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La Bella Varsovia

La Bella Varsovia
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Una casa para la poesía: con esa intención surgió La Bella Varsovia en 2004. Para la poesía abordada desde un trabajo riguroso con el lenguaje, que nos proponga otras formas de mirar lo que sucede. Y una casa para quienes escriben poesía: para publicar libros, sí, pero sobre todo para acompañar obra a obra en su carrera.

Aunque prestamos especial atención a la poesía contemporánea escrita en español, tanto en España como en América Latina, nuestro catálogo también se abre a las traducciones, incluyendo las distintas lenguas del Estado. Y editamos desde una clara conciencia feminista, presente ya en nuestros inicios, subrayando el valor de la literatura escrita por mujeres.
    La Bella Varsoviaagregó un libro a la estanteríaLa Bella Varsoviahace 4 meses
    Un insectario que funciona como un espejo del alma humana. En Vida insecta, los poemas indagan en una relación que mantenemos con lo diminuto, con aquello que bate y horada el silencio de lo doméstico. Aunque todos parecemos estar a la altura de algo extraordinario que transforme nuestra existencia, lo cierto es que nuestra vida no es tan distinta de la de los insectos. Está hecha de repeticiones, rutinas y aburridas tareas. También de gestos en apariencia insignificantes que, sin embargo, nos sostienen y nos ofrecen una precaria sensación de seguridad. Para explorar esa condición, la autora se vale de un lenguaje capaz de protegernos frente a lo incontrolable y de ayudarnos a habitarlo sin quedarnos sin palabras.El libro se levanta sobre un diálogo de umbrales: por un lado, la invocación de William Blake, que cuestiona la hegemonía de lo humano –«¿No soy yo / una mosca como tú?» –; por otro, la advertencia de Alejandra Pizarnik sobre la espera, que siempre lleva implícita una silenciosa transformación interior. A partir de ahí, la poeta despliega una entomología de los afectos en la que el miedo «incuba huevos en el cerebro» y el dolor se posa como «polvo fino de mariposa».Desde la mujer polilla que emerge en busca de sus partes desmembradas hasta la tiranía de la república de las obreras, se revela una naturaleza que nos recuerda que «tocar es siempre ser tocado». Al final, queda el «largo proceso» de descomposición larvada en la raíz, un territorio donde la palabra –«la muerte de la mosca»— intenta suspender el tiempo antes de que irrumpan «las bestias carniceras de la noche».En este ecosistema que zumba, repta y aletea, Cristina Sánchez-Andrade difumina los límites entre refugio estético e intemperie. Vida insecta no es solo un libro de poemas, es en sí mismo, una metamorfosis.
    La Bella Varsoviaagregó un libro a la estanteríaLa Bella Varsoviahace 4 meses
    Una crónica generacional y melancólica sobre la juventud perdida. En el centro de este libro hay una mujer que conduce un magacín literario en la tele, una mujer que sonríe porque así lo exige el guion. Blandiendo los vestigios personales a los pies de una hoguera generacional, Laura Chivite escribe sobre lo que sucede después del entusiasmo. ¿Acaso no es esa la escalera mítica? ¿No es ese el punto en que lo personal trasciende?Desde el dantesco medio camino de la vida, la protagonista investiga de qué modo van las cosas dejando su poso en nuestra memoria, en nuestro cuerpo. Vuelve una y otra vez sobre esa pregunta, y el resultado desemboca en imágenes de una nitidez casi moral, encontrando su calma en los lugares más insospechados e intentando abordar la épica y la melancolía desde el humor.¿Existe una franja en la que todavía es posible vivir sin volverse cínica? ¿Y escribir sobre esperanzas frustradas? Chivite construye sus versos con la conciencia de haber sobrevivido a la juventud, y también con la necesidad de «domar la mirada / los pensamientos domar / las imágenes».En Superé a los soldados se muestra que, si el tiempo de la vivencia es inflexible, los márgenes de la memoria se expanden en fronteras blandas e inciertas. ¿Cabe removerlos? El lector avezado encontrará aquí a Peter Handke escribiendo su Poema a la duración en el interor del plató de El show de Truman.
    La Bella Varsoviaagregó un libro a la estanteríaLa Bella Varsoviahace 6 meses
    Un poemario visionario y colectivo que canta nuestros impulsos de extinción y de amor como un mito de origen contemporáneo. Vengo de ver es la proyección musical, visionaria y salvaje de una sociedad que parece haber abandonado el cuidado de su propio futuro. Aullidos en la cima del presente, en estos poemas sincopados se entremezclan pensamiento, memoria y sensibilidad, explorando —aún con altas dosis de esperanza y deseo— la extraña época en que vivimos.Lúcida y carnal, la voz de este libro entona preguntas de fondo. ¿Qué horizonte extraer de un estado de intuición apocalíptica? ¿Cómo defender los espacios de ternura en una realidad a menudo monstruosa? ¿Qué azares y voluntades nos mantienen con vida, qué vínculos secretos nos unen a la extinción?A través de una mirada precisa y profética, Andrés Neuman propone un viaje que nos lleva del seísmo a la delicadeza, del horror a la alucinación, de la furia a la fiesta, hasta desembocar en una respuesta amorosa frente a la destrucción de la que somos parte.
    La Bella Varsoviaagregó un libro a la estanteríaLa Bella Varsoviahace 6 meses
    Una melancólica reflexión sobre de la paternidad y sobre cómo se transmiten los afectos, las palabras y los lenguajes. «La infancia es más larga que la vida», reza Ana María Matute en uno de los epígrafes con los que arranca este libro, y que nos recuerda cómo de borroso es frecuentemente el límite que hay entre lo que ya sabíamos, lo que aprendemos con los años y, en especial, todo aquello que vamos olvidando. En los versos de estos poemas, una nueva vida acaba de llegar al mundo y, en un gesto absoluto de supervivencia, el poeta se pregunta de qué manera puede transmitirle sus lenguajes, sus afectos y sus pasiones y sus palabras, sus formas —a veces conocidas, otras desconocidas— de amor.Con una lírica al límite del lenguaje, con la experiencia de quien sabe que «nombrar algo es engendrarlo», Las ganas de comer Oreo es una reflexión sobre la paternidad, sobre los idiomas, sobre las culturas y sobre las genealogías a través de las cuales las transferimos.
    La Bella Varsoviaagregó un libro a la estanteríaLa Bella Varsoviahace 7 meses
    La recopilación de todos los poemas que Raúl Quinto ha escrito hasta la fecha, con un apéndice inédito. Un idioma siempre al borde de la extinción recoge toda la producción poética publicada hasta la fecha por Raúl Quinto desde que en 2002 apareciera su primer poemario, Grietas. Esta edición, que abarca más de dos décadas, contiene los seis libros que le siguieron, así como también una antología de poemas dispersos y un librito inédito, escrito durante los días del confinamiento, titulado Cuaderno de la peste de 1348 y que aparece aquí por primera vez.Su poesía, a medio camino entre lo lírico y lo que Luis Bagué ha llegado a denominar «instalaciones discursivas», funciona como un mecanismo textual donde se pone de relieve el conflicto permanente entre la realidad y el lenguaje desde un compromiso en el que lo estético y la búsqueda de sus límites pesan tanto como lo político o lo existencial. A través de un trabajo formal depurado y en continua transformación se nos presentan los temas que recorren toda su obra: la historia, el poder, la incomunicación, la identidad, el horror y la belleza, y que lo han convertido en una de las voces más relevantes y reconocidas de la poesía española de este siglo.
    La Bella Varsoviaagregó un libro a la estanteríaLa Bella Varsoviael año pasado
    Una erótica personal del deseo invertido, en la que sensualidad y sexualidad son inseparables. «Quise escribir sobre el deseo entre mujeres, lo hice desde mi punto liminal, moví el centro. Escribí sobre la pérdida hasta encontrar un objeto de mi agrado. Las amantes, el territorio, todo sobrevino después, gracias al lenguaje. Quise saber hasta dónde era capaz de nombrar aquello que no conocía aún, a veces utilizo la palabra placenta para describir esa sensación de abrirse paso a navajazos a lo largo del poema. Quise escribir el mismo poema hasta el silencio: piel. Ahora está este libro, que reúne mis imágenes amadas. Hice un espejo.»
    La Bella Varsoviaagregó un libro a la estanteríaLa Bella Varsoviael año pasado
    Un poemario narrativo por el que desfilan nuestros miedos más primigenios e infantiles. Los relatos que estos versos narran son historias deformadas por el espejo oscuro de la realidad, leyendas contadas del revés; guardan en sus raíces una verdad, pero también las invenciones y las suposiciones alzan su tronco y sus ramas.A través del personaje del Coco —esa figura antropomórfica de nuestro imaginario infantil— Marta Boronat Redondo reflexiona sobre el sentido y los usos de los miedos inculcados, y se adentra en ese territorio movedizo donde el recuerdo toma forma de símbolo y la pesadilla es un estrato más de la realidad. Con una voz tan afilada como lúcida, Infundio (cuentos del Coco) medita sobre la distancia inexacta que hay entre el deseo y el trauma, entre lo que se cuenta y lo que se calla, y se conjura como una elegía feroz a lo que fuimos de pequeños y, sobre todo, a lo que seguimos siendo cuando apagamos la luz.Infundio (cuentos del Coco) fue premiado con el II Premio Ana Santos Payán para proyectos de libros de poesía. El jurado, compuesto por la editora Elena Medel y los poetas Luna Miguel y Javier Rodríguez Martos, destacó del libro la ambición y la madurez de la propuesta, así como su dominio de una forma tan compleja como el poema en prosa: «Es un proyecto que se mira en Safo y en Ovidio, en los cuentos clásicos —Andersen, Perrault, los hermanos Grimm— y en el trabajo con la imagen de Federico García Lorca; nos ha entusiasmado su voz».
    La Bella Varsoviaagregó un libro a la estanteríaLa Bella Varsoviael año pasado
    Un poemario que busca explicar lo inexplicable, lo que, sin que aparezca ni se muestre, sucede. De las cosas pálidas puede leerse como un catálogo de lo azaroso, como un mapa sin centro o quizá como un bodegón de cosas perdidas. En varios poemas la voz que escribe habla de lo que no aparece, de lo que no se muestra y, sin embargo, sucede. Esas son las afueras de las que trata este libro; afueras físicas, es cierto, pero también afectivas, psicológicas, las afueras de la memoria o del amor. Al mismo tiempo, de fondo se va repitiendo un mantra: estar es todo. Esta idea, sacada de un verso del poeta Juan Gil-Albert —verso con el que abre el poemario—, nos remite a la decisión de aceptar que habitamos un presente que siempre se nos escapa pero que es nuestro recinto vital, y en torno a él debemos comprender nuestras acciones. De las cosas pálidas recurre para ello a una cadencia meditativa, sincopada, alterada, pero también excéntrica e irónica, que es algo que recorre toda la obra del autor. Y es que en los poemas de este libro siempre parece que es domingo por la tarde en un polígono industrial a las afueras de una ciudad pequeña.
    La Bella Varsoviaagregó un libro a la estanteríaLa Bella Varsoviael año pasado
    El cuerpo como un campo de batalla, una voz iluminadora que no pide perdón. «Todos los poemas me salen amarillos», escribe Marta Sanz en uno de los versos de este libro. Y es que el amarillo es, aquí, un color último, definitivo, de una acidez que se identifica con un nervioso sentido del humor. Funciona al mismo tiempo como origen y como frontera de todas las cosas que suceden en esta vida: el filo preciso entre la claridad y la tiniebla. Porque estos poemas nacen del fulgor de un destello, y con amarillenta calidez se dirigen a un futuro que languidece; pero no tienen miedo, porque han comprendido que toda luz que brilla es siempre devorada, que todo lo que ilumina es a su vez consumido.Los versos se extienden como un delicado manto sobre el paisaje de lo cotidiano, cruzan las carreteras de una geografía íntima atravesada por la enfermedad, el deseo, la memoria, el final. El cuerpo se convierte en una elegía del paso del tiempo, un encefalograma en el que se registra cada marca, cada afrenta. Amarilla es, por encima de todo, una política de lo íntimo y una intimidad al descubierto, lanzada al mundo.
    La Bella Varsoviaagregó un libro a la estanteríaLa Bella Varsoviael año pasado
    Una reflexión sobre el deseo y sobre todo aquello que nos sucede cuando nos sentimos desbordados por él. Cuatro personajes protagonizan los versos de estos poemas: la mujer que los canta, un Toro, un coro de ancestras y una flor cuyo nombre es Amarilis. Poco o nada sabemos de esa mujer, aunque su voz —a ratos primaveral y desbocada, a ratos una voz pidiendo auxilio— no cese de cantar. Y es que su canto es el canto de una necesidad: la de quién ha sentido, galopando por las estepas de su cuerpo con las fuerzas desmedidas del anhelo y la pasión, el dominio salvaje del Toro, y ahora, sometida y condenada, en medio de los estragos del amor, no puede sino contarlo, explicarse, medirse a sí misma de nuevo. Obsesionada con los mitos griegos, para ello recurre a Amarilis.¿Pero quién es Amarilis? ¿Una flor, una deidad campestre, la amada de Títiro en las Bucólicas de Virgilio? ¿Y por qué, ante el ruego confesional de esa mujer, se conmina al silencio? Y el Toro, ¿es toro o encarnación de Dionisio? ¿Las ancestras son abuelas, madres, poetas? ¿Qué saben ellas que no sabe la mujer? Así, ese juego sutil de preguntas cruza constantemente los límites de lo humano, lo animal y lo vegetal, en una metamorfosis en la que todo está deformándose y transformándose de nuevo.Con una lírica exuberante, que mezcla con absoluta maestría riesgo y elegancia, furia y sensibilidad, Amarilis es una reflexión sobre el deseo y sobre todo aquello que nos sucede cuando nos sentimos desbordados por él. Conjugando elegía, teatralidad y mitología, los poemas de Natalia Litvinova son una puerta abierta hacia lo innombrable, hacia el momento exacto en que, como en un relato clásico, un final inaugura un nuevo principio.
    La Bella Varsoviaagregó un libro a la estanteríaLa Bella Varsoviael año pasado
    Un poemario narrativo con personajes inolvidables y con ecos de jarcha y de quejido. Rincones de ambigua geometría puede leerse como una pieza teatral agonizante, como el guión de una película escrito en una noche de insomnio, como los últimos versos del último poema de un cancionero hackeado. Su escenario es el escenario mismo en el que terminaron las esperanzas del siglo xx: nada más y nada menos que un centro comercial en decadencia y destinado a convertirse en una ruina. Hubo un tiempo en que sus escaleras mecánicas, sus franquicias internacionales y sus espacios de ocio representaron el gran escaparate del mundo: la ilusión fantasma de una felicidad hecha de consumo y de progreso.Hoy, en los mismos pasillos donde antes podíamos soñar —aunque no llegáramos nunca a vivir con certeza ese sueño— se extiende un paisaje anónimo, vacío incluso de nostalgia. Todo lo que queda de entonces está contenido en estos poemas. Por aquí desfilan dos vigilantes de seguridad que, en sus cambios de turno (y de uniforme), descifran el juego insoportable de las máscaras que se ponen cada día; una mujer de la limpieza con «las manos como lijas» que canta jarchas de amor; un comisario de arte que pronuncia palabras incomprensibles; e incluso una maestra de excursión con sus alumnos, que entonan la eterna letanía del comercio.
    La Bella Varsoviaagregó un libro a la estanteríaLa Bella Varsoviael año pasado
    Uno de los poemas menos conocidos de Allen Ginsberg, y también uno de los más actuales. En 1996, Allen Ginsberg tenía setenta años, se encontraba muy delicado de salud y le quedaba apenas un año de vida. Impulsado quizá por la urgencia de cantar unas últimas verdades, y a pesar de sus escasas apariciones públicas durante aquel período, el poeta beat se lanzó a un gran proyecto final: el de musicar, en colaboración con Paul McCartney y Philip Glass, una colección de pequeños poemas que acababa de publicar en la revista The Nation: se trataba de la Balada de los esqueletos.Inspirados en la festividad mexicana del Día de los Muertos, estos esqueletos universales reproducen y padecen los males de nuestra sociedad, ejercen y a la vez sufren el poder, dejándose el cuerpo en ello. Entre todos conforman la danza macabra del sistema de agotamiento, explotación y destrucción en que vivimos. Sus versos, tan radicales como divertidos, azote de la moral estadounidense, mantienen hoy su feroz condición de sátira carnavalesca, cobrando una sorprendente y acaso terrorífica actualidad.Esta edición bilingüe cuenta con la traducción de Andrés Neuman: una versión brillante y creativa que hace honor a la fuerza, el humor sarcástico, la expresividad y sonoridad de sus versos originales; así como con los memorables grabados del artista mexicano José Guadalupe Posada que, según el propio Ginsberg, supusieron una fuente de asombro poético.
    La Bella Varsoviaagregó un libro a la estanteríaLa Bella Varsoviael año pasado
    Una autora que se reivindica, fundamentalmente, poeta. La recuperación —con una reescritura profunda, casi un texto nuevo— del libro de poemas que funciona, en cierto modo, como semilla de La mala costumbre. En esta habitación viven Safo y Erina, Sylvia Plath, Adrienne Rich, y viven también mujeres encarnadas en mito —Ofelia la hermana, Gorgona con su poder como castigo— que construyen la realidad, y otras que existieron tanto como las de la imaginación, y que quizá no tengan nombre todavía, pero sí poseen historias. Y vive una misma buscándose, encontrándose múltiple y diversa, «la habitación de una mujer ahogada antes de nacer cuyo espíritu aún no ha dicho la última palabra».Alana S. Portero propone en La habitación de las ahogadas una cosmogonía de las mujeres que fueron para que nosotras fuésemos, una conversación con sus voces y con sus significados, y desde ella traza un espacio simbólico que libera cuando propio, y encierra cuando ajeno. Estos poemas visionarios reclaman «su legítimo lugar en la tormenta», hablan sobre la identidad, y despliegan una escritura de finísimo poderío lírico, furiosa y extática, que apuesta por la belleza como celebración y refugio.Esta edición de La habitación de las ahogadas presenta la reescritura profunda —casi un texto nuevo— de un libro de poemas que reivindica la trayectoria literaria de Alana S. Portero. Una mirada poética que se nutre de la tradición clásica, que la aprende y que la afronta, y desde ella —con ella— cuenta y canta.
    La Bella Varsoviaagregó un libro a la estanteríaLa Bella Varsoviahace 2 años
    La obra más ambiciosa, triste y bromista de uno de los poetas más influyentes de la reciente poesía española. Las concepciones mudables de amor, la devaluación de la experiencia romántica, los callejones especulares del deseo y la autoestima… La comedia de la carne interroga sobre algunas cuestiones afectivas de nuestro mundo contemporáneo. ¿Y a quién? En primer lugar, a su pareja; eso parece. Pero también es una voz que se pregunta a sí misma. Y por supuesto a ti que lees, voz que escuchas, hasta alcanzar una conversación permeable, plural.La carne de estos poemas se enamora y padece, desea y traiciona, miente y se deja engañar. Es una carne que convive con su desaparición: no solo de su muerte en un sentido personal, sino de la destrucción de una biosfera, de un mundo habitable y del tiempo presente. Por decirlo de una manera un tanto retorcida: esta poesía —quizá la poesía en general—, incluso en sus momentos desolados, parece condenada al optimismo.Unas veces muy lírico y otras con la negrura de un moralista, bien con poemas breves y sencillos o con largas aventuritas narrativas en verso, La comedia de la carne es el libro de poemas más ambicioso, bromista y triste de Carlos Pardo, uno de los poetas más influyentes de la poesía española en las últimas décadas. Una voz erudita y llena de vida, siempre atenta a lo que nos pasa desapercibido.
    La Bella Varsoviaagregó un libro a la estanteríaLa Bella Varsoviahace 2 años
    Emoción e imaginación: el mundo personalísimo de Laura Ramos. Un mundo tiene el nombre de Nonú. En Nonú sucede la poesía de Laura Ramos, entre las montañas y los juegos de canica, tal como suceden las vidas, las historias. Hay quien llora y quien nace, quien recoge naranjas, quien cierra los ojos «como bolitas de cristal / o de serpiente» o marca con guijarros el camino a casa, al contrario que otros cuentos.¿Y cuáles cuenta Laura Ramos en Nonú? Dos poemas cada cual con su rumbo, justo así, unas veces cruzándose y otras bien lejos. “Igual que él yo era una negociadora de la noche” se titula como un verso de Anne Carson, y nos trae la historia de amor entre dos personas de dos mundos diferentes: el real, acaso el nuestro, y el mítico de Nonú. En sus distancias y en sus paradojas se canta sobre la maternidad, sobre el ecologismo, sobre la violencia como respuesta ante lo que se desconoce, y se canta desde la épica nueva y la respiración del romance. En otro sitio, con el eco del cancionero y sin abandonar Nonú, “La verdadera estoria de la niña de goma” presenta en el cuerpo la fisicidad del paisaje, y todo lo que rodea a quienes somos, y con su peso nos dice ante los demás. Un poema o un cuento o lo que Laura Ramos decida, sobre la enfermedad y el amor y la ternura, sobre la ficción como necesidad y refugio, sobre los relatos que ensayan otras posibilidades, con guías que no se leen pero se ven: Isabel Quintanilla, Leonora Carrington, Clara Peeters.Emoción e imaginación, poesía que es lenguaje y fábula, que inventa realidades o encuentra en esta otras con las que no contábamos: Nonú nos traslada al mundo personalísimo de Laura Ramos, una de las voces más prometedoras de la nueva poesía española.
    La Bella Varsoviaagregó un libro a la estanteríaLa Bella Varsoviahace 2 años
    He aquí un libro asustado. Está escrito en los años en que la adolescencia ya ha quedado atrás, pero lo que se suponía que uno tenía que encontrarse cuando saliera de ella sigue sin aparecer por ningún sitio. Lo que sí aparece son preguntas, muchas preguntas, y quejas, muchas quejas, y asombros y contradicciones. También es un libro impúdico y completamente heterogéneo en el que tienen cabida las transcripciones oníricas, el desencanto ante el mismo hecho literario, el juego pseudoculturalista y la ironía junto a la gravedad elegíaca; el filtro de la metáfora y los tarareos métricos al lado de la expresión directa que no pretende filtrar nada, y que se sirve de fáciles versos blancos y de un lenguaje más que conversacional; y la simple captación fotográfica frente a la reflexión. En fin, aquí hay más signos de interrogación que puntos finales y, como siempre, terminamos preguntándonos si no sería mejor callarse.
    La Bella Varsoviaagregó un libro a la estanteríaLa Bella Varsoviahace 2 años
    El lenguaje de lo intuido para encontrar una tradición que se sabe, pero que se desconoce. Una nueva —y definitiva— edición revisada por la autora. Este es un texto sagrado. Este libro contiene poemas de magia y ceremonias —conjuros y cantos—, y también otros que se sirven del símbolo y la intuición para ofrecer un relato distinto de lo que nos precedió. Aquella otra realidad que quizá se conozca pero aún no ha quedado por escrito, que se intuye existente pero todavía por crear. Poemas desde una tradición que nos habla sobre la posibilidad de la ternura y la vulnerabilidad, y que nos brinda un mensaje dicho tanto con las palabras como con el cuerpo. Esa tradición a la que pertenece Conjuros y cantos apela a la expresión del deseo lesbiano, a la historia —en su profundidad del pasado, en su voluntad del relato— del amor entre mujeres, a los encuentros y las conexiones entre lo pagano y lo sagrado, a un espacio colectivo de vivencia y placer.Sara Torres abrió con Conjuros y cantos un ciclo de escritura que después completaría con Phantasmagoria y El ritual del baño, ambos publicados por La Bella Varsovia; esta edición revisada por la autora ofrece una versión —y una visión— definitiva de esta obra, que ella considera «la más arriesgada y la más segura de sí». Un libro con el que afirmó el nacimiento de un mundo propio, desarrollado también en su obra narrativa: el de Sara Torres, cuyo lenguaje hipnótico y performativo se busca en su genealogía, alumbra —arte de magia— su propio canon.
    La Bella Varsoviaagregó un libro a la estanteríaLa Bella Varsoviahace 2 años
    Finalista en la categoría de Mejor Libro de Poesía de los Premios TodosTusLibros — Las Librerías Recomiendan 2022.Corpórea reúne la poesía que Marta Sanz ha escrito entre 2010 y 2022, desde su obra publicada —poemarios, plaquettes y «esquirlas» de novelas— a dos conjuntos inéditos: Ruinas homenaje perfectamente modernas, textos cohesionados por la reflexión sobre pensamiento y lenguaje, y la visión política y pandémica de Monjitas.Estos poemas surgen del cuerpo. Del cuerpo en relación con una misma y con la identidad propia, también con los demás: y por aquí asoman el amor y el sexo y el deseo, la familia, la otredad, el tiempo que transcurre y se nos marca. Surgen del cuerpo como fisicidad del pensamiento, planteándose la necesidad —la utilidad— de la escritura, la lectura como el símbolo de la interpretación, y aquí la ideología: la ideología, sobre todo. Y a la vez surgen de una escritura fiera y radical: «No quiero perder a mi animal / Que no se vaya», nos advierte Marta Sanz.«Quiero para mí el enervante afán, la valentía de ir a fondo que solo tienen los autores bestiales como ella» (Leila Guerriero, El País).«Propone en cada publicación una dosis de riesgo en la que, sin embargo, siempre retumban notas comunes. Con un dominio absoluto del lenguaje, regala piezas soberanas. (…) Su poesía hace ruido, es ensordecedora y tremendamente combativa» (Rocío Niebla, ctxt).«Poesía rebosante de originalidad, frescura y una asombrosa capacidad de sorprender al lector en cada poema» (Acta del jurado del Premio de la Crítica de Madrid 2013 por Vintage).
    La Bella Varsoviaagregó un libro a la estanteríaLa Bella Varsoviahace 2 años
    Uno de los mejores libros de poesía de 2022 según El Periódico de Cataluña.Los mapas nos lo advierten: «usted está aquí». En los poemas de Sara Herrera Peralta, «aquí» remite a un lugar físico —los espacios de nuestra infancia y por lo tanto de nuestra primera identidad, más tarde aquellos que elegimos para construir nuestro presente—, pero también simbólico: el que se ocupa de la memoria y su conciencia, el que nos enlaza con quienes nos precedieron y con quienes nos seguirán. Un mapa cómo indica el camino a esos lugares de los que formamos parte: el tilo que «observa/ desde hace más de cien años», la casa en la que la hija «llora» mientras la madre «tiene sed», un poema al que se regresa mientras se calienta «un vaso de leche».Este libro sirve como un mapa: en sus lugares —la memoria íntima y la memoria colectiva, la familia y sus significados, la condición de nieta y de hija y de madre, siempre la poesía— habitamos, nos sirven como recuerdo o refugio o referencia cuando nos perdemos. Al fin y al cabo, «qué es un país o un territorio», se pregunta con lucidez Sara Herrera Peralta, si «venimos todos de lejos». En ese trayecto, marcando un nuevo paso —firme, sabio— en una de las trayectorias más rotundas de la poesía actual, nos guían los poemas de Un mapa cómo.
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    Una carta a la hija que nace, y nacen con ella los miedos y el peligro, y una carta a los hijos que no llegan a nacer, y su ausencia que nos acompaña. Una carta a la hija que nace, y nacen con ella los miedos y el peligro, y una carta a los hijos que no llegan a nacer, y su ausencia que nos acompaña. Lo cuenta Almudena Vidorreta: «Verás en cuanto salgas / adentro de la selva por mi herida / que conviene entrenarse en fortaleza, / león, marmota, avióny caramelo». Y nos advierte que la selva es el mundo, y que el cuerpo se transforma, se quiebra y fortalece, recoge las huellas de lo que ha sucedido, nos las muestra.La cicatriz de la selva contiene muchos libros posibles. Recorre lugares —Nueva York, La Habana, varias ciudades argentinas, Madrid— mientras la voz poética transita varias etapas de la maternidad. El nacimiento de la primera hija, la esperanza y también la conciencia de la fragilidad, la enfermedad, y luego los siguientes embarazos, el aborto espontáneo, el dolor yla sensación de que la vida no concede una pausa. La madre que empieza a ser madre, que aprende a serlo cuando ya lo es, y que refl exiona sobre cómo brindar cuidado y protección cuando ella misma también los necesita.De Almudena Vidorreta ya conocíamos su escritura elegante y precisa, pura imagen y pura música, consciente de la tradición en la que se integra, la de un idioma con sus dos orillas; y conocíamos también su apuesta por una poética que desde la intimidad nos explica el mundo, porque aunque vivamos diferente sentimos parecido. Y ahora nos entrega La cicatriz de la selva, capaz de la sonrisa como defensa, de la fascinación por lo que se descubre, a la vez de la crudeza. En estos poemas hay palabra y hay cuerpo. Hay miedo y vida, muerte y vida; lo que existe porque se nombra, lo que existe porque se empeñan la memoria y el poema. El mejor de sus libros: una obra valiente, estremecedora, sobre la maternidad, y sus sombras, y sus luces.
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