Luisa Josefina Hernández

El lugar donde crece la hierba

La extraordinaria habilidad dramática que Luisa Josefina Hernández muestra en sus obras de teatro, adquiere en la novela una dimensión distinta: «Cuando escribo novela soy libre en el tiempo y en el espacio –dijo alguna vez la autora–. Nada de productores, directores, actores… nada. Solo el texto y yo». Es así como en El lugar donde crece la hierba, novela que la Universidad Veracruzana publicó por primera vez en 1956, la protagonista ahonda en los matices más sutiles de su conflicto. Acusada de robo, vive confinada en la casa de un extraño, lo que da pie a una reflexión profunda y muy íntima que la protagonista pone por escrito en un cuaderno dirigido a un destinatario concreto: su primer amor, y con este ejercicio confesional da cuenta de su vulnerabilidad ante los hombres que aparentan protegerla, pero que de modo inexorable la van anulando hasta cerrar sobre ella los muros de una prisión de la que solo podrá escapar por medio de las palabras.
182 páginas impresas
Propietario de los derechos de autor
Bookwire
Publicación original
2019
Año de publicación
2019
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Opiniones

    Amy Hernándezcompartió su opiniónel año pasado
    👍Me gustó
    🔮Profundo
    🎯Justo en el blanco

    Es un libro que poco a poco va develando a la protagonista y su historia. El formato, entre epistolar y de diario, me encantó ya que eso hace más íntima la narración. Recomiendo ampliamente.

    Natalia Ligacompartió su opiniónhace 17 días
    🙈Ni fu ni fa
    💤Aburrrriiiido

    Monica Gaonacompartió su opiniónel año pasado
    👍Me gustó

Citas

    Ingrid Garcíacompartió una citahace 7 días
    Buenas noches, Enrique. En un acto de fe, antes de que esta noche caiga sobre nosotros, quememos nuestros libros, quememos nuestros cuadros y no vacilemos en aumentar la pira con todo lo que hayamos considerado delicado y hermoso.

    Hoy tomaré un narcótico.
    Ingrid Garcíacompartió una citahace 7 días
    Enrique: avergoncémonos, deshagámonos, desaparezcamos sin dejar hue­lla. Dejemos que sobrevivan los malvados y los puros, así no se dará ese fenómeno inaguantable de la indecisión y de la lucha. Así, algún día, el mundo levantará las manos para llevárselas a la cabeza en el pavor de verse habitado por una alineación de cadáveres. Si tú y yo viniéramos de un lugar como aquella ciudad de ladrillos blancos que soñé alguna vez, ninguno de aquellos muertos dejaría de abrir los ojos para escandalizarse, por sentirnos tan vivos, tan vibrantes, tan repugnantes como hemos sido siempre.

    Pero yo estoy aquí como debajo de una garra, con un guardián que tiene el privilegio asqueroso a mis ojos de poder entrar y salir de la prisión cuando a él le venga la gana.
    Ingrid Garcíacompartió una citahace 7 días
    Esa noche es, entre las noches memorables, un sordo minuto de amnesia, en que olvidé las visiones y los fantasmas que otras veces en un desfile oscuro poblado de relámpagos, me han servido de clave. Pienso en ella como en un símbolo no desentrañable de una continuidad que se interrumpe y se reanuda, y que no muestra si lo verdadero es su detención o su marcha.

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