Mary Robinette Kowal

Hacia las estrellas

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El futuro de la humanidad está en manos de un grupo de mujeres.
En un frío día primaveral de 1952, un meteorito impacta contra la Tierra y arrasa la Costa Este de Estados Unidos. Pronto, las consecuencias de tal cataclismo harán del planeta un lugar inhóspito, como ocurrió antes de la extinción de los dinosaurios. Esta terrible amenaza obliga a la humanidad a acelerar radicalmente sus esfuerzos para colonizar el espacio.
Elma York, piloto del Servicio Aéreo Femenino y matemática, será una de las mujeres que trabajarán en la Coalición Espacial Internacional como calculadoras para llevar al hombre a la Luna. Su ambición por convertirse en astronauta hará que se enfrente a una sociedad que no está preparada para ver a una mujer rumbo hacia las estrellas.

La mejor novela de ciencia ficción del año, ganadora de los premios Hugo, Nébula y Locus.

«Elma York es lo que le falta a la NASA: una heroína con garra.»
The Wall Street Journal
Este libro no está disponible por el momento.
416 páginas impresas
Publicación original
2020
Editorial
Oz Editorial

Opiniones

    Ernesto Bañuelos (Velvor)compartió su opiniónhace 3 meses
    👎Olvídalo

    Lo siento, esta novela quedó muy corta o estaba yo con expectativas muy diferentes, la verdad es que durante más de la mitad del libro estuve leyendo algo más cercano a una novela rosa que a una novela de ciencia ficción. Una pareja sobrevive a la caída de un meteorito que tiene como epicentro la capital norteamericana, a mediados de la década de los 50 del siglo anterior, cuando la carrera espacial y la guerra fría iniciaban. La protagonista, una especie de genio matemática, logra hacer los cálculos con los que se vaticina que, en algunos años, el calentamiento global será tal, que la vida humana será (casi) imposible de llevar. Conclusión: hay que irnos a habitar el espacio. La premisa no es mala, pero entre más avanza la historia, más absurda e innecesaria se me hace, y habiendo tantas aristas desde las cuales ver las consecuencias de la catástrofe, la autora nos narra a un marido, un padre y un hermano adelantados a su tiempo, que muestran apoyo incondicional, pero la mujer no puede con la presión social, no tiene herramientas psicológicas para combatir la ansiedad y vemos como a cada paso ella se desmorona. Para la tercera escena de ansiedad, antes que hacerme empatizar, me hace pedir a gritos otra historia. Encima de ello, decide que no es suficiente con ello, también hablará de lo incomprendidos que fueron, son y serán los judíos (nunca entendí si como religión o como grupo social) y, para rematar, la sociedad, de la nada deja de ser racista (porque una catástrofe así algo cambió), pero de pronto, cuando la idea es ir al espacio, el tema de vuelve una pelea política pro feminista y anti racista. Ojo, no me parece mal tocar esos temas, pero ¿todos al mismo tiempo? Ya que vamos a eso, hubiera metido lucha por los derechos LGBT+ para poder viajar también al espacio.

    Para acabarla, me entero de que esta es la primera parte de una serie. Lo siento, no puedo seguir leyendo cómo sufre la mujer de ansiedad cada que… lo que sea pasa y su marido, todo paciencia, le quiere hacer el amor después de cada crisis. No puedo…

    En justicia, lo mejorcito son los últimos dos o tres capítulos, pero para llegar ahí, lo sufrí…

    Paty Castaldi - Wingedcompartió su opiniónhace 8 meses
    👍Me gustó
    🔮Profundo
    💡He aprendido mucho
    🚀Adictivo
    🐼Adorable

    Lo amé

    Henri López Pinedacompartió su opiniónel mes pasado
    👍Me gustó

Citas

    jorgegocacompartió una citahace 9 meses
    Los ingenieros causan problemas y las calculadoras los solucionan».
    jorgegocacompartió una citahace 9 meses
    «no poner todos los huevos en la misma cesta».
    Yatzel Roldáncompartió una citael año pasado
    En los años cincuenta, un hombre con un título superior en matemáticas era un ingeniero. Una mujer era solo una calculadora. La discrepancia salarial entre los dos puestos de trabajo era enorme, a pesar de que las mujeres eran quienes diseñaban los algoritmos que impulsaron gran parte de la industria aeroespacial. Del mismo modo, los trabajadores blancos cobraban más que los negros. Ojalá estas batallas históricas no se librasen todavía, pero ninguna de las dos estadísticas ha cambiado.

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