Cuando estén trabajando en sus libros o en sus relatos, tendrán tantas ideas y fabulaciones que les dará vueltas la cabeza. Verán el mundo con ojos nuevos. Sacarán provecho de todo lo que vean, oigan y aprendan. Cuando estén en algún cóctel o en la fila de la oficina de correos, se dedicarán a recopilar pequeños momentos y expresiones que oigan emplear a la gente: se escabullirán para garabatearlo todo. Pasarán ante el escritorio días de frenético aburrimiento, de furiosa desesperación, de querer tirar la toalla para siempre, pero otros días se sentirán como si hubieran cogido una ola y la estuvieran surfeando.