Cecilia Ştefănescu

Relaciones enfermizas

    Pauliz Gacvcompartió una citahace 2 años
    Nuestra separación se parecería, lo sabíamos ya entonces, a las horas del sueño vespertino de nuestra infancia: duermes profundamente, sueñas, te mueves un par de veces y cuando te despiertas, te das cuenta de que las cosas están igual que en tu ausencia; quizás un poquito más ordenadas, pero por lo demás, sigues siendo el mismo pedacito de carne andante.
    Abril G. Kareracompartió una citahace 3 meses
    Para mí, todas las historias de amor eran iguales. No había nada de espectacular en sus enredos, todo el encanto (quiero decir, el encanto de su recuerdo) se quedaba en alguna parte del estómago, como un hueco de aire. Por lo demás, solo eran palabras, palabras, palabras…
    Abril G. Kareracompartió una citahace 3 meses
    La familia, los niños, la casa en general, se ha ido todo al infierno. Ahora el mundo está en manos de extraños.
    Abril G. Kareracompartió una citahace 3 meses
    Solo existía el presente, un presente algo pobre y abúlico, que llevaba sobre mis espaldas, dentro de mi mochila de piel, junto a los libros y los cuadernos de la universidad.
    Abril G. Kareracompartió una citahace 3 meses
    En aquella época, mi madre confiaba en que me iba a convertir, sin duda alguna, en una persona extremadamente importante y no sé cómo se las apañaba, pero conseguía transmitirme su convicción con exactitud, así que poco después de comenzar el instituto, estaba segura de que no solo podía mover los barcos si me concentraba lo suficiente, sino que incluso Dios me hablaba a través de las voces de las paredes.
    Abril G. Kareracompartió una citahace 3 meses
    cogí un libro al azar y empecé a absorber las palabras, a engullirlas con apetito, sin quitarles la cáscara.
    Abril G. Kareracompartió una citahace 3 meses
    hasta que sentía que me quedaba en los huesos, reducida a un puñado de mugrientos pensamientos.
    Montserrat Montes de Ocacompartió una citahace 3 meses
    Y voláaaaabamos sobre los tejados, nos acurrucábamos

    en las esponjosas nubes, mirábamos de reojo a nuestros padres, jugábamos al escondite

    nunca llovía, no soplaba el viento, no hacía frío
    Montserrat Montes de Ocacompartió una citahace 3 meses
    Incluso había pensado acostarme con él. En el fondo, por qué no, no tenía nada que perder, excepto el placer del aburrimiento, que también se disiparía como el humo.
    Montserrat Montes de Ocacompartió una citahace 3 meses
    Había probado también con el dibujo, pero me atraía más la escritura. Desde que tengo uso de razón, lo único que hago con gusto es leer.
    Montserrat Montes de Ocacompartió una citahace 3 meses
    Pero, antes de nada, dime: ¿por qué eres tan infeliz?
    Montserrat Montes de Ocacompartió una citahace 3 meses
    y comprendes que ya no te queda demasiado tiempo. ¿Quién eres? ¿A qué subterráneo estás obligada a descender? ¿En qué agujero negro tendrás que meterte para escapar de la pesadilla nocturna, en la que el animal de no sé cuántas cabezas se despertará? ¿A dónde llegarás después?
    Montserrat Montes de Ocacompartió una citahace 3 meses
    no conseguí, hasta mucho después, aceptar la idea de que formaba parte de aquella secta de autocaníbales. Sabía que, en algún rincón apartado de mi vientre, dormitaba, despertándose solo una vez al mes, un animal de formas angulosas y mandíbulas robustas, ciego y sordo a mis súplicas, que olisqueaba a su presa sin vacilar, algo semejante a una hidra mutante, apartada en el escondrijo en el que, perezosa, se había instalado, poniendo en funcionamiento los tentáculos que rodeaban sus fauces para engullir los pedazos de cualquier otro órgano más apetitoso.
    Montserrat Montes de Ocacompartió una citahace 3 meses
    firmaba que se trataba de la sangre que cada mujer pierde una vez al mes. Me dijo que, quizás, aquello sería lo que en muchas ocasiones me haría odiar mi cuerpo de mujer. Al mismo tiempo, me advirtió de que, si se me pasaban por la cabeza pensamientos de ese tipo, debía recordar que me equivocaba. Me repitió que no tuviese miedo. Me vi obligada a creerlo.
    Montserrat Montes de Ocacompartió una citahace 3 meses
    Y entonces la vida me parece una mierda, y la muerte me guiña el ojo desde del cañón de la metralleta.
    Montserrat Montes de Ocacompartió una citahace 3 meses
    amo de una forma que no me puedo explicar, igual que amaba al cactus que regué (¡por amor!) durante días y días y que murió ahogado, con las raíces podridas. ¡Espero que muriera feliz!
    Montserrat Montes de Ocacompartió una citahace 3 meses
    y terminaba avisándome de que él ya se había marchado.
    Montserrat Montes de Ocacompartió una citahace 3 meses
    la mayoría de mis sueños infantiles tenían algo de morboso, repletos como estaban de flores marchitas, mariposas muertas, caídas desde alturas asombrosas, y polvo en abundancia.
    Montserrat Montes de Ocacompartió una citahace 3 meses
    Pienso que, si pierdes la cabeza por alguien, te tiene que traer sin cuidado. Sigue adelante y pisotea los cadáveres que dejes a tu paso, pórtate como un loco. En realidad, aquí está la clave, ¿no? Llegar a no involucrarte en lo que ocurre a tu alrededor, creerte el ombligo del mundo.
    Montserrat Montes de Ocacompartió una citahace 3 meses
    yo estaba en un estado semiborroso, era una fotografía movida
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