Adrián Muñoz,Gabriel Martino

Historia mínima del yoga

    Marcie Mata Dcompartió una citahace 7 meses
    Los tres bandha principales son uddiyāna, jālandhara y mūlabandha. Sobra decir que nada de esto figura en el Yogasūtra; se trata de un desarrollo bastante posterior.
    Formada a partir de la partícula ut (“arriba”) y ḍī (“volar”), uḍḍiyana-bandha supone suspender “en sobrevuelo” el aliento. Para efectuar este amarre, el practicante debe contraer el estómago y el abdomen, cuidando de vaciar los pulmones, de manera que el aire se concentre en la zona torácica. El “amarre básico” (mūlabandha) consiste en presionar el perineo con el talón, contraer el ano y dirigir hacia arriba un tipo de aliento en concreto (apāna) que naturalmente tiende a ir hacia abajo. Jālandhara (“portador de agua”) se ejecuta contrayendo la garganta y colocando firmemente la barbilla en el pecho. Esto aprisiona el aliento, igual que una jarra retiene agua dentro. Los textos explican que jālandhara, además, previene el derrame del néctar de la inmortalidad (amṛta), contenido en la cima del eje sutil de los chakras.
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    La sensación que se produciría tras esto ciertamente conduciría a un estado exaltado, “fuera de la mente”, es decir un trance extático (samādhi).
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    Brevemente, se estipula que, tras la emisión seminal, se debe reabsorber el líquido emitido a través de la mudrā. Se entiende que hay que producir primero semen y después retenerlo, para conservar su poder, calor y energía. El texto claramente aboga por la conservación del semen y de la mente.
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    Muy poco de esto se lleva a cabo en la actualidad, pero lo más llamativo es el rechazo al sexo femenino. Esta fobia es proverbial en la literatura ascética del sur de Asia. La idea proviene de la creencia de que la mujer es un ente capaz de extinguir la virilidad del hombre, un calor cuya ausencia deriva en la pérdida de vigor y en la imposibilidad de obtener el éxito en la práctica. Repasemos ahora qué dice una obra como la Haṭhapradīpikā.
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    Es interesante notar que en esta sección se brinda una descripción con cierto detalle de los poderes yóguicos que la práctica otorga al yogui. En el capítulo 232, por ejemplo, se mencionan varias de las facultades extraordinarias y, si bien esta descripción no coincide en los detalles que hallamos posteriormente en el Yogasūtra, concuerda en su consideración de que el yogui debe, tras despreciarlos, abandonarlos mediante su propio ātman. En cuanto a las prácticas, en este capítulo se incluye la destrucción de cinco obstáculos: el deseo (kāma), la ira (krodha), la codicia (lobha), el temor (bhaya) y la indolencia (svapna). También se recomiendan la meditación, el estudio, la generosidad, la veracidad, la modestia,
    la rectitud, la tolerancia, la pureza, la alimentación pura y la restricción de los sentidos. Tras estas prácticas preliminares, se prescribe la reunión de la mente y los sentidos en un solo punto y el control y la concentración de la mente. El yogui debe ser como un hombre que, en medio de la multitud, carga una vasija sobre su cabeza, con su mente siempre fija en un punto, de modo de no permitirle que fluctúe. Mediante tales conductas y prácticas, se eliminan las tendencias erróneas y se alcanza el conocimiento verdadero que conducirá al yogui hacia la morada del brahman. Incluso una persona de casta inferior o una mujer, se aclara, puede alcanzar la morada suprema si sigue el sendero descrito.
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    El yoga, por su parte, incluye el control de los sentidos, de la palabra y de la mente por medio del intelecto. Esto permite al yogui alcanzar un estado de tranquilidad interior. Es interesante señalar que en el capítulo 228 se asevera que un practicante de yoga puede alcanzar el más alto fin, aunque no conozca ni recite los himnos del Veda.
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    El Sukānupraśna, o Las preguntas de Suka, un extenso episodio que abarca los capítulos 224 a 247 del libro xii del Mahābhārata, nos brinda otros elementos de interés para nuestro análisis.
    Marcie Mata Dcompartió una citahace 8 meses
    Los ocho medios descritos para alcanzar la atención son: la captación de las causas, la captación de la forma, la semejanza, el contraste, la predominancia de sattva, el esfuerzo (abhyāsa), el yoga del conocimiento (jñāna-yoga) y la audición repetida (o sea la repetición) de los textos sagrados. Aquí no podemos dejar de advertir una posible retroalimentación con el budismo, que en sus fases tempranas elaboró una taxonomía soteriológica conocida como el “óctuple sendero noble” (ariyo aṭṭhaṅgiko maggo, en lengua pali). Ya sea que se haya tratado de una influencia directa, o de maneras típicamente índicas de congregar ideas y conceptos en grupos de ocho, el intercambio tipológico resulta evidente.
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    Este aspecto también se encuentra en una línea afín a la exposición que Patañjali brinda acerca de las siddhi o vibhūti en la tercera sección de su Yogasūtra. En la estrofa 142 de la Carakasaṃhitā encontramos una referencia a los guṇa y leemos que la liberación surge gracias a la inexistencia de rajas y de tamas y a la completa destrucción de un karma poderoso. Se aclara, también, que la disociación (viyoga) de toda asociación (saṃyoga) es llamada no renacimiento. Nótese, una vez más, el juego lingüístico deliberado que aquí se realiza a partir de la etimología de la palabra “yoga”.
    Marcie Mata Dcompartió una citahace 8 meses
    vez, hacer a un lado la polaridad de la excitación y la depresión
    Marcie Mata Dcompartió una citahace 8 meses
    En el pasaje II.3.10-11, se afirma que yoga es “la firme sujeción de los sentidos”. Este estado, a su vez, está puesto en relación con la detención de la mente y de las cinco facultades del conocimiento, así como con la no agitación del entendimiento. Aquí, como es evidente, el yoga está íntimamente ligado a un estado de concentración en el que las diferentes facultades cognitivas —entre las cuales debemos contar los sentidos, la mente y el intelecto— se mantienen sin agitación. Esto traería como resultado que el yogui esté libre de perturbación. La upaniṣad también afirma que ésta es la vía suprema. Nótese que el yoga, la llamada vía suprema, y el resultado que se alcanza son caracterizados de modo negativo y desde el punto de vista de las potencias psicológicas.
    Otro pasaje del tratado (I.2.12) donde se alude al yoga también explícitamente lo caracteriza en términos un tanto diferentes. Allí se hace referencia al yoga relativo al ātman y no meramente al yoga —como en el pasaje anterior— y se afirma que, mediante el acercamiento propio de este yoga, el hombre logra concebir como dios a aquel que se halla en el corazón, está oculto y es difícil de contemplar. Esto le permite al hombre, a su
    Jennyscompartió una citahace 2 años
    En otras palabras, un yoga es una especie de método o instrumento que “ata” o “amarra” la mente o el cuerpo, dentro de una disciplina, para lograr un fin ulterior.
    Jennyscompartió una citahace 2 años
    ntes elementos del carro. Así, el ātman sería el señor provisto del carro; el intelecto (buddhi) es el cochero que guía los caballos; la mente (manas), la rienda; los sentidos (indriyāṇi), los caballos; y las esferas de los sentidos, la pradera por la que los caballos andan. Ahora bien, los caballos pueden ser malvados o buenos y las riendas pueden tirar del cochero sin que éste pueda controlarlas o mantenerse dóciles en sus manos para que pueda guiarlos con ellas. Esto, a su vez, se correspondería con el hombre que ha logrado someter los sentidos, que le son obedientes. El pasaje culmina afirmando que el hombre que entiende que el cochero representa el intelecto y las riendas, la mente, llega al final del camino, que es la morada suprema de Vishnu. La
    Jennyscompartió una citahace 2 años
    meramente al yoga —como en el pasaje anterior— y se afirma que, mediante el acercamiento propio de este yoga, el hombre logra concebir como dios a aquel que se halla en el corazón, está oculto y es difícil de contemplar. Esto le permite al hombre, a su vez, hacer a un lado la polaridad de la excitación y la depresión.
    Jennyscompartió una citahace 2 años
    La aparición de Siddhārta Gautama, el Buda, y de Mahāvīra, fundador del jainismo (ambos
    Jennyscompartió una citahace 2 años
    oga no significa realizar ejercicios, sino descubrir el sentido de unidad con nosotros, con el mundo y con la naturaleza.
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