recuerdo al hombre triste
porque a pesar de todo
era un hombre
y ese pesar y ese todo
era yo a los veinte años
perdonándolo
por tener frío
porque tenía una piedra en cada ojo
y me quiso arrojar a un sitio helado
era débil
quizá lo lastimé con mi lengua de trapo
mi verborrea infernal
el caso es que se fue
y su rastro
todavía aguarda en mi silencio