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Pablo Alabarces

Historia mínima del futbol en América Latina

  • Abril M. Y.compartió una citahace 4 días
    una clasificación muy aceptada, los deportes modernos capturan distintos tipos de juegos tradicionales o arcaicos y los transforman en deportes mediante la institución de una serie de características particula
  • Abril M. Y.compartió una citahace 5 días
    Albión” —el viejo epíteto del viejo antiimperialismo—
  • Abril M. Y.compartió una citael mes pasado
    cómo administrar un mundo que se vuelve radicalmente popular, con todos sus beneficios y también con todas sus amenazas.
  • Abril M. Y.compartió una citael mes pasado
    que el futbol es clave en nuestro subcontinente, como en ningún otro
  • Abril M. Y.compartió una citael mes pasado
    porque postulamos que puede entenderse un futbol latinoamericano en los pliegues de sus historias poscoloniales y sus desarrollos asimétricos; en los modos en que los distintos hinchismos —es decir, los estilos del ver y el alentar— dialogan y se contaminan, cuando no se imitan; en la manera como los héroes deportivos locales se vuelven continentales (desde Di Stéfano y Pelé a Messi, Neymar y Suárez, para apenas ejemplificar de manera arbitraria)
  • Mariana Nomáscompartió una citahace 3 años
    rias porque, por protestas sobre el juego regular de la temporada entre ambos, no se sabía quién era el campeón. Los tres juegos se transformaron en cuatro, ya que el tercero —ganado por el Asturias— fue anulado porque llovió. Finalmente venció el América; el Asturias protestó y la Federación envió el reclamo a un tribunal de honor que nunca dictaminó. El campeón fue, obviamente, el América.
  • Mariana Nomáscompartió una citahace 3 años
    El torneo de 1925-1926 terminó con tres juegos de desempate entre el América y el Astu
  • Mariana Nomáscompartió una citahace 4 años
    incluso en los casos en que los Estados nacionales decidieron introducir la práctica como currículo escolar, la difusión “hacia abajo” buscaba únicamente fines disciplinadores y de control social: la idea de que las clases populares iban a ser “mejores” (es decir, mejores obreros, mejores ciudadanos, más sanos, menos susceptibles a las tentaciones del alcohol, la fiesta, la disipación o la huelga, entendiendo todos como peligros casi equivalentes) gracias a la práctica deportiva. No había Estados nacionales “democráticos”, en el sentido fuerte de la palabra, en el comienzo del siglo XX latinoamericano: las élites no buscaban pueblos felices, sino pueblos obedientes que contribuyeran a maximizar sus tasas de ganancia.
  • Mariana Nomáscompartió una citahace 4 años
    Como relata Efraín Navarro, los argumentos nacionalistas de los clubes nativos funcionaban sólo cuando los beneficiaban. En 1948, el América olvidó provisionalmente ese discurso, solicitando autorización formal del gobierno para tramitar la inmigración de jugadores húngaros, y luego apoyo económico para pagarlos. Las difíciles relaciones entre los clubes mexicanos y los españoles desembocaron en el retiro del España y el Asturias en 1950,
  • Mariana Nomáscompartió una citahace 4 años
    Nadel sostiene que hacia 1927 había más de 200 equipos de futbol en la Ciudad de México. Entre ellos estaba el Atlante, fundado por trabajadores del calzado en 1918 como Sinaloa, para ser Lusitania en 1919, U-53 en 1920 y Atlántico en 1921; la mera pronunciación lo transformó en Atlante. En 1927 se incorporó a la Liga mayor, invitado por su condición de bicampeón de la Liga Spaulding; sus jugadores fueron entonces conocidos como los “prietitos” —morenos—, una doble afirmación étnica y de clase que le permitió ser considerado el “equipo del pueblo” en la década siguiente.
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