Podemos pensar que Pappo era algo así como un dinosaurio, cuyas virtudes quedan establecidas en el dominio muy específico del culto a las raíces blueseras y esa fantasmática «autenticidad» musical, pero también un supuesto «genio» como Charly García, quien en una ocasión diría que la música es «armonía, melodía y ritmo» y que la electrónica sólo tenía «ritmo, y uno muy bobo», noción que, viniendo de alguien a quien podemos presumir relativamente culto en términos musicales, desestima todas las escuelas y tradiciones de la música del siglo XX posteriores al serialismo, a la vez que «olvida» la noción del timbre como cuarta dimensión de la música.