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Fernando Escalante Gonzalbo,Julián Canseco Ibarra

De Iguala a Ayotzinapa

Entre el 26 y el 27 de septiembre de 2014 ocurrieron hechos de extrema violencia en la población de Iguala, en Guerrero. Ahí desaparecieron 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, asentada donde estuvo la hacienda de Ayotzinapa, y varias personas más perdieron la vida o sufrieron daños severos. Ésa es la escena, ése fue el crimen. A los confusos sucesos de esa larguísima noche, en los que participaron policías municipales y miembros de un grupo criminal, siguió una investigación sin precedentes a cargo de las autoridades federales y, sin embargo, pronto fraguó en la opinión pública la certeza de que algo unía esa tragedia con la del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco.

En este breve volumen, Fernando Escalante Gonzalbo y Julián Canseco Ibarra se interesan no en los sucesos mismos, sino en la construcción simbólica que se desarrolló en la prensa, los informes de expertos, las expresiones callejeras, así como en los efectos que la «cultura antagónica» —un marco de referencia basado en la sospecha ante cualquier acción del Estado— tiene en la comprensión de la realidad social e histórica de nuestro país. Apoyados en un modelo propuesto por Marshall Sahlins, los autores encuentran los mecanismos de interpretación que permitieron colocar ambos acontecimientos, toscamente distorsionados, en una misma cadena de ultrajes.
170 páginas impresas
Propietario de los derechos de autor
Bookwire
Publicación original
2019
Año de publicación
2019
Editorial
Grano de Sal
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Citas

    b6308684594compartió una citahace 2 años
    as ni al Estado, ni a Iguala ni a Ayotzinapa. Mientras eso no cambie, seguirá siendo cierto que en México, si se nos permite decirlo así, las noches que serán y las que han sido son una sola
    b6308684594compartió una citahace 2 años
    Y así, nada cambia, “la lucha sigue”: aquellos estudiantes, estos estudiantes; aquel Estado, este Estado; aquel México, este México. En ese sentido, Tlatelolco sí es, como se ha dicho más de una vez, una noche interminable: pero no es el país el que no ha cambiado en el último medio siglo, sino los instrumentos para interpretarlo, lo que no ha cambiado es nuestro orden cultural. Y pagamos las consecuencias. El resultado es que no entendemos a los estudiantes normalis
    b6308684594compartió una citahace 2 años
    desde luego obligaría a hacer otras preguntas sobre la sociedad de Iguala,9 sobre el sistema político, sobre la forma concreta del Estado mexicano como hecho histórico. En vez de eso, se buscó situar la masacre en dos contextos parejamente abstractos: el crimen organizado, la represión del Estado

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