Una palabra brillaba con especial luminosidad. La palabra de la sencillez. Me acercaría a ella, con paso ligero, la contemplaría desde todos los frentes, la tomaría finalmente en mi mano y, hechizado por ella, reconocería que su hechizo consiste en brillar desde su centro, desde su puro significado. Sencillez. Estar sencillamente aquí. Sencillamente mantenerla. Cuanto más la mantengo tanto más fácil resulta comprender la belleza, la sencilla belleza que reside en estar aquí.