SIEMPRE EL AMOR se funda en el lenguaje,
código secreto que a nada atiende.
Niños lejos de servir como albaceas
transforman las palabras en silencio.
Ya no decimos lo que decíamos entonces.
Son ellos, los bárbaros, quienes derriten
el amor hasta el despojo.
Un idioma que no se habla es inútil.
Un cesto de mimbre con el fondo raído.
Para qué caminar juntos si no me das la mano.