Socorro Venegas

La memoria donde ardía

Imaginemos una niña que debe hacer un camino en busca de un padre que bebe sin coartadas. Imaginemos también una madre cuyo embarazo es ensimismamiento y hueco después del alumbramiento. Imaginemos finalmente una mujer que se diluye en una memoria entregada al amor que nunca más volverá.

Socorro Venegas es una voz conmovedora, poderosa y bella, precisa. Su libro es una contracción continua para un lector agitado en medio de una infancia desubicada de niños enfermos y ciegos, niños aislados, niños que no son niños. Un vaivén a lo largo de una maternidad negada desde su gestación, de una maternidad que no lo es. Un viaje dentro de una memoria, perdida y lejana, de aquello que una vez fue lo más deseado.

Un libro desgarrador, infinito, que nos habla de la música de la soledad, de la risa de la infancia acosada o de la huida de una madre que escapa dejando una cuna durante cualquier noche.

«En su claridad estilística pulsa la ambigüedad, lo incierto, la fragilidad y las sutilezas entre el silencio y lo sobreentendido. Los espacios en los que se construye la literatura llamada a perdurar», Sergio González Rodríguez, Reforma

«La obra narrativa de Venegas apunta a varias entre esas otras posibilidades de la escritura que cada vez se vuelven más raras y preciosas: la insistencia en lo variado y lo rico de la experiencia en el mundo, la recuperación de la intimidad, la imaginación sin trabas ni instructivos», Alberto Chimal, Excélsior

«Difícil encontrar en esta época un narrador con tanto impulso poético», Agustín Cadena, La Jornada
75 páginas impresas
Propietario de los derechos de autor
Bookwire
Publicación original
2019
Año de publicación
2019
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Opiniones

    Alicia M. Marescompartió su opiniónhace 8 meses
    💧Prepárate para llorar

    Espacios liminales, atmósferas suspendidas, un tinte de suspense y llovizna de infinita ternura: eso hay en estos cuentos de Socorro Venegas, marcados por la pérdida y la esperanza.
    Debo resaltar su lenguaje poético espectacular, el uso de recursos como metáforas y símiles; la construcción de ambientes oníricos mediante el uso de la palabra correcta y también la palabra más evocadora.

    "Se sentaron uno frente al otro, entre ellos había un tronco viejo, y en su superficie oscurecida caían los caracoles y las adivinanzas. A Ian se le antojó que ese tronco era un remolino estancado, y que en cualquier instante se pondría a girar con sus designios y constelaciones adentro."

    Mi principal problema fueron los finales abruptos y crípticos, pues estos siempre dejan una sensación perpetua de que faltan palabras y por eso hay que leer entre líneas. Esto funciona en unos, mientras que en otros sentí pereza de regresar.

    La memoria donde ardía se compone, más que de cuentos, de escenas; cuadros, parajes de aquel sueño que ya olvidaste. Justo como en los sueños, las tramas comienzan ya deshilachándose, y nunca podremos ver el final. Esa incertidumbre, esa añoranza por volver, perdurarán.

    "Cubierta por la luz de las fogatas yo le prometí que iríamos juntas al mar. Echábamos a la lumbre pedazos de madera y en seguida saltaban chispas que parecían estrellas salidas de nuestros cuerpos. Sé que esos ojos llameantes de la abuela no dejaron de esperar el viaje nunca."

    Sí, las las tramas son un barranco por el que algo se cae y no tenemos el valor de seguirlo al abismo. De nuevo, es como cuando estás despertando del sueño y la cohesión, la lógica, se difuminan. Quizá por eso todo se siente sin resolución.
    Penumbra, soledad, viudez, maternidad fracturada, padres alchólicos y lagos/mares oscuros, abandonos y ausencias tan potentes que son casi agujeros negros. Sentir la liminalidad y el luto calándote hasta los huesos.

    🪔"Yo no quería parirlo. Me gustaba sentirlo moviéndose, un contorsionista infinito. Soñaba que en mí se gestaba un navegante, un vadeador de abismos. Solía sentarme a contemplar el jardín y él comprendía ese momento de paz, se quedaba quieto para convertirse apenas en una vibración, en un presentimiento. Llegué a creer que sería así siempre."

    Las hojas de la nochecompartió su opiniónel año pasado
    👍Me gustó

    Algunos cuentos son muy buenos, otros se sienten sin fuerza.

    Los temas de los cuentos son dolor, la pérdida, la viudez, el amor que se acaba, el deseo, la maternidad que no se siente, la depresión post parto. Los personajes de estas historias caminan por la soledad y el desarraigo.

    Azdra Lenicompartió su opiniónhace 20 días
    👍Me gustó

    Potentes imágenes, onírico, poético, melancólico. Me gustó.

Citas

    Sahori Pachecocompartió una citahace 2 años
    Uno puede morir de desesperación si piensa en cómo un sillón sobrevive a un ser amado. Y ni hablar de cuchillos, cucharas y tenedores, no tienen límite.
    Olivia Armenta Verdugocompartió una citahace 2 años
    Tenemos un globo terráqueo y así hemos visto que cuando volvemos a casa, realmente no estamos lejos. No tanto como Uruguay de Hungría, eso sí es lejos. No hay mar entre nosotros. Solo nubes
    Sahori Pachecocompartió una citahace 2 años
    A veces tengo sueños. Mi muerto me visita.

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