Citas de “Tsunami. Miradas feministas” de Sanz Marta

Citlalli Dunne
Citlalli Dunnecompartió una citahace 7 meses
Buscamos un feminismo integrador con el que se puedan sentir identificadas y solidarias todas las mujeres y no sólo las que se preocupan por los techos de cristal. Los techos de cristal y el efecto invernadero queman las flores. Otras –las kellys, las madres pobres en hogares monoparentales que dan a sus hijos leche aguada, las cuidadoras explotadas dentro y fuera de sus hogares– son envenenadas poco a poco con pastillas blancas que, al reducir la ansiedad, opacan el síntoma, el gusano, la rabia. Muchas mujeres siguen gritando de desesperación. Otras tenemos la boca seca por los efectos secundarios del lorazepam.
Limón partido
Limón partidocompartió una citahace 9 meses
Cada vez más mujeres queremos juntar relatos con los que mirarnos y remirarnos para reconstruirnos
Ale Luévano
Ale Luévanocompartió una citahace 4 meses
«Los hombres no es que no nos quieran, es que no nos ven», dice Rosa Regàs
Leonardo Hernandez
Leonardo Hernandezcompartió una citahace 6 meses
¿Y mi madre? Durante años presencié un espectáculo que me resultaba incomprensible, aunque por lo visto a nadie más que a mí le llamaba la atención; y era éste: una persona adulta, una persona teóricamente libre, dedicaba los mejores años de su vida, sin que ninguna ley la obligara, sin que nadie le pusiera una pistola en la sien, a hacer algo que odiaba. Mi madre odiaba el trabajo de ama de casa; lo odiaba con todas sus fuerzas, lo odiaba con toda su alma, lo odiaba, lo odiaba, lo odiaba… y lo hacía. Cuántas frases suyas recuerdo perfectamente por haberlas oído mil veces…
Ale Luévano
Ale Luévanocompartió una citahace 9 meses
para no «dejar fuera, al llegar a casa, provincias enteras de su alma», como decía que decía Ortega
Paula Rincón
Paula Rincóncompartió una citahace 7 segundos
De la situación humillante y además incomprensible que era mi punto de partida (¿cómo, quiénes, por qué, nos excluyen?), he pasado a un verdadero placer intelectual: cada vez entiendo más… y puedo defenderme mejor
Paula Rincón
Paula Rincóncompartió una citahace 2 minutos
Y sobre todo me gustaba otra cosa… difícil de definir. La palabra, quizá, era sentir. Mi marido se estaba volviendo insensible, acorazado. Yo sentía, y sintiendo, disfrutaba: disfrutaba del olor impreciso pero identificable de mi casa; disfrutaba de leer echada en el sofá; disfrutaba del frío y de llevar botas; disfrutaba de besar y abrazar a mis hijos; disfrutaba de charlar y reír con mis amigas…
Paula Rincón
Paula Rincóncompartió una citahace 4 minutos
y es que muchas cosas de las que hacen las mujeres, y que hacíamos nosotras también por ser mujeres, nos gustaban
Paula Rincón
Paula Rincóncompartió una citahace 4 minutos
. Veía que el modelo masculino, al que mi marido había vendido su alma, yo no lo quería para mí: esa frialdad, esa agresividad, esa obediencia acrítica a los valores dominantes
Paula Rincón
Paula Rincóncompartió una citahace 6 minutos
La maternidad fue el detonante de mi cambio de rumbo.
Paula Rincón
Paula Rincóncompartió una citahace 10 minutos
mi convicción de que escribir era no ser hombre ni mujer, o ser mujer y hombre a un tiempo: mujer porque las relaciones personales y las emociones serían el tema de mi escritura, hombre porque tendría una profesión pagada y con proyección pública.
Paula Rincón
Paula Rincóncompartió una citahace 12 minutos
siguió un enfriamiento. Me pareció que me estaba obsesionando
Paula Rincón
Paula Rincóncompartió una citahace 1 hora
Con su ayuda empecé a conseguir algo que me ha preocupado siempre, que aún me preocupa: encauzar la furia que me provoca la injusticia, no dejarme aplastar por ella. Darle buen uso, convertirla en algo positivo: en compañerismo, en aprendizaje, en estímulo intelectual.
Paula Rincón
Paula Rincóncompartió una citahace 1 hora
nterlocutoras, compañeras, amigas, mujeres con las que dialogar, charlar, debatir, reír, compartir, de las que aprender.

Para pensar la amistad femenina y desde la militancia feminista

Paula Rincón
Paula Rincóncompartió una citahace 1 hora
y sentí que ya no hacía falta buscar más: sin género de duda, ésas eran las mías.
Paula Rincón
Paula Rincóncompartió una citahace 1 hora
… Yo creo que para mi madre, todo eso fue un alivio. Ya no tenía que vigilar a su hija, que imponerle, por prudencia, una moral que ella detestaba
Paula Rincón
Paula Rincóncompartió una citahace 1 hora
A los diecinueve años hice dos cosas importantes: perder la virginidad e ingresar en el Partido Feminista
Paula Rincón
Paula Rincóncompartió una citahace 1 hora
Mi placer, exquisito, era traducir a Cicerón o aprenderme los afluentes del Ebro, y más exquisito todavía: salir a la pizarra, recitar la lección de corrido… y tener mejores notas que los chicos.
Paula Rincón
Paula Rincóncompartió una citahace 1 hora
con qué placer vengativo despreciaba yo todo eso que encandilaba a mis compañeras de clase
Paula Rincón
Paula Rincóncompartió una citahace 1 hora
Mi primera rebeldía fue, paradójicamente, la de ser una alumna ejemplar.
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