Edgar Allan Poe

Berenice

El narrador, Egaeus, se prepara para casarse con su prima, Berenice. Egaeus sufre extraños ataques de ensimismamiento durante los cuales parece aislarse por completo del mundo exterior. Berenice empieza a deteriorarse debido a una enfermedad desconocida, hasta que la única parte de su cuerpo que parece permanecer viva son sus bonitos dientes, con los cuales Egaeus empieza a obsesionarse. Berenice muere finalmente y él entra en uno de sus trances. Un criado lo interrumpe informándole de que la tumba de Berenice ha sido profanada. Egaeus se descubre cubierto de sangre, y a su lado, diversas herramientas de dentista y una cajita conteniendo 32 dientes («thirty-two small, white and ivory-looking substances»). Por otra parte, todo hace pensar que Berenice fue enterrada viva.
12 páginas impresas

Otras versiones

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Opiniones

    Sarah Valentina Barragán Salomcompartió su opiniónhace 4 años
    👍Me gustó
    💀Espeluznante
    🎯Justo en el blanco
    🚀Adictivo

    Me dejó en intriga saber ..... Ahí termina ?????
    Lo ame pero me dejó inconclusa

    b4183966686compartió su opiniónhace 2 meses
    👍Me gustó
    🔮Profundo
    🎯Justo en el blanco
    🚀Adictivo

    DIOS LO AME CON TODAS MIS FUERZAS CRANEALES ESTO ES TAN PROFUNDO , LA OBSESIÓN Y COMO MD SENTÍ IDENTIFICADA CON LO OSCURO Y BIZARRO DE CADA VERSO

    Anahí Camarena Hernándezcompartió su opiniónel año pasado
    💀Espeluznante

    Breve relato de terror, una relación turbia y dos enfermos mentales con el estilo de Poe. Nada saldrá bien

Citas

    Luis yovanny aguilar Bravocompartió una citahace 2 meses
    tumba profanada, de un cadáver envuelto en la mortaja y desfigurado, pero que aún respiraba, aún palpitaba, ¡aún vivía!

    Señaló mis ropas: estaban manchadas de barro y de sangre. No contesté nada; me tomó suavemente la mano: tenía huellas de uñas humanas. Dirigió mi atención a un objeto que había en la pared; lo miré durante unos minutos: era una pala. Con un grito corrí hacia la mesa y agarré la caja. Pero no pude abrirla, y por mi temblor se me escapó de las manos, y se cayó al suelo, y se rompió en pedazos; y entre éstos, entrechocando, rodaron unos instrumentos de cirugía dental, mezclados con treinta y dos diminutos objetos blancos, de marfil, que se desparramaron por el suelo.
    Luis yovanny aguilar Bravocompartió una citahace 2 meses
    El golpe de una puerta al cerrarse me distrajo, y, al levantar la vista, descubrí que mi prima había salido del aposento. Pero de los desordenados aposentos de mi cerebro, ¡ay!, no había salido ni se podía apartar el blanco y horrible espectro de los dientes. Ni una mota en su superficie, ni una sombra en el esmalte, ni una mella en sus bordes había en los dientes de esa sonrisa fugaz que no se grabara en mi memoria. Ahora los veía con más claridad que un momento antes. ¡Los dientes! ¡Los dientes! Estaban aquí, y allí, y en todas partes, visibles y palpables
    Luis yovanny aguilar Bravocompartió una citahace 2 meses
    En la extraña anomalía de mi existencia, mis sentimientos nunca venían del corazón, y mis pasiones siempre venían de la mente.

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