San Agustín en 90 minutos, Paul Strathern
Libros
Paul Strathern

San Agustín en 90 minutos

Leer
Darshan
Darshancompartió una citahace 21 días
¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pide, lo sé; si quiero explicarlo a quien me lo pide, no lo sé. No obstante, con seguridad digo que si nada pasara, no habría tiempo pasado, y si nada acaeciera, no habría tiempo futuro, y si nada hubiese, no habría tiempo presente.
Estos dos tiempos, pues, el pasado y el futuro, ¿cómo «son», puesto que el pretérito ya no es y el futuro no es todavía? Mas el presente, si siempre fuese presente y no pasara a pretérito, ya no fuera tiempo, sino eternidad. Si el presente, pues, para ser tiempo tiene que pasar a pretérito, ¿cómo podemos afirmar que «es», si su causa de ser es que será pasado, de tal manera que no decimos con verdad que el tiempo «es», sino porque camina al no ser?
Darshan
Darshancompartió una citahace 21 días
No había extremos de calor o frío en el paraíso, y sus habitantes no experimentaban deseo o temor que pudiera perturbar su bienaventuranza… Un hombre y su esposa se hallaban en fiel compañía, basada en el amor y en el respeto mutuos, y en la obediencia sin tacha a los mandamientos… Cuando la humanidad se encontraba bendecida por tal facilidad y abundancia, habría sido posible sembrar la semilla de los hijos sin sucia lujuria. Los órganos sexuales se­rían excitados hasta la necesaria actividad solo por el poder de la voluntad, así como la voluntad controla otros órganos. Entonces, sin haber sido incitado por el atractivo de la pasión, el marido podría verse liberado en el seno de su esposa, en completa paz de la mente y tranquilidad del cuerpo… esa parte de su cuerpo no activada por la pasión tormentosa, sino puesta en servicio por el uso deliberado del poder cuando surge la necesidad, la semilla depositada en su seno sin pérdida de la virginidad de la esposa… De este modo podrían los dos sexos unirse para la impregnación y concepción por un acto de voluntad, en lugar de por un deseo lujurioso.
Darshan
Darshancompartió una citahace 21 días
La mayoría de las batallas propagandísticas entre dogmas rivales han intentado ganarse los corazones y las mentes.
Darshan
Darshancompartió una citahace 21 días
El objetivo principal del debate filosófico era el de demostrar que el oponente había cometido el error cardinal de contradecir el dogma.
Darshan
Darshancompartió una citahace 22 días
¿Qué podemos conocer de la realidad última, si está más allá de nosotros en todo sentido? Y en verdad, ¿qué sabemos? Nada con certeza, excepto que existimos y que pensamos. Estas ideas de los Soliloquios de Agustín se anticipan en más de 1.100 años al famoso «Cogito ergo sum» («Pienso, luego existo») de Descartes, que había de ser una revolución en la filosofía
Darshan
Darshancompartió una citahace 22 días
Cesó inmediatamente de sollozar, se levantó y corrió hacia la copia de las epístolas de san Pablo que había dejado en un banco. Cogió el libro, lo abrió, y leyó las primeras palabras que vio: «… no en orgías y borracheras, no en la lascivia y la impudicia, no en la disensión y la envidia. En lugar de esto, toma en ti al Señor Jesucristo, y no gastes más tiempo pensando en la carne y en satisfacer sus placeres». Agustín se había convertido. Volvió a la casa y contó a su madre lo que le había sucedido; y ella se colmó de gozo.
Michelle Mac
Michelle Maccompartió una citael año pasado
No temo, respecto de estas verdades, ningún argumento propuesto por los académicos. Si dicen, “¿Qué si te equivocas?” respondo, “Aunque me equivoque, existo”. Un ente no existente no puede equivocarse. Por lo tanto, debo existir si me equivoco. Si el equivocarme prueba que existo, ¿cómo puedo equivocarme al pensar que existo, si mi error confirma mi existencia? Por tanto, para equivocarme tengo que existir, pues, incluso si me equivoco, no se puede negar que no me equivoco en mi saber de que existo. Por tanto, tampoco me equivoco en saber que sé. Pues del mismo modo que sé que existo, sé también que sé. Y cuando me siento contento a causa de estos dos hechos, puedo añadir con igual certeza esa alegría a las cosas que sé. Pues no me engaño acerca de mi alegría, porque no me engaño acerca de las cosas que amo. Aunque estas cosas fueran ilusorias, quedaría siempre el hecho de que amo las ilusiones.

La ciudad de Dios, Libro XI, Cap. 26
Michelle Mac
Michelle Maccompartió una citael año pasado
Llevábanme tras sí las representaciones teatrales, llenas de las imágenes de mis miserias y de los atizaderos de mi propio fuego. ¿Por qué será que el hombre en el teatro quiere dolerse contemplando escenas luctuosas y trágicas que de ninguna manera querría padecer personalmente? Y con todo eso, quiere sufrir dolor el espectador, y aquel dolor constituye su deleite. ¿Qué es esto sino una miserable locura? Pues tanto es más viva la emoción de cada cual cuanto menos curado está de tales pasiones, si bien aquello que cuando él lo padece se llama miseria, compartido con otros, se llama lástima.

Confesiones, Libro III, Cap. 2
Michelle Mac
Michelle Maccompartió una citael año pasado
Inevitablemente, ésta no podía ser una época buena para los filósofos, que necesitan de una sociedad estable y civilizada, con una tradición de saber y ocio. (Rara vez florece la filosofía sin una clase educada ociosa).
Michelle Mac
Michelle Maccompartió una citael año pasado
Los donatistas veían la guerra con buenos ojos, pues demostraba la maldad del mundo. Creían en una vida de penitencia y persecuciones que, si tenían suerte, acabaría en el martirio, de modo que era muy difícil erradicarlos, pues recibían de buen grado toda acción en su contra, ya que solamente confirmaba sus puntos de vista.
Michelle Mac
Michelle Maccompartió una citael año pasado
Los donatistas sostenían que la iglesia debía permanecer libre de toda interferencia con el Estado.
Michelle Mac
Michelle Maccompartió una citael año pasado
Este problema condujo a Agustín a proponer una teoría del tiempo mucho más avanzada que cualquier pensamiento griego sobre la materia, y que no fue desafiada hasta la teoría de Kant, trece siglos más tarde (que para algunos no es sino el desarrollo de la idea original de Agustín). Según Agustín, Dios existe fuera del tiempo, y éste comenzó sólo con la creación del mundo. Así pues, no es válida la pregunta sobre qué sucedía antes de que el mundo fuera creado. Para Agustín, el tiempo es subjetivo y existe sólo en la mente humana, como un aspecto de nuestra manera de ver. No podemos ver el mundo de otra manera, aunque la realidad última no está sometida al tiempo.
Michelle Mac
Michelle Maccompartió una citael año pasado
La madre de Agustín fue canonizada años más tarde y es hoy la santa patrona de las mujeres casadas. Sus sagrados restos fueron trasladados a Roma, donde, muy apropiadamente, reposan en la iglesia de Sant’Agostino. Hoy en día es recordada sobre todo por el nombre de un laxo suburbio de Los Ángeles al lado de la playa, la conducta de cuyos habitantes no habría seguramente aprobado.
Michelle Mac
Michelle Maccompartió una citael año pasado
La perspectiva de dos años de espera antes del matrimonio le pareció insoportable a Agustín y tomó otra amante, a pesar de que seguía estando “desolado” por la pérdida de la primera.
Michelle Mac
Michelle Maccompartió una citael año pasado
Se eligió una muchacha de una familia apropiada y se prometieron, a pesar de que ella era tan joven que tenían que esperar dos años antes de poder casarse legalmente. Pero había que pagar un precio, y éste era que “la mujer con la que había estado viviendo [durante más de doce años] debía apartarse de mi lado por ser un obstáculo a mi matrimonio, y éste era un golpe que hizo sangrar mi corazón, pues la amaba tiernamente”. La amante de Agustín —que permanece sin nombre en las Confesiones— fue obligada a dejar su hijo con Agustín y enviada a África, “con la promesa de no entregarse a ningún otro hombre”.
Michelle Mac
Michelle Maccompartió una citael año pasado
Agustín encontró lo que buscaba en el maniqueísmo. Esta secta casi cristiana había sido fundada un siglo antes por un persa llamado Mani, que había pretendido ser el Espíritu Santo y había sido crucificado por adoradores del fuego. El maniqueísmo era en esencia dualista y sus partidarios creían que el mundo es producto del conflicto entre Dios y el Mal (o entre la Luz y la Oscuridad). El alma humana es luz, atrapada en la oscuridad de la que debe tratar de liberarse. Ésta era una creencia hecha a la medida para Agustín en la situación en que se encontraba, aunque había sido proscrita, como herejía, por la iglesia cristiana. Agustín se entregó al maniqueísmo con los brazos abiertos.
Michelle Mac
Michelle Maccompartió una citael año pasado
Pero no se puede negar que Agustín tenía un problema con el sexo. Tenía un impulso sexual fuerte y probablemente disfrutó de él cuando lo ejercitó. Pero, a la vez, su mente deseaba fuertemente la castidad. Unas cuantas sesiones con un psicoanalista comprensivo habrían, posiblemente, desarmado el problema, pero eso habría privado a la filosofía de su exponente más grande durante casi más de un milenio y medio. Cuando Agustín aparece en escena han pasado seiscientos años desde la muerte de Aristóteles; al morir Agustín faltaban casi ochocientos años para la aparición de Tomás de Aquino.
Michelle Mac
Michelle Maccompartió una citael año pasado
El acontecimiento intelectual más importante de los primeros siglos después de Cristo fue la difusión del cristianismo. Éste sirvió de barrera a todo desarrollo filosófico serio hasta la llegada de Agustín
Michelle Mac
Michelle Maccompartió una citael año pasado
Pero la tendencia más importante después de la de los estoicos fue la iniciada por Epicuro, que nació a mediados del siglo IV a. C., probablemente en Samos. Epicuro se estableció en Atenas y fundó una comunidad que vivía en su huerto y seguía su filosofía; opuesta al estoicismo en muchos aspectos y conocida como epicureísmo. Los estoicos renunciaban a los placeres y los epicúreos estaban por la buena vida. Pero el propio Epicuro pensaba que la buena vida consistía en la sencillez extrema; en vivir a pan y agua, con quizá un poco de queso los días de fiesta. Su objetivo (y el de su filosofía al principio) era el de alcanzar una vida libre de todo sufrimiento. El sexo, la bebida, las ambiciones de todo tipo —en suma, la gran vida— traían como resultado resacas y decepciones, el sufrimiento, en suma, y lo mejor era evitar sus causas. Los romanos, poco proclives a tales finezas filosóficas, abrazaron ávidamente el epicureísmo, pero con sus propias ideas acerca de lo que es la gran vida, que comprendía muchísimo más que pan y agua. De este modo se corrompió el epicureísmo, adquiriendo la connotación de permisividad egoísta que mantiene hasta el día de hoy.
fb2epub
Arrastra y suelta tus archivos (no más de 5 por vez)