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Thomas Merton

El camino de Chuang Tzu

Estas lecturas de Chuang Tzu, advierte Thomas Merton al lector, son el resultado de años de estudio, anotación y meditación. Las notas acabaron siendo imitaciones libres de los pasajes que llamaron especialmente la atención del monje y poeta. Son «aventuras de interpretación personal y espiritual», una «intuitiva aproximación a un pensador que es a la vez sutil, entretenido, provocativo y no fácil de captar».

Lejos de cualquier intención apologética, Merton quiere trasladar el temperamento filosófico de Chuang Tzu, que se caracteriza por su intento singular de penetrar el corazón de las cosas. Una aprehensión de la realidad que se ofrece en forma de meditaciones y poemas, de historietas, fábulas y anécdotas que, teñidos de humor y de ironía, constituyen una antología del pensamiento que corría por los círculos taoístas en los siglos IV y III antes de Cristo.

Pero el camino que aquí se muestra, misterioso por su misma sencillez, es propio de una mentalidad que se encuentra en todas partes: un gusto por la humildad, la no afirmación de sí mismo y el silencio. No busca ninguna salida. Como escribe Merton: «Chuang Tzu habría estado de acuerdo con san Juan de la Cruz en que se entra por ese camino cuando se abandona todocamino y, en cierto modo, se pierde uno».
95 páginas impresas
Propietario de los derechos de autor
Bookwire
Publicación original
2020
Año de publicación
2020
Editorial
Trotta
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Opiniones

  • Misael Zunigacompartió su opiniónhace 3 años
    👍Me gustó

    En medio de mi ruina moral, es en serio , he dañado personas. En fin, solo quiero decir que sirve para vaciar el ego de una vida con valores muy negativos y ególatras.

Citas

  • Miguel Peñacompartió una citahace 5 meses
    La clave del pensamiento de Chuang Tzu es la complementariedad de los contrarios, y esta solo se ve cuando se agarra el pivote del Tao que pasa justamente entre el «Sí» y el «No», el «Yo» y el «No-Yo». La vida es continuo desenvolvimiento. Todos los seres están en estado de flujo. Chuang Tzu se habría puesto de acuerdo con Heráclito. Lo que es hoy imposible puede hacerse posible mañana. Lo que hoy es bueno y agradable, mañana puede volverse malo y aborrecible. Lo que parece verdadero desde un punto de vista, cuando se mira desde un aspecto diferente, puede manifestarse como del todo falso.

    ¿Qué puede, entonces, hacer el sabio? ¿Deberá permanecer indiferente y tratar lo verdadero y lo falso, lo bueno y lo malo, como si todo fuera lo mismo? Chuang Tzu sería el primero en negar que sean lo mismo. Pero al hacerlo, también se negaría a empuñar solamente uno u otro, aferrándose a ello como a un absoluto
  • Miguel Peñacompartió una citahace 5 meses
    Las humanas y ordenadas satisfacciones de la confuciana vida de amistad, rito, música y demás, estaban todas prohibidas por Mo Ti. Es importante recordar que en este caso, Chuang Tzu defiende la «música» y los «ritos», si bien en otros más bien se ríe del exagerado gusto por ellos. «Mo Ti», dice él, «no quiere que haya cantos en la vida, ni duelos en la muerte […] A pesar de que los hombres cantarán siempre, condena el canto. Los hombres llorarán la muerte siempre, y él sin embargo condena el duelo; los hombres siempre se alegrarán, y sin embargo él lo condena: ¿es eso estar de acuerdo con la naturaleza humana? En la vida, trabajos; en la muerte, tacañería: ¡qué dureza de corazón!»8
  • Miguel Peñacompartió una citahace 5 meses
    Teóricamente Mo Ti sostiene: que todos los hombres deberían ser amados con igual amor, que el individuo debería encontrar su mayor bien en amar el bien de todos, que el amor universal era recompensado por la tranquilidad, la paz y el orden de todos y la felicidad de cada uno. Pero este «amor universal», cuando lo examinamos (como la mayoría de los proyectos utópicos), vemos que impone demandas tan severas a la naturaleza humana que no se puede poner en práctica y, ciertamente, aunque pudiera practicarse, entumecería y atrofiaría al hombre, y finalmente arruinaría lo mismo al hombre que a su sociedad. Y no porque el amor no sea bueno y natural al hombre, sino porque un sistema edificado sobre un principio de amor abstracto y teórico, ignora ciertas realidades fundamentales y misteriosas, de las que no podemos ser plenamente conscientes, y el precio que pagamos por esta inatención es que de hecho nuestro amor se convierte en odio.

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