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Libros
Douglas Adams

El restaurante del Fin del Mundo

Armados de la Guía del autoestopista galáctico, los protagonistas del libro más divertido que se recuerda continúan sus disparatadas aventuras. En esta segunda entrega se enfrentan a una tetera automática de la que mana un líquido asqueroso, al planeta condenado porque sus habitantes tienen más zapaterías de la cuenta, a un transporte espacial cuyos pasajeros llevan novecientos años esperando que la nave arranque, y luego al Restaurante del fin del mundo, situado en el momento del tiempo en el que el universo llega a su estrepitoso final: un inusitado número de cabaret. No termina ahí su odisea, porque a continuación viven otra aventura que les revelará el verdadero origen de la especie humana: una pandilla de ejecutivos de poca monta que fueron expulsados de su planeta por indeseables. «Una de las mejores novelas de humor puro de los últimos años» (Antonio Saura Medrano). «Las situaciones más divertidas y disparatadas se suceden a un ritmo trepidante. El espacio es una fiesta» (Jorge Berlanga).
203 páginas impresas
Publicación original
2022
Año de publicación
2022
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Opiniones

  • b1808019863compartió su opiniónhace 8 años
    🚀Adictivo

    Muy bueno, la ironía hecha literatura

  • irenecompartió su opiniónhace 6 años
    🙈Ni fu ni fa

  • enrique paredescompartió su opiniónhace 6 años
    👍Me gustó
    🚀Adictivo
    😄Divertido

Citas

  • Benjamin Melgarejo Reicheltcompartió una citahace 2 meses
    –Míralo de esta manera –había dicho Ford Prefect–, la fruta y las bayas de planetas extraños pueden revivirte o pueden matarte. Por consiguiente, sólo hay que acercarse a ellas cuando veas que vas a morir si no lo haces. De ese modo sales ganando. El secreto de un autoestopismo sano está en comer chucherías.
  • Benjamin Melgarejo Reicheltcompartió una citahace 2 meses
    Eso no tiene nada que ver conmigo –afirmó–. No sé nada de la gente. El Señor sabe que no soy un hombre cruel.

    –¡Ah! –gritó Zarniwoop–. Ha dicho «El Señor». ¡Cree en algo!

    –En mi gato –dijo el hombre afablemente, cogiendo al animal y acariciándolo–. Le llamo El Señor. Soy cariñoso con él.
  • Benjamin Melgarejo Reicheltcompartió una citahace 2 meses
    El hombre los miró con aire de duda.

    –No sé. Vaya, ¿crees que debería llamarme de alguna manera? Me parece muy extraño dar un nombre a un montón de vagas percepciones sensoriales.

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