Nora de la Cruz

Orillas

Decir que los cuentos de “Orillas” son rituales de paso es reducirlos en su dimensión y no comprender cierta desesperación de sus protagonistas. El rito de paso tiene por principal característica el tener otro lado al cual llegar, en cambio los personajes de Orillas muchas veces son incapaces de contemplar el futuro, como si ante ellos solo se abrieran la niebla y lo incierto. Seres suspendidos habitan estas páginas; liminales, se han acostumbrado a habitar en el borde de las cosas. Nora de la Cruz reivindica la existencia de miles de personas, jóvenes sobre todo, quienes día tras día se mueven por la orilla de un mundo que constantemente los arroja. Desde el borde de la carretera, la frontera entre países, la edad incierta de los protagonistas, el fantasma del incesto o el miedo al fracaso, leer “Orillas” es comprender cuánto de nosotros se mueve en ese espacio, esa delgada línea entre lo que somos y lo que se nos dice debiéramos ser.
—Raúl Aníbal Sánchez
83 páginas impresas
Publicación original
2018

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Opiniones

    Andrea Poulaincompartió su opiniónhace 4 meses

    Depende del cuento, la verdad. Unos maso, unos buenos. El de Veracruz me gustó más.

    Tann Zavalacompartió su opiniónel año pasado
    👍Me gustó
    🎯Justo en el blanco
    🚀Adictivo

    Leí una reseña de una chica que menciona que creció en esa "orilla" llamada Estado de México, justo por eso al igual que ella reconocí mi infancia, mis sueños y esperanzas incluso ese sentimiento de querer huir de ahí, de ser jóven, de ver como lujos cosas que ni siquiera lo son, somos esa orilla y esos rotos

    Melissa Verlorencompartió su opiniónhace 4 meses
    👍Me gustó
    🚀Adictivo

    En una parte, siendo una autora del Edomex creo que me puedo reconocer en algunos aspectos así como reconozco otros y algunas situaciones se me hacen familiares. Cada cuento es tan real, que parecen anécdotas de algún conocido o vecino de a lado. La narrativa es increíble y fácil de llevar, simplemente empiezas a leer y no lo puedes soltar hasta terminar.

Citas

    Isabel Jazmín Angelescompartió una citahace 8 días
    Sentía que mis papás y mi hermano podían escuchar hasta lo que pensaba, por eso me esforzaba en no pensar cuánto deseaba no estar con ellos
    Añita Piñacompartió una citahace 12 días
    Desde el divorcio, veían a su papá una vez a la semana, los domingos. Los llevaba al cine y a comer hamburguesas a Plaza Satélite. Nunca habían estado a solas con él, así que era raro. No hablaba mucho, y les hacía varias veces las mismas preguntas, que cómo se portaban, que cómo les iba en la escuela, que si les estaba gustando la comida. Era más fácil estar con Pedro, mucho menos estricto y más alegre. De vez en cuando le pedía prestada una camioneta pequeña a un pariente suyo y los llevaba a pescar truchas a Tlazala, o a tenderse en la hierba a ver las nubes mientras remojaban los pies en el río. Seguían viviendo cerca del centro del pueblo porque su papá no había querido cambiarlos de escuela, pero su nueva casa era más pequeña y la vida era notoriamente distinta. Pedro les enseñaba a distinguir los trinos de los pájaros y les decía en latín los nombres de los árboles. Al principio intentaban con timidez todo lo que les proponía, como escalar una loma o subir a una lancha para remar en una presa, pero después hablaban de ello durante días y le hacían dibujos donde aparecían todos juntos y sonrientes, más grandes que el sol.
    Zoe Mirandacompartió una citahace 14 días
    Un día, el profesor de deportes se llevó a todos los varones a jugar futbol; las niñas se quedaron en el salón y la directora entró a hablar con ellas muy seriamente. Les dijo que desde ese momento ya no debían jugar con los niños a nada que implicara tocarse, que ya no debían reírse muy fuerte, ni pararse o sentarse con las piernas abiertas; todo eso se llamaba darse a respetar.

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