Citas de “La memoria donde ardía” de Socorro Venegas

Un día todo será posible. Hasta puede que encuentren el modo de clonar también el alma, cuya ausencia parece ser el gran defecto del experimento. Que le den otra alma a Kurt. O a mí. Por favor
Se dice a veces que uno se deshace en disculpas o en lágrimas. Yo me deshacía en memorias.

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Julian Carreño
Julian Carreñocompartió una citael mes pasado
Dios, por alguna razón misteriosa, no podía librarlos de sus sufrimientos, pero permitía que las camas se elevaran lentamente a través de las nubes; lentamente ascendían las camas hasta los aposentos del aire […].
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í.

De modo que así es como regresan los recuerdos, para decirnos quiénes somos.
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¿Estaremos hechos más de lo que olvidamos que de aquello que recordamos?
Hay un tiempo en el que se elige cómo mirar atrás. Qué cara ponerle a nuestros muertos. No alcanzaste a saber que en este lado del mundo Kurt Cobain se suicidó
me parece extraño que el espejo no muestre nada del cansancio que arrastro
Pues sí, desde que te fuiste no duermo bien, no me toca nadie, no escucho música y me gustaría tener una oveja sin alma
Los discos. Se me ocurre que ahí están todavía tus huellas dactilares. Dicen que ninguna es igual a otra. ¿Esos laberintos indicarían de verdad cuánto vivirías?
Se volvió imposible escuchar música. Aunque sabía perfectamente cuáles eran tus discos y cuáles los míos, no logré establecer una separación entre unos y otros
No solo fue tu desaparición en el mundo. Contigo también se fueron personas, amigos que no querían verme porque te recordaban y sufrían. Se desvanecieron entrañables objetos, como los libros y discos que tuve que guardar o regalar
–¿Parezco una mujer embarazada?

–Pareces un náufrago
–Miren la dos: no quiero saber nada del mar. Tu padre, tu abuelo, ¿me escuchan?, se fue, se quiso ir. Y ya. ¡Estoy hasta la coronilla del mar!
Miren la dos: no quiero saber nada del mar. Tu padre, tu abuelo, ¿me escuchan?, se fue, se quiso ir. Y ya. ¡Estoy hasta la coronilla del mar!
Mi madre jura que no aprendí la lengua porque no quise y no porque ella no intentara enseñarme de veras. Lo que recuerdo es que me contaba cómo la castigaban en la escuela si se le escapaba una sola palabra ajena al castellano.
Nos dejamos de pendejadas y vamos al mar.

Sigue un intercambio de monosílabos. Toda la vida nos hemos entendido con poco.
–Nos dejamos de pendejadas y vamos al mar.

Sigue un intercambio de monosílabos. Toda la vida nos
Nos dejamos de pendejadas y vamos al mar.

Sigue un intercambio de monosílabos. Toda la vida nos hemos entendido con poco
Mis lágrimas, heredadas, pertenecían por igual a las tres
A través de los años, en la marea de mi vida, el pueblo y mi abuela se fueron alejando. Evité el mar porque se lo debía a ella. Hasta que casi murió.
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