Camila Gutierrez

Y también lo más violento de la felicidad

Naomi ha quedado abandonada en un mundo apocalíptico, en que un grupo de personas desaparece de un momento a otro. En un contexto delirante, la narradora nos lleva por las complejas creencias religiosas del evangelio, miradas con humor y también, algo de misterio, para tratar de explicar qué fue lo que pasó.
16 páginas impresas
Publicación original
2020

Opiniones

    Irlanda Sánchez Juárezcompartió su opiniónel año pasado
    👍Me gustó
    🔮Profundo
    💡He aprendido mucho
    🎯Justo en el blanco
    😄Divertido

    si eres una ex-cristiana, te va gustar mucho más. bueno y con muchas referencias bíblicas, me inspiró.

    Alicia M. Marescompartió su opiniónhace 2 meses

    Sería de las que se quedan en el Rapto; me fascinó la exploración de este concepto en el cuento y la descripción de la ropa y los brackets tirados en el suelo. El campo. El Gregorio. El azul cielo casi gis, casi blanco.
    Si me dejaran quedarme con todos mis gatos yo sería feliz.
    No sé nada de religión pero aquí se le narra sin demasiada grandilocuencia u odio, con la suficiente dosis de irreverencia eso sí.

    Marcompartió su opiniónel año pasado
    👍Me gustó
    🎯Justo en el blanco

    Me gustó mucho

Citas

    Irlanda Sánchez Juárezcompartió una citael año pasado
    porque aunque Dios no quiera bendecirme, todavía es capaz de maldecirme.
    Alicia M. Marescompartió una citahace 2 meses
    –¿Cómo que las estatuas van a resucitar?

    –Van a resucitar, todas al mismo tiempo, como en esa película en que lo congelado se descongela; pero va a ser más rápido, se van a sacudir de un sólo tirón y listo, y van a empezar a caminar por la calle, como todo el mundo.

    –Pero nunca estuvieron vivas.

    –Pero son como una huella de alguien que sí estuvo vivo.
    Alicia M. Marescompartió una citahace 2 meses
    Me empieza a dar una risa. La misma que tuve en el terremoto del año pasado cuando el cielo parecía estar cruzado por un sólo relámpago que iba cambiando de color y entonces la noche se veía blanca, se veía morada, se veía azul, tenía el color de la llama de un fósforo, una llama inmensa y yo en medio de ella preguntándome ¿será este el Fin de los Tiempos?

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