Teniendo también muy presente la lucha zapatista, las fantasías orientalistas y pensando en el incipiente marco de la descolonización en América Latina, me cuestionaba sobre los privilegios que la neocolonización y globalización permiten, hoy en día, gozar a una casta cosmopolita de intelectuales, artistas, escritores y productores culturales de todo el mundo. En primer lugar, está el privilegio de movilidad sin restricciones por el mundo y, segundo, el de tener espacios de intercambio y encuentro facilitados por gobiernos, corporaciones y organizaciones culturales a lo largo y ancho del mundo, donde nos reunimos a discutir temas de urgencia política a partir de la defensa de derechos, denuncia y urgencia de la contrainformación y visiblización.