porque postulamos que puede entenderse un futbol latinoamericano en los pliegues de sus historias poscoloniales y sus desarrollos asimétricos; en los modos en que los distintos hinchismos —es decir, los estilos del ver y el alentar— dialogan y se contaminan, cuando no se imitan; en la manera como los héroes deportivos locales se vuelven continentales (desde Di Stéfano y Pelé a Messi, Neymar y Suárez, para apenas ejemplificar de manera arbitraria)