Gran día cada día, Max Lucado
Max Lucado

Gran día cada día

¿La ves? Está ahí, en el horizonte, a la par del sol de la mañana. Es una oportunidad y una elección. La oportunidad de hacer que este sea un gran día. Después de todo: “Este es el día que el Señor ha hecho; regocijémonos y alegrémonos en él”.

Pero ¿y esos días de embotellamientos, aeropuertos cerrados y amigos que se olvidan? Aunque la vida te cuelgue o te golpee, cada día está lleno de esperanza en la promesa y propósito de Dios. En Gran día cada día, Max Lucado desempaca los planos de Jesús para subir el nivel de cada uno de tus días y darle el máximo galardón: llenar tus días en la gracia de Jesús; encomendar tu día a Su vigilancia; aceptar Su dirección. Gracia. Vigilancia. Dirección. D-I-O-S. La receta perfecta para llenar tu día con la paz y el poder divino, y hacer un gran día cada día.

Nuevo título de Max Lucado, publicado anteriormente como Cada día merece una oportunidad.
172 páginas impresas
Publicación original
2012
Editorial
Grupo Nelson

Opiniones

Willson Barrientos
Willson Barrientoscompartió su opiniónhace 2 años
👍Me gustó

Excelente lectura. Añade vitaminas espirituales a cada día y nos da los nutrientes necesarios para vivir plenamente confiado.

Citas

acceptance
acceptancecompartió una citael año pasado
¿La principal? Nos preocupan todos los detalles insignificantes.
Willson Barrientos
Willson Barrientoscompartió una citahace 2 años
El leproso que volvió captó la atención de Cristo. Al igual que la ausencia de los otros. No te pierdas el titular de la historia. Dios se percata del corazón agradecido. ¿Por qué? ¿Acaso está obsesionado consigo mismo? No. En cambio, nosotros sí. La gratitud eleva nuestra mirada, nos quita los ojos de las cosas que nos faltan para que podamos ver las bendiciones que poseemos. Nada acaba con el frío invernal del día como la brisa caribeña de la gratitud. ¿Necesitas un cambio de vientos?
Vuélvete un experto en la gracia de Dios. Cuando Pablo envió a Timoteo a la universidad espiritual, le dijo que obtuviera una maestría en la gracia de Dios: «Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la graciaque es en Cristo Jesús» (2 Timoteo 2.1, cursivas mías). Haz tú lo mismo. Enfócate en la cruz de Cristo. Domina el lenguaje de la redención. Pasa ratos largos al pie de la cruz. Métete de lleno en el currículo de la gracia. Es fácil distraerse. Es tan fácil ser ingratos, cometer el error del ayudante de Scott Simpson.
Scott es un jugador profesional de golf que juega en el torneo Masters auspiciado por el Club Nacional de Golf de Augusta. Augusta es para los golfistas lo que el Instituto Smithsoniano es para los historiadores, la experiencia máxima. La cancha es una bella obra de arte, recorrerla es como caminar por un cuadro al óleo. Los encargados de su cuidado y mantenimiento la acicalan como si fuera una novia en el día de su boda. Al describir tal perfección a su ayudante, Scott comentó: «No vas a encontrar una sola maleza toda esta semana».
Imagina la sorpresa de Scott el domingo, cinco días después de haber recorrido la cancha, cuando su ayudante señaló al suelo y anunció: «¡Encontré una!»
¿Acaso no hacemos lo mismo? Habitamos en un huerto de gracia inmaculada. El amor de Dios brota a nuestro alrededor como lilas y nos rodea como pinos de Georgia, pero nosotros vivimos agachados buscando maleza. ¿Cuántas flores nos perdemos en el proceso?
Si te fijas lo suficiente, tarde o temprano encontrarás algo que te revolverá el estómago. ¡Mejor deja de buscar! Aparta tus ojos de la maleza. Dedícate a estudiar la gracia de Dios. Y...
Mide los regalos de Dios. Colecciona tus bendiciones. Cataloga Sus bondades. Junta tus razones para estar agradecido y recítalas. «Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús» (1 Tesalonicenses 5.16–18).
Fíjate en la totalidad de esos términos. Siempre gozosos. Orando sin cesar. Dando gracias en todo lo que suceda. Aprende una lección de Sidney Connell. Cuando le robaron su bicicleta recién comprada, la niña llamó a su papá y le contó la mala noticia. Él esperaba que su hija estuviera alterada, pero Sydney no estaba llorando. Se sintió privilegiada. «Papá», se jactó, «de todas las bicicletas que se habrían podido llevar, se llevaron la mía».
La gratitud siempre es una opción. Matthew Henry optó por ella. Cuando el famoso erudito fue acechado por ladrones que le robaron su bolso, él escribió lo siguiente en su diario: «Primero quiero dar gracias porque nunca antes me habían robado; en segundo lugar, porque así se hayan llevado mi bolso no me quitaron la vida; en tercer lugar, aunque se llevaron todo lo que tenía, no era mucho; y en cuarto lugar, porque me robaron a mí y no fui yo el que robó».2
Haz de la gratitud tu estado emocional básico y verás cómo das gracias por los problemas de la vida. El consultor de administración y gerencia Robert Updegraff escribió:
Deberías alegrarte por los problemas de tu trabajo porque suministran cerca de la mitad de tus ingresos. Si no fuera por todo lo que puede salir mal, la gente problemática que te toca atender y los problemas de tu día laboral, se podría encontrar a alguien que realizara tu trabajo por la mitad de lo que te están pagando. Por eso, empieza a buscar más problemas. Aprende a manejarlos con alegría y buen juicio, como oportunidades en lugar de irritaciones, y te sorprenderás al ver con qué rapidez sales adelante. Hay bastantes trabajos buenos a la espera de gente que no le tenga miedo a los problemas.3
trust21
trust21compartió una citahace 2 años
«Vive únicamente para la hora y su trabajo correspondiente... Dedícate con tesón a la tarea que

En las estanterías

Mis libros, Juan Manuel Velasco Arciniegas
Juan Manuel Velasco Arciniegas
Mis libros
  • 52
  • 5
Cristianos, Angela Acosta Vargas
Angela Acosta Vargas
Cristianos
  • 19
  • 5
MIS LIBROS CRISTIANOS, Doc Angelikita Glvn
Doc Angelikita Glvn
MIS LIBROS CRISTIANOS
  • 3
  • 3
Max lucado, Aurora Dosal
Aurora Dosal
Max lucado
  • 12
  • 2
Mis libros, Pruebabins
Pruebabins
Mis libros
  • 16
  • 1
fb2epub
Arrastra y suelta tus archivos (no más de 5 por vez)