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Elisa Díaz Castelo,Adalber Salas Hernández

Las fuerzas débiles

  • Rafael Ramoscompartió una citahace 2 meses
    El año queda. Del otro lado
    del sistema solar persiste: Plutón
    todavía lo atraviesa, como un ojo
    suelto en la oscuridad, blanqueado
    y sin pupila, coronado con cinco
    piedras inquietas: ojo solo
    tragado por el cielo hambriento.
    Desde aquí no lo veo, pero sé
    que allá insiste, animal de otra especie,
    sonámbulo y remoto, girando sobre
    su propio eje con pereza cruel,
    con molicie. Nos acecha y tiene
    el sigilo de lo que apenas existe
    en el borde frío de las cosas.
  • Rafael Ramoscompartió una citahace 2 meses
    Quizá el universo está hecho de un solo electrón que se mueve muy rápido y es todas las cosas a la vez hablé de esto con un hombre en una fiesta infantil orbitados por niños su brazo sobre mi hombro su cuerpo colindaba con el mío todavía era verano a pesar del viento a pesar de su voz el electrón de la primera gota de esa lluvia es el mismo que el de la canica que encontré al fondo de una alberca a los siete años es el mismo que el del viento solar que el de la cigarra que espera bajo tierra que el del cadáver del perro atropellado que el del primer hombre que el de la última mujer que el de la nave espacial que el del espejo roto que el de la mano derecha del zurdo que el de la hebilla de tu cinturón que el de tu dedo corazón que el de la piedra blanca sobre la piedra negra que el de tu primer diente de leche que el de tu primera cana que el del vaso que rompí aquella noche que el del foco que parpadea que el de la piel detrás de mis rodillas que el del camello que el de la aguja que el del pajar que el del pez abisal y el del atún en lata que el de tu mano y la mía y la suya y la de ella y tal vez no importa si estamos lejos o nunca o no podemos porque a fin de cuentas es válido preguntar si dos cuerpos que son el mismo pueden de hecho tocarse es válido preguntar si pueden de hecho dejarse de tocar
  • Rafael Ramoscompartió una citahace 2 meses
    Algo así es el cansancio: una carne hipotética, redundante, donde nos descubrimos extraños a nosotros mismos.
    Por qué no. Todos los planetas han sido hipotéticos alguna vez. Incluso este que habitamos.
  • Rafael Ramoscompartió una citahace 2 meses
    [Tatuaje: instrucciones]

    Primero decida si se tratará
    de una imagen o una palabra.
    Puede ser una imagen que represente
    sus deseos de infancia o una escena
    que alguna vez vio. Puede ser
    una palabra en esta o ninguna
    otra lengua.
    Puede ser la imagen de algo
    que jamás alcanzará. Puede
    ser alguna de las palabras para
    guerra, por ejemplo.
    Puede ser la palabra hambre,
    enfermedad, pestilencia, puede
    ser una víbora o un buitre,
    como presagios de lo que sucederá
    en su anatomía. Anclar el cuerpo
    con tinta no es cosa fácil;
    el cuerpo se desliza, se escabulle,
    hay que amarrarlo con fuerza.
    Recuerda que tu cuerpo no
    querrá esa tinta. La rechazará,
    la expulsará de sí con rabia,
    maniatado por la soga negra
    de su trazo, por la gravedad
    de su baba oscura.
    Entonces puede ser un juramento,
    una promesa consignada
    a la memoria de la epidermis.
    Puede ser la imagen del trauma
    o el garabato que deja
    el trauma en nuestro interior,
    el recuerdo masticado y viscoso.
    Elija con cuidado: todo
    lo que vendrá luego será
    irrevocable. Así sucede siempre
    con los asuntos de la piel.
  • Rafael Ramoscompartió una citahace 2 meses
    Mi padre ríe y su risa
    se da de a poco, reticente.
    Me dice
    cuando muera cuida
    de mi hijo.
    Nos separa el continente
    salvaje de su infancia.
    Sus manos son humildes
    como piedras. Su voz
    un mineral dulce.
    Mi padre me dice
    esta conversación ya
    la hemos tenido y, si no,
    ya la tendremos.
    Nos separan el cielo
    y sus razones torpes.
    Mi padre es rojo
    como son rojos los ancianos
    y los niños y los planetas
    que se alejan a toda prisa.
  • Rafael Ramoscompartió una citahace 2 meses
    Mi padre bosteza.
    Nos separan su edad y la suma
    inconstante de los ríos.
    Me dice
    vende tus pies, tus codos, tu
    grasa triste para hacer velas,
    tus rodillas para la genuflexión
    eterna, vende tu calendario
    y el olor de las mandarinas.
    De tu historia conserva sólo
    lo que duela y lo que brille
    con descaro.
  • Rafael Ramoscompartió una citahace 2 meses
    Mi padre tose su tos de acantilado.
    Nos separan cinco botellas
    de whisky, dos océanos o siete,
    un grillo atrapado en una caja
    de zapatos.
    Me dice
    recoge la mesa, que no
    queden migajas en ella
    cuando te vayas:
    la mesa es un animal
    de carga y merece descanso.
  • Rafael Ramoscompartió una citahace 2 meses
    Era muy joven. Tuve una fijación con un zurdo que escribía a mano. El hombre usaba tinta roja y deslizaba la orilla externa de su palma sobre cada palabra manuscrita. En las notas y cartas que me daba en secreto, las palabras se corrían, trazando una estela hacia la derecha, perdiendo la nitidez de lo instantáneo y adquiriendo la forma alargada e insistente de estrellas fotografiadas durante mucho tiempo. Yo las guardaba, recorriendo por las noches sus palabras bajo mis dedos como una ciega. Imaginaba su mano tocando la hoja. Esa caricia torpe que casi rompía el significado de la palabra, que la acercaba al silencio.
    El desplazamiento al rojo sucede cuando la fuente de una luz se aleja y su color cambia. Esto explica, en ciertos casos, el tono de las estrellas en el cielo. Algunas no son rojas, sino que se ven así desde la tierra porque se están apartando de nosotros. El movimiento de un objeto altera cómo lo percibimos o, incluso, lo determina. Como el canto de las ambulancias que, cuando se acerca, está hecho de púas y es urgente, y al retirarse, deviene lamento luctuoso, quejido lento.
    Así las palabras del hombre en sus cartas: a pesar de estar recién escritas, cada una nacía cansada, desgarrada por su propia mano. Nacían y ya eran ruinas. No lo sabía entonces, pero ahora lo entiendo: todo lo que se aleja es rojo. Desde que ese hombre me escribió sus cartas de cuestionable amor, desde que le dio forma a sus letras, ya se estaba alejando. No habían terminado de formarse entre sus dedos y ya se estaban yendo, ya me quedaban lejos y eran, de algún modo, inalcanzables.
    Todavía guardo esas palabras suyas, desde siempre en retirada. Sobreviven, pero no intactas. Su significado se dislocó, se desplazó, sigue moviéndose. Sus promesas ya no pesan lo que entonces, ahora son nudos amarrados a una cuerda para contar los años que pasan sin cumplirse. Y pensar que tocaba sus cartas a ojos cerrados, acariciando el papel bajo mis dedos, sin saber que su propio puño borraba su letra, como una serpiente que se devora a sí misma, como algo que se muere sin siquiera terminar de nacer.
  • Rafael Ramoscompartió una citahace 2 meses
    El desplazamiento al rojo sucede cuando la fuente de una luz se aleja y su color cambia. Esto explica, en ciertos casos, el tono de las estrellas en el cielo. Algunas no son rojas, sino que se ven así desde la tierra porque se están apartando de nosotros. El movimiento de un objeto altera cómo lo percibimos o, incluso, lo determina. Como el canto de las ambulancias que, cuando se acerca, está hecho de púas y es urgente, y al retirarse, deviene lamento luctuoso, quejido lento.
  • Rafael Ramoscompartió una citahace 2 meses
    Por eso, cuando me acerco
    a la rejilla del aire acondicionado,
    esa brisa inventada me repite:
    no te muevas, no
    te muevas, me
    lo debes todo, todo lo que eres lo
    eres gracias a
    mí.
    El frío también inventó las soledades minúsculas
    entre una mano y la siguiente.
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