Alexandre Dumas

El hombre de la máscara de hierro

Diversos historiadores y escritores han relatado cómo fue la misteriosa vida de El hombre de la máscara de hierro. El principal fue Voltaire, quien estando en la Bastilla en calidad de reo, recibió narraciones de presos más antiguos que hablaban de la existencia del misterioso personaje. Según la leyenda, el personaje murió en 1703 y fue enterrado en el cementerio de San Pablo, en París, con el pseudónimo de Marchiali, pero su verdadero nombre y las razones por las cuales había sido encerrado eran considerados secreto de Estado. Algunos le consideran origen de una unión entre Ana de Austria y el Cardenal Mazarino, o como hijo fuera del matrimonio de Carlos II, de Inglaterra. Con el tiempo, tales argumentos contribuyeron a abonar el mito de su existencia. Alejandro Dumas narra que el Hombre de la máscara de hierro probablemente era un hermano de Luis XIV, de Francia, nacido gemelo, o de relaciones extramatrimoniales de Ana de Austria con el conde de Buckingham, lo que le añadió la imaginación popular al asunto. Además es ésta la obra en la se ven juntos por última vez a los célebres D'Artagnan, Athos, Porthos y Aramis.
446 páginas impresas

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Otras versiones

Opiniones

    Lesslie Espinosacompartió su opiniónel año pasado
    💡He aprendido mucho
    🎯Justo en el blanco
    🚀Adictivo

    Una de mis trilogías favoritas en definitiva, ya veia venir su final pero no deja de doler. Sin duda una gran obra de Dumas

    Giancarlo Morespicompartió su opiniónhace 7 meses

    Excelente , las obras de Alexandre Dumas nos convierten el el mas cercano expectador de esa epoca dorada de Francia .

    Korne Echeverríacompartió su opiniónhace 2 años

    Me mantuvo muy ocupado..

Citas

    Jesus Castrejoncompartió una citael año pasado
    El hombre inteligente nunca se aburre cuando ejercita el cuerpo, como el sano nunca deja de parecerle leve carga la vida si algo le cautiva el espíritu
    anikaoboecompartió una citahace 2 años
    adversarios de su padre.

    —Nos quedamos aquí.

    —Ved que la orden es formal, señores.

    —Soy obispo de Vannes, señor de Biscarrat, y así como no arcabucean a un obispo, tampoco ahorcan a un noble
    Néstor Daniel Plazacompartió una citahace 2 años
    Sonaban las siete de la tarde en el gran reloj de la Bastilla.

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