacerlo como un anatomista. Nos pone frente a las narices un preparado, un pedazo humano, un trozo de un cuerpo cadavérico, y comienza a levantar capas de tejido, escudriñando debajo con ojo profesional. Clava el bisturí, abre surcos, cambia de herramienta, pico y pala, penetra profundo, nos sumerge en las entrañas de la materia innombrable.

    “La piel esconde todos los secretos que disfrazamos con la voz”, se justifica. De este modo, el médico se inmola en la espesura misma de la materia de la vida, y va dejando atrás lo corpóreo, así aparecen el mar, la pecera, la ballena encallada, el abuelo que se ha suicidado con dos tiros, la hermana que no fue, el dolor, los cigarrillos y los esputos que amenazaron la continuidad paterna, el olor a formol del preparado de sus años de estudiante, el casino, la vejez, el miedo. ¿Quién podría emerger impune de semejante inmersión"""
  • Obloshkaagregó un libro a la estanteríaObloshkahace 3 meses
    Baltasar contra el olvido narra la historia de una voluntad contra aquello que se extingue. La novela acarrea, de manera implícita, una pregunta acerca del acto de narrar: ¿se puede contar la densidad de un acontecimiento sin una inflexión que verbalice la experiencia vivida? Así como el título anuncia una lucha contra el olvido, que todo lo arrasa, de ese modo la novela propone otro interrogante: ¿qué recordamos no solo de un hecho sino, sobre todo, de una narración? En este caso el relato se impregna de una lengua cotidiana y pueblerina, y a través de ella conocemos la experiencia filial junto con los hábitos y las miserias del lugar. La oscilación entre relato y discurso oral se torna necesaria hasta configurar una modulación que es, sobre todo, un punto de vista. Sabemos que la manera de decir postula una visión del mundo y una ética. Baltasar se propone resistir la muerte evocando la figura de su madre. Procura traer al presente los más ínfimos detalles del pasado, casi a contracorriente de su deseo juvenil. Observa sin cesar los lugares en los que estuvo su progenitora como si la mera contemplación de los sitios compartidos prolongara su existencia. Incluso esa memoria obstinada logra obtener pequeñas gemas al traer a la conciencia algún matiz olvidado. Pero Baltasar no solo es un observador pertinaz de aquello que se fue, sino, sobre todo, un observador del lenguaje. Esa atención al fluir del discurso remite al aspecto crucial que atraviesa este texto: narrar requiere de un tono singular que, más que designar los hechos pretéritos, permite que emerjan a la superficie a partir de una música verbal que los vuelve memorables.
  • Obloshkaagregó un libro a la estanteríaObloshkahace 3 meses
    La parte enferma reúne cinco cuentos notables de Cecilia Ferreiroa. Construye con ellos un universo donde la vida parece circular por sus carriles habituales hasta que algo de esa cotidianidad se descompone, se desvía, no responde como antes. Aquí hay historias de mudanzas (tal el título del cuento que cierra este libro), viajes, desesperaciones, esperas, arrebatos, miedos. Ferreiroa tiene una voz única, singular, que ya mostró en Señora Planta, su primer libro. Aquí profundiza esa voz en una nueva búsqueda narrativa: toma distancia, sobrevuela, acosa, gira alrededor de sus personajes para que no se le escape en la observación el más mínimo gesto de derrota, de tristeza o de vacío. Cubre y descubre en una tensión perfecta, con imágenes que siguen al lector mucho después de haber terminado el libro.El título de este libro de Cecilia Ferreiroa anticipa con franqueza de qué hablan estos cuentos. Y la voz que habla (según sus graduaciones narrativas) así lo hace, también. Es una voz (una visión del mundo) que los enlaza y atraviesa, dándole notoria unidad al conjunto. La voz corre, y no importa demasiado que hable en primera o en tercera persona porque el impulso es el mismo, y busca el mismo pasmoso desnudamiento en el variado (y no pocas veces cómico) carrusel de aventuras en que los personajes incurren. El trabajo de esta voz es despiadado, entusiasta, imparable, exploratorio, puntilloso y eficaz, sobre todo al someter las anécdotas a la lucidez de una inmersión bajo focos. A la medida de cada cuento, la voz transita calles, oficinas, aeropuertos, paisajes lejanos y el café de la esquina o los interiores opacos de un departamento: espacios que los personajes encuentran o necesitan para ilusionar y desquiciar sus vidas. En los cinco cuentos (Virgo, Los cuidadores, Autitos de colección, Aunque estés equivocada, Mudanzas), Cecilia Ferreiroa trata con ardor la “parte enferma” de un mundo cotidiano, contemporáneo, imperioso y caprichoso y que sólo puede ser habitado confusamente. La voz que narra no dejará de columbrar allí los descalabros de lo ilusorio ni de trazar vertiginosas topologías de “mudanzas” para el cumplimiento preciso de un destino.
  • Obloshkaagregó un libro a la estanteríaObloshkahace 3 meses
    Inés Fernández Moreno usa el humor como una herramienta, como un arma, como carnada o una ofrenda. Lo despliega, lo disfraza, para generarnos incomodidad o para aliviarnos de la incomodidad que la vida o la vida detrás de las historias nos genera. El humor como un vaso de agua para poder tragar otra cosa. Reírse es una decisión.
    Estas historias tan cercanas, frescas como lo que es joven, pasan por todos los niveles del humor, desde el más inocente hasta el que es el contrapeso de la tragedia. Desde una mujer que lucha con una rata u otra que despide a su padre, hasta una niña que quiere aprender a nadar o un hombre que desarma artefactos, todos sus personajes andan por un camino angosto a punto de perder el equilibrio y caer al desastre. Viven en la cornisa, como pueden, ajustan su deseo y lo que son al espacio y el tiempo acotados, acomodan el cuerpo, pero lo que sienten y piensan no cabe. Pisa más allá, vuela.
  • Obloshkaagregó un libro a la estanteríaObloshkahace 3 meses
    Muñón nació sin pies. Sin embargo, en lo que él refiere irónicamente como una compensación divina, fue dotado de facciones hermosas y un cerebro privilegiado. Hijo de una familia humilde e iniciado por un bibliotecario jesuita en la lectura de las grandes obras del Siglo de Oro español, Muñón buscará por todos los medios la manera de alejarse definitivamente del desamparo que lo ha marcado desde su niñez.
    Mediante cartas dirigidas a la jueza que tiene a su cargo el caso judicial por el cual terminó encerrado en un cotolengo, Muñón relata momentos trascendentes de su vida, anécdotas desopilantes y las circunstancias que determinaron su situación actual. En sus cartas abunda un humor mordaz, y conviven expresiones ingeniosas formuladas con un lenguaje culto con comentarios soeces y políticamente incorrectos que manifiestan un profundo cinismo.
    Con un estilo agudo e irreverente, Natalia Crespo crea un personaje único que nos permite apreciar, desde una mirada perspicaz, el modo en que las condiciones en las que nacemos afectan toda nuestra vida y la falacia que suelen encerrar los conceptos de meritocracia y cultura del esfuerzo.
    Ariel Urquiza
  • Obloshkaagregó un libro a la estanteríaObloshkahace 3 meses
    Entregado a los dudosos deleites de torturar a un niño que quizás sea un extraterrestre, un joven contador neonazi se queda sin ideas. ¿Cómo seguir adelante? De golpe se le hace la luz. ¡El Nunca más, claro! La idea de leer el libro que sentó las bases de la política de derechos humanos en la renacida democracia argentina como manual de técnicas de tortura es apenas una de las muchas perversiones a las que se entrega, y nos entrega, esta novela perturbadora y maldita en el mejor sentido de la palabra, recordándonos que es prerrogativa de la literatura dar cabida a lo atroz, a lo inhumano, a todas las desviaciones posibles, a lo indecible en cualquier otra forma de decir.
  • Obloshkaagregó un libro a la estanteríaObloshkahace 3 meses
    Los bordes del mundo reúne buena parte de las microficciones y cuentos publicados hasta la fecha por la escritora Gilda Manso. El lector podrá encontrarse, y eso lo aseguro, con una de las voces más destacadas de la narrativa argentina actual. Con ocho libros publicados en distintos países de Latinoamérica, Gilda Manso aborda desde hace una década tanto la microficción y el cuento como la novela y la divulgación histórica, demostrando su capacidad y riqueza de registros.
    Advertencia: quienes buscan retruécanos, juegos de palabras, humoradas ácidas y otras variantes del ingenio, se sentirán excedidos por Los bordes del mundo. No hay lugar para el ingenio en estas piezas, porque, por fortuna, Gilda Manso es mucho más que una escritora ingeniosa. En las piezas de esta autora hay iluminaciones, y de eso se trata este libro. Una prosa delicada y exquisita que acompaña, o acaso crea, exuda, argumentos, criaturas y personajes que dejarán al lector iluminado por la risa, por la revelación poética, por el asombro de tramas que toman caminos inesperados pero siempre genuinos y profundos, verdaderos. Porque en las piezas de Gilda Manso, insisto, no hay ingenio. No hay trampas. Hay iluminación. Hay poesía. Hay honestidad. En suma: hay Literatura, y de la mejor.
  • Obloshkaagregó un libro a la estanteríaObloshkahace 3 meses
    ¿Qué significado cabe encontrar hoy en las distopías, cuando las pesadillas del siglo XX parecen haberse materializado entre nosotros? Es poco lo que dicen chapucerías tecnófobas y humanistas como Black Mirror, y por suerte no es ese el camino que eligió Flor Canosa en Pulpa, su primera novela de ciencia ficción. Flor prefirió escarbar en el corazón oscuro del género y sacar a la luz los horrores del cuerpo y el estado, o, mejor, el terror del estado que ha colonizado los cuerpos y su dolor, sus secreciones, sus emociones. Todo sin miedos, sin resabios, sin atavismos de un sujeto ya perimido, porque Pulpa es una novela viva, vibrante y jugosa, atravesada por nervios, vísceras y temblores, por orgasmos: porno o postporno duro, en la mejor tradición de J.G.Ballard y David Cronenberg. Electrodos y squirt, los suburbios en ruinas de la red y una mesa de autopsias. Quienes ya leyeron Lolas y Bolas encontrarán un nuevo registro para su autora, pero Pulpa comparte con las novelas que la precedieron el vértigo de una narración overdrive y una capacidad asombrosa para delinear mundos –interiores, exteriores— con pocas palabras. Y el mundo que despliegan estas páginas nos interpela: inaugura la gran autopsia del presente y traza sus cartografías terminales, habla de lo que nos espera a la vuelta de la esquina con un logradísimo equilibrio entre extrañeza y familiaridad. El libro llega a su fin, pasamos la última página, creemos cerrarlo pero de pronto entendemos que ese mundo de horrores está en realidad allí afuera, cada vez más claro, cada vez más cerca.
  • Flor Canosa
    Pulpa
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