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Fulgencio Pimentel

Fulgencio Pimentel
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La editorial Fulgencio Pimentel fue fundada en 2006 por César Sánchez, tomando el nombre de un pequeño villancico olvidado del dúo pop femenino español Vainica Doble. Es un proyecto personal e independiente desde su origen. La línea editorial de Fulgencio Pimentel se basa únicamente en criterios artísticos y está dividida en tres líneas de edición: la novela gráfica, la literatura (con una colección de poesía y otra de narrativa) y el álbum infantil y juvenil.
    Fulgencio Pimentelagregó un libro a la estanteríaFulgencio Pimentelhace 5 meses
    Como saben bien los lectores de El barrio del incienso, Chotaro Kawasaki dedicó buena parte de su obra a describir su experiencia como escritor miserable en los «barrios de placer» japoneses. Fue en uno de esos relatos donde introdujo a un personaje basado en el legendario director Yasujirō Ozu. Ambos, Kawasaki y Ozu, frecuentaron y amaron a una misma geisha durante más de una década, devoción que se extendió hasta el final de sus días en el caso del segundo. El propio Ozu dedicó en sus diarios varios haikus a Kimie, en lo que sus biógrafos consideran la única relación sentimental conocida del director. Pero hoy son los relatos de Kawasaki los que han adquirido estatura mítica, como testimonio directo de aquel triángulo amoroso y convertidos además en un documento fundamental para abordar la compleja personalidad del cineasta, hombre de éxito y también, por esa causa, antagonista perfecto de Kawasaki. La capacidad de este para perseguir hasta el más mínimo detalle de los momentos vividos con Kimie, la tenacidad que lo empuja a regresar una y otra vez a los mismos episodios, con ligeras variaciones, son tanto la expresión destilada de un sentimiento puro como pruebas de la naturaleza obsesiva de su autor, circunstancias que a menudo convierten su literatura en algo parecido a un estribillo gozoso, atravesado por las agujas de la realidad, el humor y la fatalidad.
    Fulgencio Pimentelagregó un libro a la estanteríaFulgencio Pimentelhace 5 meses
    En 1981, un simposio convoca en Los Ángeles a los agentes culturales de la emigración. Enviado para cubrir el evento, un escritor frustrado descansa en el hotel cuando alguien llama inesperadamente a la puerta: es su amor de juventud. Tan fértil como «Los nuestros», tan mordaz como «Oficio», tan personal como «Retiro», el último libro de Dovlátov antes de su prematura muerte reúne a la Rusia del exilio para hablarnos de amor. Y no de un amor cualquiera, sino del amor idiota, en caída libre, un amor inmortal y enemigo frente al que nos descubriremos peores y capitulando, y frente al que solo cabría oponer «una pizca de absurdo».

    «Dovlátov no solo es el escritor más popular del último cuarto de siglo en Rusia, también es el autor de algunas de las mejores páginas que ha dado el siglo XX». —The Guardian

    «Tu voz es profundamente auténtica y universal. Tenemos suerte de tenerte con nosotros. Tienes grandes dones que ofrecer a este loco país». —Kurt Vonnegut
    «Sus relatos y novelas están teñidos de un escepticismo irónico en el que emerge la absurdidad humorística de la vida, y de un estoico acatamiento de esa fuerza ajena llamada destino». —Marta Rebón, Babelia
    Fulgencio Pimentelagregó un libro a la estanteríaFulgencio Pimentelhace 5 meses
    Un chapín es un tipo de sandalia española con alzas, y “chapines” es como se conoce a los guatemaltecos en buena parte de América. Un apelativo de doble uso, a veces arrojado con desprecio, otras esgrimido con orgullo, que nos da una de las claves de este rompecabezas obtenido por decantación.
    No otra cosa es la literatura en Eduardo Halfon: fragmentos a su imán, el cuento entendido como una forma de biografía íntima y fragmentada.
    El resto de las claves se halla en cada uno de los títulos de este tríptico esencial: su doble identidad de judío y latinoamericano (triple o cuádruple si contamos EE.UU. y España como patrias de adopción) es el vórtice sobre el que giran todos sus relatos; tradición y otredad, lenguajes inventados; el dibujo como forma de representación, reflejo de la mudez de la infancia. Y la violencia, el espectro de la violencia, la fiesta de la violencia y la destrucción como un valle ignoto y feliz.
    Fulgencio Pimentelagregó un libro a la estanteríaFulgencio Pimentelhace 6 meses
    Un loco en fuga conduce una canoa por el Río de la Plata; encogido, a popa, el cadáver de un hombre. La levantadora de pesas decide cambiar la morfina por el cannabis; igual, antes, cambió el deporte olímpico por la repostería. Un caballo sale al paso del caminante nocturno; en el silencio que sigue, siente palpitar el mundo. El clan de los enanos, aficionado a la historia y a las motocicletas, despierta el recelo de sus vecinos. En lugar de la paga, los jornaleros coyas recibieron la visita de los uniformados; el peor parado yace ahora entre la basura, pero muy pronto se aburre de estarse muriendo, se levanta y emprende el camino a casa. Hace un cuarto de siglo dijo César Aira que «la primera función del arte es extrañar, romper los hábitos de la percepción y volver nuevo lo viejo». Con Aira, recorre Fernando Garriga los caminos de Juan José Saer, Borges, Di Benedetto, Sara Gallardo, Lucio Mansilla, que corren paralelos a los de Faulkner, Cheever, Joy Williams. Se abren los cuentos de Garriga unos en otros y las historias no llegan al cabo, ni siquiera desembocan. En él, la venganza se convierte en paseo vagabundo, la libertad no perdona la siesta, el sexo es un mal de ojo, el amor es un día feriado. Estos relatos son hijos de la tradición que se fugaron a ver mundo, son un territorio sin empalizada, inabarcable.
    Libro ganador del Premio Internacional de Cuento Ignacio Aldecoa 2026.
    Editan Fulgencio Pimentel y Diputación Foral de Álava.
    «Todo en su relato es necesario. Las tramas pueden ser complejas, pero el estilo es siempre minimalista. Le bastan muy pocos recursos para entregar imágenes vívidas y atmósferas angustiosas, incluso delirantes». —Carlos Yushimito
    «Imponente por verosímil, por territorio y acción. A ratos, un neowestern alucinatorio entre Cormac McCarthy y Panos Cosmatos. No se me ocurre un género más impuro». —Rubén Lardín
    «En un momento en que la literatura tiende a proponernos únicamente el encuentro con el yo —aburrido ya de encontrarse una y otra vez—, este libro nos ofrece la posibilidad de viajar de veras a otro lugar». —Sabina Urraca
    Fulgencio Pimentelagregó un libro a la estanteríaFulgencio Pimentelhace 6 meses
    Un autor de telenovelas, una habitante de las favelas, el cineasta Ruy Guerra y el escritor Mario Vargas Llosa protagonizan esta fantasmagoría, a saltos entre los sertones brasileños y el vapor de Fitzcarraldo. Faverón se adentra aún más en su veta de improv-literatura, terror, sátira y viaje mental tras el terremoto que han supuesto en las letras hispánicas dos novelas como Vivir abajo (2018) y Minimosca (2024). Tatuada en el lado oscuro de las nouvelles clásicas del XIX y el XX, Madame Vargas Llosa podría ser la primera de una serie de ficciones nacidas más allá de ese umbral pero aún bajo el influjo de David Lynch, Machado de Assis, The Beatles, Joseph Conrad y Clarice Lispector.
    Fulgencio Pimentelagregó un libro a la estanteríaFulgencio Pimentelhace 10 meses
    Libro predilecto de su autor, de algunos de sus personajes y de comentaristas de su obra como Emmanuel Carrère, el propio Limónov citaría y glosaría repetidamente este «libro de profecías» como un canon. No sin motivo: veinte años después de haberlo imaginado, Limónov terminaría blandiendo armas de fuego, liderando marchas contestatarias y fundando un partido político de parias y artistas. Escrito en 1977 en una Nueva York fantasmática, poblada de seres a medio camino entre lo vegetal y lo animal, «Diario de un perdedor» es la expresión de las últimas voluntades de su autor en un momento en el que siente la urgencia de dar fe de no haber vivido en vano. Escrito, pues, para poder morir a la mañana siguiente, este opúsculo, este testamento, que no se publicó en Rusia hasta 1991 y se publica por primera vez entre nosotros, estará dedicado a «todos los perdedores» y se nutrirá de memorias, fantasías, sueños y bosquejos que tal vez habrían sido concebidos en verso si Limónov no se hubiera expatriado. Por pragmatismo, por el miedo, perfectamente fundado, a que su poesía no sobreviviera a una traducción, por el lógico estupor ante el inglés circundante, Limónov abandona la lírica para concentrarse en los géneros prosaicos, pero puede decirse que «Diario de un perdedor» es la última obra del poeta vanguardista Limónov, su poema definitivo.
    Fulgencio Pimentelagregó un libro a la estanteríaFulgencio Pimentelhace 10 meses
    En 1959, hace dos tercios de siglo, Ingmar Bergman proclamaba en uno de sus textos más célebres, comentados y estudiados: «Yo soy cineasta, no escritor, el cine es mi medio de expresión, no la palabra escrita. No quiero escribir novelas, cuentos, ensayos, biografías o artículos sobre temas diversos. Ni siquiera quiero escribir teatro». Aquella conferencia legendaria, «Cada película es mi última película», ve la luz por fin en español en este libro junto a sus textos de naturaleza ensayística más importantes. Una publicación que desdice a su autor, aunque él mismo se desmintiera una y otra vez con los hechos a lo largo de su vida, hasta llegar a la frenética actividad literaria que emprendió ya septuagenario. «Desconfío de las palabras. Siempre he desconfiado. Las palabras se ocultan en los rincones, vuelan cerca del techo, como moscas». ¿De dónde nace este recelo? ¿Procede del mismo venero que su precoz necesidad de autoafirmación como artista? Paradójicamente, mientras gira alrededor de sus temas esenciales, este libro se empeña en iluminar lugares que parecían condenados al misterio, y lo hace mediante la palabra. Juguetón con los formatos, Bergman siembra el libro de autoentrevistas y conversaciones ficticias. Sufre con la incomprensión del público. Aprende —con dificultad— a convivir con su imagen pública. Incluso en los textos más destemplados, muestra un notable sentido autocríticos y una gran capacidad para reírse de sí mismo, asume sus contradicciones y se divierte con ello. Y acaba regresando al dilema del arte —qué es el arte, de dónde nace el impulso artístico, para quién— y al difícil equilibrio de un oficio que venera y detesta y al que se sabe destinado. Comprende que un espectador paga por olvidar sus miserias durante dos horas, sabe que hay que honrar esa responsabilidad, pero nada puede anteponerse a su insaciable curiosidad por la vida.
    Fulgencio Pimentelagregó un libro a la estanteríaFulgencio Pimentelhace 10 meses
    Una corriente subterránea que se impone a la propia trama atraviesa esta colección medida, escueta, salpicada de silencios antiguos, donde laderas rocosas, patios en ruinas o casonas en penumbra presencian el ensueño de unos hombres y mujeres que un día pensaron que tenían salvación. Lo rural como escenario, lo urbano como fantasma, el campo y la aldea como desierto de expiación. Cada uno de estos seis relatos, ya se trate de un gótico campesino, de una distopía cenicienta o de un elegante cuento de misterio, contiene la suficiente dosis de perversidad o de cinismo para dejarnos después a solas con la hiel de una recóndita, indeseada verdad.

    Libro ganador del Premio Internacional de Cuento Ignacio Aldecoa 2025.

    Editan Fulgencio Pimentel y Diputación Foral de Álava.
    Fulgencio Pimentelagregó un libro a la estanteríaFulgencio Pimentelhace 10 meses
    Sinopsis: una persona de Barcelona se muda a Madrid. Fin.

    El ciudadano Rubén Lardín escribe sobre cine y costumbres, conduce el mejor podcast de España (La mano contra el sol), traduce tebeos, novelas y cuentos, murmura, pasea, visita a sus amigos de Logroño. En suma, PACE. Agradecido como un perro, se complace en invitar a ustedes a acompañarlo en este jaleo que es vivir y, en concreto, en este vagar montuno tras del oscuro significado de la dicha.
    Fulgencio Pimentelagregó un libro a la estanteríaFulgencio Pimentelhace 10 meses
    Broche de oro a lo que se conoce como su «trilogía familiar» —la inaugurada por La buena voluntad y prolongada en Niños de domingo—, estas confesiones sirven al inmisericorde Bergman para desnudar, tan literal como figuradamente, al personaje más carismático de la saga, su madre. Al hacerlo, entrega también la pieza del enigma que se nos había negado hasta ahora, el adulterio.
    Anna lleva más de una década casada con el severo pastor Henrik Bergman cuando inicia una relación furtiva con un estudiante de teología mucho más joven que ella y buen amigo de su marido, por añadidura. Un encuentro casual con su viejo confesor de la infancia acelera la cadena de los acontecimientos, y es entonces cuando afloran de verdad la tensión y el rencor larvados largo tiempo en el seno del matrimonio.
    Armado de preguntas, con la ferocidad y la delicadeza a las que ya nos tiene acostumbrados en su feliz y fecunda última etapa literaria, Ingmar Bergman vuelve a adentrarse en la difícil relación de sus padres y firma una novela de sensibilidad, crudeza y elegancia abrumadoras, un acto de conciliación íntimo que es también el reflejo de un mundo ya desaparecido pero cuyos ecos siguen resonando aún hoy.
    Fulgencio Pimentelagregó un libro a la estanteríaFulgencio Pimentelel año pasado
    El enigmático flâneur conocido como Gaustín inaugura en Zúrich una clínica para enfermos de alzhéimer. Sus instalaciones reproducen las distintas décadas del siglo XX al detalle, lo que permite a los pacientes regresar al escenario de sus años de plenitud. Pronto, un número creciente de ciudadanos perfectamente sanos solicita ingresar en la clínica con la esperanza de huir del callejón sin salida en que se han convertido sus vidas. Pero este «cronorrefugio» no puede contener por sí solo un sueño tan seductor y la idea se propaga por toda la Unión Europea. Es entonces cuando el pasado invade el presente como una ola devastadora. Ensueño distópico y sembrado de premoniciones, el ganador del Premio Strega es un viaje de ida y vuelta al continente del ayer y un examen severo de nuestra relación íntima y política con la nostalgia.
    «Una monografía literaria del don humano más delicado de todos: el sentido del tiempo y del paso del tiempo. Pocas veces llegan a nuestras manos libros tan locos y maravillosos como este». —Olga Tokarczuk
    Gospodínov ha entrado en la primera división de los autores europeos. Se aleja de las tierras de lo comercial y la convención, salvándose no solo a sí mismo, sino a la literatura (¡y, con ella, al mundo!). —Andreas Breitenstein, Neue Zürcher Zeitung
    Fulgencio Pimentelagregó un libro a la estanteríaFulgencio Pimentelel año pasado
    La primera entrega de la «trilogía familiar» de Ingmar Bergman reconstruye, a partir de fotografías, especulaciones y frases dichas a media voz, los primero años de la turbulenta relación de sus padres. Una relación llena de epifanías y decepciones, malherida por los prejuicios y el hostigamiento familiar, si no por los mismos impulsos que la hicieron nacer.
    La inmensa estatura de Bergman como cineasta ha eclipsado a menudo su también inmensa importancia como escritor. Concebida como un epílogo al filme “Fanny y Alexander” y convertida en serie de televisión y largometraje por Bille August como “Las mejores intenciones” (ganador, a su vez, de la Palma de Oro en Cannes), “La buena voluntad” es quizá el título más importante de la obra de Bergman como escritor.
    La cercanía sentimental del autor con lo narrado y el peso de los protagonistas en la formación de su propia sensibilidad convierten esta novela en la más íntima de sus indagaciones en las pasiones humanas, un testimonio rotundo de la conducta de hombres y mujeres que Bergman aprovecha para revisar y fijar la nómina completa de sus obsesiones: la incomunicación, la mentira, la culpa, el vértigo sexual, las relaciones de poder en el seno de la familia, la convivencia en pareja, la esperanza (o la fe) y su pérdida; y el rencor, como un incesante y mórbido baile de máscaras.
    Fulgencio Pimentelagregó un libro a la estanteríaFulgencio Pimentelel año pasado
    Recientemente seleccionado por GRANTA como uno de los mejores escritores jóvenes en español del mundo, Alejandro Morellón dirige una mirada nítidamente pop a la inminencia de la tragedia —hablemos de una catástrofe global o de cualquiera de los íntimos cataclismos del ser— en esta breve y precisa colección de cuentos y desgracias. Más interesado en la ridícula verdad de la ominosa nube negra que anuncia el fin que en el fin en sí mismo, Morellón se pregunta cómo reaccionamos a la posibilidad de desaparecer y cuánto hay de idolatría, de superstición y de tómbola en nuestra lucha desesperada contra la nada. La nada que ya está aquí.
    Este libro resultó ganador de la 50.ª edición del PREMIO IGNACIO ALDECOA de cuentos en castellano.
    Fulgencio Pimentelagregó un libro a la estanteríaFulgencio Pimentelel año pasado
    Obra central de su trilogía familiar y cumbre de la trayectoria de su autor, Niños de domingo es también la «novela del padre» de Bergman, tanto como Conversaciones íntimas será «la de la madre».
    Un fin de semana de verano y un entorno campesino, propicios a la fantasía y al nacimiento del deseo, son el marco elegido para el reencuentro con el pastor Bergman y la carismática Karin. Su hijo menor tiene ocho años y nació en el último día de la semana; es por eso que este «niño de domingo» puede ver espíritus, fantasmas y trasgos, aunque los adultos se empeñan en dictar los límites de la realidad: «No hay fantasmas, no seas bobo, ni demonios ni muertos que abran sus bocas ensangrentadas al sol». El miedo a la vejez (que siempre es escatológica) y a la muerte, el primer despertar sexual y una temprana crisis de fe asaltan al pequeño Pu, que no es otro que un jovencísimo Ingmar, aunque «cada niño en la obra de Bergman —nos dice Margarethe von Trotta— es él mismo».
    El estilo de este Bergman ya anciano es paradójicamente juvenil, se diría desaliñado, poco dado a perfilar lo ya escrito, y por eso mismo es ágil, es incisivo, y vibra, cuando no aletea. Una engañosa sencillez y la sensualidad propia de la mirada infantil gobiernan el planteamiento, y un puente invisible acaba uniendo esta obra maestra con aquella otra sembrada de Fresas salvajes.
    Fulgencio Pimentelagregó un libro a la estanteríaFulgencio Pimentelel año pasado
    «Mágicamente observador y mimético del mundo real, los detalles emergen en su escritura con sorprendente frescura, claridad y economía. Williams ve las formas de la tierra y ve el espíritu que se agita detrás de las letras. Cada uno de sus trazos veloces y transparentes tiene la energía nerviosa y concentrada del vuelo de un pájaro, asciende brusca e intensamente como un pájaro». —Randall Jarrell

    William Carlos Williams, que ejerció durante toda su vida como médico de cabecera y pediatra —practicaba la medicina de día y escribía de noche, hasta caer rendido—, dedicó una serie de textos a su profesión que son considerados hoy una obra fundamental de la literatura anglosajona. Convertido en un emblema de la vanguardia literaria americana, son el sustrato íntimo de sus personajes y la insondable honestidad de su mirada los que, unidos a un estilo conciso y sugerente, nutrido de imágenes imborrables, lo han convertido en un clásico y en un autor poderosamente vivo para los cánones contemporáneos.

    Si para Williams el español fue el idioma de su niñez, esta edición cuenta en la traducción con Eduardo Halfon, tan amante de la concisión como Williams y un autor para quien también el español fue lenguaje de infancia, casi olvidado tras su traslado a los Estados Unidos y recuperado en su espléndida madurez como narrador.
    Fulgencio Pimentelagregó un libro a la estanteríaFulgencio Pimentelel año pasado
    El hombre sin amor es la antología de los mejores relatos de Eduard Limónov, preparada solo unas semanas antes de su muerte.
    Estos ocho fragmentos de vida corresponden a un periodo muy concreto de la biografía de su autor y conforman algo parecido a una novela del desamor, o mejor, del desencuentro con el amor, mientras que el astro solitario que puebla sus páginas sería el héroe lírico que bascula día a día entre el éxito y la indigencia, entre el estupor y la venganza, entre la euforia de la carne y la sed de supervivencia.
    Por su parte, incluido en el apéndice del libro, Corpus L. es una acercamiento insólito a la figura del autor ruso. Tania Mikhelson parte de la supervisión minuciosa de los relatos presentes en el libro para entregarnos la más lúcida reflexión acerca de las pasiones que arrastraron a Limónov, más allá de su oficio literario; más allá, incluso, de su propio periplo biográfico; muy cerca del Hades primigenio donde moran los demonios que fuimos, que podríamos —así nos exhorta el autor— volver a ser.

    «Toda la fealdad que arroja al lector a la cara tiene su contrapeso en alguna forma de belleza. Eduard Limónov se redime en ella: él está podrido, pero el mundo no. No del todo aún». —Alejandro Luque
    «Animal exótico, Limónov es el más escandaloso de los autores rusos vivos y uno de los más grandes novelistas de la Rusia contemporánea». —El Mundo
    «Me dije que el sexo, lejos de ser una mera operación biológica, era el único puerto de acceso a una vida normal. Y que las relaciones sexuales daban derecho a tocarse, a fundirse con otros cuerpos; mientras que, en las temporadas sin amor, el hombre no era más que un frío cuerpo celeste, vagando solitario por el espacio vacío…". —Eduard Limónov
    Fulgencio Pimentelagregó un libro a la estanteríaFulgencio Pimentelel año pasado
    El libro más celebrado de Serguéi Dovlátov se recrea en el escaso contenido de la maleta que lo acompañó en su exilio.Cada uno de los inútiles objetos que constituyeron su único patrimonio nos conduce a un lugar memorable de su biografía. Mago del estilo, Dovlátov entrega aquí lo más parecido a un canon de su escritura. Preciso, despojado e irónico, el resultado es un recorrido personalísimo por algunos avatares de su vida, tanto como un índice tragicómico del tejido espiritual, social y político de la URSS. La engañosa liviandad de su prosa, su disposición para reírse de sí mismo y su extraordinaria capacidad para el retrato humano han convertido a Serguéi Dovlátov en uno de los grandes maestros de las letras rusas de la segunda mitad del siglo xx.
    «Dovlátov no solo es el escritor más popular del último cuarto de siglo en Rusia, también es el autor de algunas de las mejores páginas que ha dado el siglo XX». —The Guardian

    «Tu voz es profundamente auténtica y universal. Tenemos suerte de tenerte con nosotros. Tienes grandes dones que ofrecer a este loco país». —Kurt Vonnegut
    «Sus relatos y novelas están teñidos de un escepticismo irónico en el que emerge la absurdidad humorística de la vida, y de un estoico acatamiento de esa fuerza ajena llamada destino». —Marta Rebón, El País

    Tu voz es profundamente auténtica y universal. Tenemos suerte de tenerte con nosotros. Tienes grandes dones que ofrecer a este loco país.
    Kurt Vonnegut

    Sus relatos y novelas están teñidos de un escepticismo irónico en el que emerge la absurdidad humorística de la vida, y de un estoico acatamiento de esa fuerza ajena llamada destino.
    Marta Rebón, El País
    Fulgencio Pimentelagregó un libro a la estanteríaFulgencio Pimentelel año pasado
    Un jesuita italiano, pintor para más señas, enfrentado a los retos de la evangelización, de su oficio artístico y de la pérdida de la propia fe en la corte imperial china del siglo XVIII. Y cuatro mujeres, cuatro generaciones mal avenidas de una familia tan singular como característica del alma báltica; cuatro vendavales residentes en Vilna, en la actualidad, componiendo el retablo tragicómico de su insatisfacción. Undinė Radzevičiūtė (Lituania, 1967) contrapone dos relatos paralelos para abordar los mismos temas: el abismo insalvable entre culturas antagónicas, el vértigo del paso imperceptible del tiempo y la necesidad —la nuestra, la de todos— de huir a alguna parte.
    Toda una rareza dentro de la tradición literaria lituana, Peces y dragones es una novela atravesada por los principios Zen que, sin renunciar a la comicidad y hasta al esperpento, pone en escena el choque entre dos mundos: los peces del cristianismo frente al dragón de san Jorge, efigie del paganismo. Hábil creadora de atmósferas enrarecidas, a medio camino entre la novela histórica, el thriller psicológico y el sainete, Radzevičiūtė se adentra aquí en un lugar inexplorado de la narrativa contemporánea. Peces y dragones es su tercera novela, por la que recibió el Premio Literario de la Unión Europea.
    Fulgencio Pimentelagregó un libro a la estanteríaFulgencio Pimentelel año pasado
    Al proyecto de crear el primer Parque Etnográfico del cono sur, nutrido por «negros, asiáticos, indios y subnormales», le sigue el desembarco de un lote de indígenas en el Buenos Aires de 1933. A través del testimonio de un empleado fiel, descubrimos que los recién llegados participan de un extraño ritual y que este desafía los presupuestos de la ciencia. A partir de ahí, el delirio. Y el quiebro de la historia reciente.
    Tras Informe sobre ectoplasma animal y la aclamadísima La comemadre, Roque Larraquy continúa explorando la narratividad de los desmanes del positivismo en el siglo XX, la retórica pseudocientífica y la cortedad crónica de una burguesía que solo aspira a la sumisión. Roque Larraquy fue seleccionado para el National Book Award y es uno de los escritores más destacados de un continente que es ya de por sí un hervidero de talento. Parangonado con autores de la talla de Borges, Gombrowicz, Bioy Casares y Macedonio Fernández, Larraquy esquiva las comparaciones mientras sus ficciones agotan las expresiones de asombro de sus contemporáneos.
    Seleccionado como uno de los diez mejores libros en español del año por The New York Times, La telepatía nacional nos devuelve al Larraquy que «asume la voz de su adversario ideológico» y entrega antropología ficción en estado puro, sin dejar de ser el escritor que boicotea sus propios libros, sus propios crescendos, para confinarnos de nuevo en la cueva donde se proyectan las sombras del mundo. Polifónica, precisa y atravesada por la sátira, la narración de los protagonistas colapsa en un collage de literatura burocrática en el que la historia reciente se da cita con la fenomenología paranormal con total naturalidad, mientras el lector sigue procesando el estupor de lo narrado.
    Una de las voces más singulares de la narrativa contemporánea en América Latina. —PUBLISHERS WEEKLY
    ¿Quién demonios es este Roque Larraquy? —IGNACIO ECHEVARRÍA
    Una de las más excéntricas obras de la literatura latinoamericana de la última década. —JORGE CARRIÓN
    Lejos de lugares comunes. —SELVA ALMADA
    Una gramática precisa, cincelada. Y un humor que esquiva cualquier intención de lectura rápida. —MERCEDES HALFON
    Un mago del lenguaje y de las imágenes. Hay más noticia fresca en esta novela despiadada que en cualquier noticiero de la mañana. —RAFAEL SPREGELBURD
    Roque deja al rey en pelotas siempre. —GABRIELA CABEZÓN CÁMARA
    Una trama generosa en brillos de un destello que se detiene antes de encandilar. Y una esmerada labor en el lenguaje, una inusual pesquisa por la palabra. —JORGE PINEDO
    Un libro que es una fiesta. —FEDERICO FALCO
    Fulgencio Pimentelagregó un libro a la estanteríaFulgencio Pimentelel año pasado
    El hombre tiene al enemigo en casa, sanciona el autor emergente Dovlátov. Se arriesga así a penetrar en el misterio de sus orígenes, encadenando las crónicas de cuatro generaciones surcadas por una especie de verdad insistente y anómala. El autor gobierna a sus inolvidables personajes como ­cambiantes­ máscaras libertarias. La titanomaquia de los abuelos, judíos de Oriente y armenios del Cáucaso, cede ante la decadencia de hijos y nietos. Pero los vínculos de sangre no se rompen y atrapan al lector, que se siente en esta obra maestra, muy precisamente, como en casa.

    Dovlátov no solo es el escritor más popular del último cuarto de siglo en Rusia, también es el autor de algunas de las mejores páginas que ha dado el siglo XX.
    The Guardian
    Tu voz es profundamente auténtica y universal. Tenemos suerte de tenerte con nosotros. Tienes grandes dones que ofrecer a este loco país.
    Kurt Vonnegut
    Sus relatos y novelas están teñidos de un escepticismo irónico en el que emerge la absurdidad humorística de la vida, y de un estoico acatamiento de esa fuerza ajena llamada destino.
    Marta Rebón, El País
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