Este país está jodido, estamos en una coyuntura delicada y la única forma de que este territorio prevalezca, de que la reserva se salve, es cambiando profundamente, hay que hacer un giro en el enfoque del dinero para el consumo, a la riqueza para el bienestar. Ese es un acuerdo social muy distinto al que tenemos en todas partes. Hay que conservar el bosque, sembrar, aprovechar la tierra, reducir la dependencia. Hay que dejar de alimentar una cadena de producción y de consumo que solo deja basura. Así es el turismo masivo, de eso se fortalece, de la confusión, de las divisiones. Hasta cierto punto, la identidad ha sido una distracción. El nativo, el raizal, sabe mejor que nadie cómo volver a ese equilibrio, por eso es importante que se le reconozca como guardián del territorio, pero debe expandirse por sí mismo, lejos del Estado, o ese monstruo lo acabará absorbiendo para siempre. Jaime me mira tan atento como puede, como el águila que se asoma por la manga de la camiseta, yo sonrío entre mi ofuscación, visualizando mi fantasía hecha realidad.