El hombre sufría por esto y decidió matar al niño; mas para lograrlo tuvo que abrir su cuerpo con un pequeño cuchillo. Y creyendo morir gritaba, cuando vio que de sí salían muchos otros niños, sosegados, hermosos; y sentía que conforme lo abandonaban se hinchaba su pecho, aumentaba el grosor de sus músculos y sobre su cabeza caía buena frescura.