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Lisa Kleypas

Casarse con él

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Segundo título de la serie Los Ravenel. Un magnate despiadado. Una ambición feroz le ha brindado una enorme fortuna y mucho éxito a Rhys Winterborne. De origen humilde, Rhys está habituado a obtener todo lo que quiere, y desde el instante en que conoce a la tímida y aristocrática lady Helen Ravenel se obstina en poseerla. Si para asegurarse de que se casará con él tiene que llevarla a la cama, tanto mejor… Una belleza protegida. Por su estricta educación, Helen apenas ha tenido contacto con el rutilante y cínico mundo de la sociedad londinense. Sin embargo, la insistente actitud seductora de Rhys acaba por despertar en ambos una intensa pasión. Al tiempo que los enemigos de Rhys conspiran contra él, Helen debe confiarle su más oscuro secreto. El riesgo es inimaginable, y la recompensa podría ser maravillosa. Y todo comienza con… Casarse con él.
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385 páginas impresas
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Opiniones

  • French😃compartió su opiniónhace 6 años
    👍Me gustó
    💞Romántico

Citas

  • Ivanna Peñaloza Acevedocompartió una citahace 9 meses
    Menudo par de elementos estamos hechos. Tú intentaste estafarlo y yo hice proposiciones deshonestas a la mujer que ama.

    Se sentía realmente incómodo. Devon no era ningún santo, pero siempre había sido un buen amigo, y se merecía que lo trataran mejor.
  • Ivanna Peñaloza Acevedocompartió una citahace 9 meses
    —Quería respetar tus pertenencias —dijo Rhys, apesadumbrado.

    —Estabas distraído en otra cosa —musitó Helen.

    —Trastornado, sería la palabra
  • Ivanna Peñaloza Acevedocompartió una citahace 9 meses
    —Recuerdo que ardía de fiebre. Y que la pierna me dolía horrores. Entonces oí tu voz y sentí tu mano fresca en la frente. Y me diste a beber algo dulce.

    —Una infusión de orquídeas. —Había aprendido mucho sobre las propiedades medicinales de las plantas al estudiar las libretas botánicas de su madre.

    —Y entonces permitiste que descansara la cabeza aquí. —Desplazó la mano libre y la situó en la parte superior del tórax de ella.

    —No creía que lo recordarías. Estabas muy mal —comentó Helen, inspirando con dificultad.

    —Lo recordaré hasta el último momento de mi vida.

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