Libros
Virginia Woolf

Tres guineas

Hacer a un lado todas las preocupaciones y estudios terrenales y delegarlos a otra persona constituye una motivación muy atractiva para algunos; pues indudablemente hay quienes quieren retirarse y estudiar, como demuestran la teología con sus refinamientos y la erudición con sus sutilezas; para otros, es cierto, esa motivación es una motivación pobre, mezquina, el motivo de la separación entre la Iglesia y el pueblo, entre la literatura y el pueblo, entre el marido y la mujer, y que ha desempeñado un papel importante en sacar de quicio a la totalidad de la Commonwealth. Pero cualesquiera sean las motivaciones fuertes e inconscientes que subyacen a la exclusión de las mujeres del sacerdocio -y es evidente que aquí no vamos a enumerarlas, mucho menos escarbar hasta sus raíces-, la hija del hombre instruido puede confirmar, a partir de su experiencia, que “es común, e incluso frecuente, que dichas concepciones sobrevivan en el adulto a pesar de la irracionalidad que las caracteriza y traicionen su presencia debajo del nivel del pensamiento consciente a causa de la fuerza de los sentimientos que despiertan”.
298 páginas impresas
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Opiniones

    Edna Pedrazacompartió su opiniónel año pasado

    Me encantó este libro. Encontré aquí la motivación para levantarme por las mañanas que había perdido hace meses: vivir para desafiar al patriarcado.

    veronicajohana2304compartió su opiniónel año pasado
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Citas

    Rosy Antuñanocompartió una citahace 14 días
    Tome esta guinea y úsela para quemar el edificio hasta sus cimientos. Prenda fuego las viejas hipocresías. Que el resplandor del edificio en llamas ahuyente a los ruiseñores y tiña de rojo los sauces. Y que las hijas de los hombres instruidos bailen alrededor del fuego y arrojen a las llamas brazadas de hojas secas, una tras otra. Y que sus madres se asomen de las ventanas y griten: “¡Que arda! ¡Que arda! ¡Porque ya tuvimos suficiente de esta ‘educación’!”.
    Rosy Antuñanocompartió una citahace 14 días
    la naturaleza de la influencia si no fuera porque, por alguna razón que nunca ha sido explicada de manera satisfactoria, el derecho al voto14, de ningún modo insignificante, se vinculó misteriosamente con la adquisición de otro derecho de un valor tan inmenso para las hijas de los hombres instruidos que cambió casi todas las palabras del diccionario, incluso la palabra “influencia”. Usted no considerará exageradas estas palabras si aclaramos que se refieren al derecho a ganarse la vida
    Gabrielacompartió una citahace 16 días
    Sin la presencia de alguien cálido que respira del otro lado de la página, las cartas no tienen ningún valor.

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