Libros
Joseph Roth

Años de hotel

Durante las décadas de 1920 y 1930 Joseph Roth viajó por toda Europa. Sus vagabundeos, que lo llevaron de un hotel a otro, le brindaron la incomparable oportunidad de observar y escribir sobre los lugares que visitaba. En los artículos que publicó, reunidos por primera vez en esta antología, Roth retrató un continente abocado al cambio y sin embargo aferrado a la tradición.
Del compulsivo régimen de entrenamiento del ejército albano, las devastadoras explotaciones petrolíferas de Galitzia, las migraciones causadas por la pobreza o los nacionalismos, a los idiosincrásicos personajes que Roth conoció en sus viajes, las lúcidas viñetas de Años de hotel forman una serie de incisivas postales literarias que dan testimonio del final de un mundo viejo y de la dolorosa deriva de una Europa que, lejos de realizar algunos de los sueños acariciados durante siglos, parece encaminarse irremediablemente hacia el abismo.
«Roth captura una esencia única que refleja la auténtica fragilidad de la condición humana».
Nadine Gordimer
277 páginas impresas
Propietario de los derechos de autor
Bookwire
Publicación original
2020
Año de publicación
2020
Editorial
Acantilado
Traductor
Miguel Sáenz
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Citas

  • Adal Cortezcompartió una citael año pasado
    Amanece y el hombre pobre desearía poder prolongar la noche. Aunque es diciembre y el día empieza tarde, llega demasiado temprano para él. Los amaneceres son malos, pero al cabo de los años el hombre pobre ha comprendido que hay que superarlos porque el día aguarda. No todos los días son tan malos como su anticipo, los amaneceres. Algunos, aunque raros, han sido sorprendentemente favorables; otros, la mayoría, han sido decididamente malos. Sin embargo, al levantarse por la mañana no es posible saber cómo será el día.
  • Adal Cortezcompartió una citael año pasado
    Grillparzer está felizmente enamorado. Sólo teme al otro sexo. Curioso descendiente de trovadores austríacos, invierte el mandamiento de los Minnesänger y ama antes de venerar: es un moralista, no un cortesano, del mismo modo que tampoco era cortesano en su actitud hacia el emperador. No era un adulador, prefería quedarse en silencio, y su mutismo era un reproche.
  • Adal Cortezcompartió una citael año pasado
    En 1914 fue a la guerra, tranquilo, sin entusiasmo y sin miedo, porque sabía que su raro don no dejaría de producir efecto en los oficiales de un cuartel general. Durante cuatro años estuvo a veinte kilómetros del frente, en pueblos idílicos, junto a pucheros y hogares calientes, ante cantidad de alimentos sabrosos. A veces habla de aquellos tiempos, y siempre que lo hace añade: «Los oficiales de mi Estado Mayor comían mejor que combatían». Es el único aforismo que se le ha ocurrido y se le ocurrirá jamás, y no encierra un reproche, sino un elogio.

En las estanterías

  • Editorial Acantilado
    Acantilado
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  • Fernando Bravo
    Roth
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