Camila Rowlands

La increíble conexión intestino cerebro

Todos asumimos como evidente la relación entre estados emocionales alterados y el malestar intestinal -mariposas en la tripa, nudo en el estómago…-, lo que no es tan evidente es la misma relación pero en sentido opuesto. Hoy diversos estudios científicos documentan cómo el equilibrio bacteriano de nuestras entrañas modula en gran parte el comportamiento, los estados de ánimo y las capacidades cognitivas. Nunca antes se había visto con tanta claridad la enorme verdad que encierra el aforismo -somos lo que comemos-. Porque nunca antes se había visto tan meridianamente que el miedo, la ira, el amor, la felicidad, la serenidad (en definitiva, lo que somos, lo que vivimos) son asunto de las vísceras, y que, quizás, en ellas habite y se exprese el esquivo subconsciente. Lo que se expone en este libro es una mera introducción. Una invitación, más bien. Mucho de lo que se cuenta parece ciencia-ficción, pero no lo es en absoluto.
Camila Rowlands nos ofrece, con su habitual estilo ameno y accesible, unas cuantas evidencias sorprendentes y nos invita a cruzar el umbral de la fascinante puerta que algunos visionarios han entreabierto: la increíble conexión intestino-cerebro y el alentador avance que el descubrimiento de dicha conexión puede suponer en la batalla contra las enfermedades psiquiátricas y neurológicas más complejas. Prepárate para el asombro.
105 páginas impresas
Publicación original
2018

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Opiniones

    Joseph Hernández Arcoscompartió su opiniónhace 5 meses
    💡He aprendido mucho
    🎯Justo en el blanco
    🚀Adictivo

    Un libro que parte de investigación pero se redacta de una manera que lo hace ver muy interesante, perfecto para aprender datos interesantes sobre nuestro cuerpo

    Regina Garzacompartió su opiniónanteayer
    💡He aprendido mucho

    Alma Guadalupe Marín Magañacompartió su opiniónhace 5 meses
    👍Me gustó
    💡He aprendido mucho
    🎯Justo en el blanco

Citas

    Daniela Arriagacompartió una citael año pasado
    La gran diferencia reside en que este cerebro intestinal no está capacitado para generar pensamiento consciente, y por lo tanto ni razona ni toma decisiones. Es decir, el segundo cerebro siente, pero no piensa, aunque sí parece «saber» y «percibir»
    Regina Garzacompartió una citael mes pasado
    UNA BUENA NOTICIA: TIENES DOS CEREBROS (Y al menos uno lo usas seguro)
    Lelani Chairezcompartió una citael mes pasado
    Los doctores de la cuenca del Nilo ubicaban las emociones en los hediondos intestinos y consideraban al estómago como la «desembocadura» del corazón, órgano de los sentimientos, el entendimiento y la inteligencia.

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