Byung-Chul Han

Por favor, cierra los ojos

Hoy día, el exceso de información, de transparencia y de rendimiento nos ha conducido a un tiempo incapaz de callar ni de concluir ningún proceso, un tiempo que ya no exhala ningún aroma. Pero el pensamiento no es posible sin silencio. Para poder pensar y concluir, hay que poder cerrar los ojos y contemplar. «Hoy es necesaria una evolución del tiempo, que produzca otro tiempo, un tiempo del otro, que no sería el del trabajo, una revolución del tiempo que devuelva a este su aroma.»
12 páginas impresas
Propietario de los derechos de autor
Bookwire
Publicación original
2016
Año de publicación
2016

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Opiniones

    temabazaricompartió su opiniónhace 2 años
    👍Me gustó
    🔮Profundo
    💡He aprendido mucho
    🎯Justo en el blanco

    Excelente!

    Guillermo Jiménezcompartió su opiniónhace 4 años
    👍Me gustó
    🎯Justo en el blanco

    Breve libro que condensa lo mejor del pensamiento de Han. En pocas páginas, y sin necesidad de haber leído otra cosa de este filósofo, cualquier lector encontrará la pauta para deshilvanar las ideas principales que le permitan hacer una pausa a su lectura, y reflexionar sobre su condición actual en este mundo; sobre su escala de valores y sobre la necesidad de aroma y conclusión, sobre la búsqueda de un final y la razón de ser de la narrativa y los rituales.

    angelo9aj57compartió su opiniónhace 2 años

    Hmm..

Citas

    Guillermo Jiménezcompartió una citahace 4 años
    Es inquietante en la actual experiencia del tiempo no la aceleración como tal, sino la falta de conclusión, es decir, la falta de compás y ritmo en las cosas.
    Aura Hempstockcompartió una citahace 5 días
    No solo el tiempo narrativo es una conclusión. También es una conclusión el instante que hace feliz y llena, pues está cerrado en sí mismo.
    J Perezcompartió una citahace 3 meses
    fiesta es ella misma una forma de terminación. Hace que comience un tiempo completamente distinto. La fiesta, como las celebraciones en los tiempos originarios, procede del contexto religioso. La palabra latina «feriae» tiene un origen sagrado y significa el tiempo destinado a las acciones religiosas. «Fatum» es un lugar sagrado, consagrado a la divinidad, o sea, el lugar de culto destinado a la acción religiosa. La fiesta comienza donde termina el trabajo como acción profana (literalmente: que está ante el circuito sagrado). El tiempo de la fiesta es diametralmente opuesto al tiempo de trabajo. La terminación del trabajo, como víspera de la fiesta, anuncia un tiempo sagrado. Si se suprime esa frontera o ese umbral, que separa lo sagrado de lo profano, queda solo lo banal y cotidiano, es decir, el mero tiempo de trabajo. Y el imperativo del rendimiento lo explota.

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