Libros
David Refoyo

Las ganas de comer Oreo

Una melancólica reflexión sobre de la paternidad y sobre cómo se transmiten los afectos, las palabras y los lenguajes.
«La infancia es más larga que la vida», reza Ana María Matute en uno de los epígrafes con los que arranca este libro, y que nos recuerda cómo de borroso es frecuentemente el límite que hay entre lo que ya sabíamos, lo que aprendemos con los años y, en especial, todo aquello que vamos olvidando. En los versos de estos poemas, una nueva vida acaba de llegar al mundo y, en un gesto absoluto de supervivencia, el poeta se pregunta de qué manera puede transmitirle sus lenguajes, sus afectos y sus pasiones y sus palabras, sus formas —a veces conocidas, otras desconocidas— de amor.
Con una lírica al límite del lenguaje, con la experiencia de quien sabe que «nombrar algo es engendrarlo», Las ganas de comer Oreo es una reflexión sobre la paternidad, sobre los idiomas, sobre las culturas y sobre las genealogías a través de las cuales las transferimos.
14 páginas impresas
Publicación original
2026
Año de publicación
2026
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Opiniones

  • Mario Fraustocompartió su opiniónhace 14 días
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    El poemario es un recorrido por la paternidad y sus recovecos. La hija que va aprendiendo a hablar, a pasar de los balbuceos a los primeros signos del habla es el vehículo para llevarnos por la ternura, la emotividad y el descubrimiento de ser padre en diversos matices. Muy recomendable.

Citas

  • Mario Fraustocompartió una citahace 14 días
    SIEMPRE EL AMOR se funda en el lenguaje,

    código secreto que a nada atiende.

    Niños lejos de servir como albaceas

    transforman las palabras en silencio.

    Ya no decimos lo que decíamos entonces.

    Son ellos, los bárbaros, quienes derriten

    el amor hasta el despojo.

    Un idioma que no se habla es inútil.

    Un cesto de mimbre con el fondo raído.

    Para qué caminar juntos si no me das la mano.
  • Mario Fraustocompartió una citahace 14 días
    y juego con muñecas con vida propia,

    con nombres asignados de oficio.

    Me pongo prendedores y diademas.

    Ahora tomas las decisiones por los dos.
  • Mario Fraustocompartió una citahace 14 días
    ODIABA el rosa.

    Quería ser uno de esos padres modernos.

    Preguntarte qué querías

    y que aprendieras a tomar decisiones.

    Decías muñeca, peine, fregona.

    Decías carrito de bebé.

    Vestías de rosa porque te gustaba

    el rosa. El rosa que tanto había odiado.

    El color de las niñas, el de los pijos.

    Y ahora yo también visto el rosa

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