Annie Ernaux,Marc Marie

El uso de la foto

«A menudo, desde el principio de nuestra relación, me había quedado fascinada descubriendo al despertarme la mesa con los restos de la cena, las sillas desplazadas, nuestra ropa mezclada, tirada por el suelo en cualquier lado la víspera por la noche al hacer el amor. Era un paisaje diferente cada vez. Me pregunto por qué la idea de fotografiarlo no se me ocurrió antes. Ni por qué nunca se lo propuse a ningún hombre. Quizá creyera que había en ello algo vagamente vergonzante, o indigno. A lo mejor, también, es porque solo podía hacerlo con aquel hombre en aquel periodo de mi vida.»
Catorce fotografías tomadas con su amante, Marc Marie, articulan esta historia de amor marcada por el cáncer de mama padecido por Annie Ernaux.
110 páginas impresas
Propietario de los derechos de autor
Bookwire
Publicación original
2021
Año de publicación
2021
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Opiniones

    Roberto G. Garzacompartió su opiniónhace 8 meses
    👍Me gustó

    Como aficionado a la fotografía, pude identificar el sentido y la emoción de lo descrito en estas páginas por los dos autores. Me pareció interesante y fácil de seguir esta lectura. La recomiendo.

    Ana Saenzcompartió su opiniónel mes pasado
    🔮Profundo
    🚀Adictivo
    🐼Adorable
    💧Prepárate para llorar

    Fer Silvacompartió su opiniónel mes pasado
    🙈Ni fu ni fa

Citas

    Karelle Buendia Longoriacompartió una citahace 22 días
    De esta foto, me gusta en especial el desorden: acabamos de desayunar, las sábanas están arrugadas, las almohadas cansadas. En la cama, justo delante del escritorio, sin duda la bata de seda negra de A., que lleva en otras dos fotos donde se la ve igualmente con su peluca.
    Karelle Buendia Longoriacompartió una citahace 22 días
    Las rosas rojas son las que me trajo él el sábado por la tarde. Se había ausentado durante más de una hora y yo pensaba que había salido para llamar por teléfono a la mujer a la que había dejado. Cuando le abrí la puerta, y lo vi con el ramo, me avergoncé de mis sospechas, como si las dos acciones —telefonear a otra mujer, regalarme flores— fueran incompatibles. Pero puede que hubiera llamado por teléfono y comprado flores.
    Karelle Buendia Longoriacompartió una citahace 22 días
    mi madre iba a morir repentinamente dos meses después. Que estuviera aún viva cuando vine por primera vez a este hotel me parece inverosímil. Hubo pues un tiempo en que podía verla, oír su voz, tocarla, en que aún estaba con ella. No puedo imaginar ese tiempo.

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