Adriana Hidalgo Editora

Adriana Hidalgo editora
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Adriana Hidalgo editora nació en el año 1999, como la continuación de una vocación familiar inaugurada en 1914 por Pedro García, fundador de la librería y editorial El Ateneo de Buenos Aires. Con la misma determinación y cuidado nos propusimos entrar al siglo XXI con una editorial especializada en literatura, ensayo, filosofía, arte y libros ilustrados, configurando un universo de nuevos libros y autores. Diez años después nos aventuramos en la búsqueda de nuevos lectores, mediante la creación del sello de libros ilustrados pípala, formando un original catálogo de libros álbum en permanente crecimiento.
En veintiún años de trabajo llevamos publicados más de 450 títulos, que combinan tanto autores en lengua castellana como traducidos de diversos idiomas, y estamos presentes en la gran red de librerías que se extiende desde Argentina, circula por toda América Latina y llega a España.
Adriana Hidalgo editoraagregó un libro a la estanteríaAdriana Hidalgo Editorahace 21 días
Alicia Plante nos enfrenta con climas de gran tensión y expectativa por la búsqueda del sentido, encarnada en el hermano que tendría el secreto de la propia identidad. Una novela que trata sobre la codicia y el poder en la industria y las finanzas.

«En esta nueva novela, Alicia Plante vuelve a enfrentarnos con climas llenos de tensión y expectativa y con la búsqueda del sentido, esta vez encarnada en el otro, el hermano que quizá tenga el secreto de la propia identidad. En un escenario que no se repite y sorprende, la escritora, que parece conocer el alma de los lugares que describe, ahora se centra en una localidad de provincia con una mezcla de encanto y mezquindad que parece estallar en el “pueblo chico” y que contrasta con el mundo de la industria y las finanzas, donde la pugna por el poder y la ganancia no alcanzan a esconder la insaciable codicia de sus protagonistas. La pasión que no se logra reprimir, el peligro de un erotismo fuera de lugar, la duda, la soledad”.

«A uno se le muere el padre y se tambalea la estantería, siempre bastante, no nos engañemos. Pero ahí no termina. En realidad recién empieza la otra mirada posible: quién fue y cómo fuimos, juntos, padre e hija. A mí me llevó años y un día; ante la muerte de un padre ajeno, tomé conciencia de que todo había cambiado, en mí él era otro. No mi viejo ya, sino un hombre al que veía como era, como había sido, con una lucidez sorprendente. Y pude verlo por primera vez con ternura y piedad, como si estuviera vivo. Comprendí sus limitaciones, lo que había detrás, las carencias y antagonismos que siempre podría haber imaginado –pero el rol inevitable me impedía–, sus conflictos. Saber incluso sus agachadas, sus grandezas. Y que me quería. Este libro tiene que ver con él, con ese que apareció, sin ser en absoluto su retrato. No busqué que lo fuera porque no me hacía falta, pero usé algunas cosas suyas, y algunas de mi tío, su hermano mayor y eterno rival: el destinado al éxito.» Alicia Plante
Adriana Hidalgo editoraagregó un libro a la estanteríaAdriana Hidalgo Editorahace 21 días
En La condición anárquica Lordon analiza y desmonta la teoría del valor, más allá del campo económico, para desplegar los numerosos enfoques de los que fue objeto dicha teoría por parte de sistemas y corrientes de pensamiento a lo largo de la historia. Un recorrido que une a Spinoza y a Pascal, sigue con Durkheim y llega a Deleuze, tomando también en cuenta los aportes de Bourdieu, Luc Boltanski, Castoriadis, Paul Veyne, René Girard y André Orléan, para subrayar «la gran cuestión de una axiología crítica», es decir, la formulación de una teoría de la condición anárquica que apunte a saber, según Lordon «cómo se sostiene una sociedad a la que nada sostiene». La primera respuesta es «sosteniéndose a sí misma».

En el análisis se incluye también la literatura: Poe, Dostoievski, Camus, Faulkner, Houllebecq, Michaux. Por ejemplo, en la obra teatral Calígula, de Camus, al disponer su protagonista de un poder sin límites, hace caer y estallar la razón que defienden los cortesanos, porque, según el tirano, el mundo no tiene razón y, en consecuencia, resulta preferible no entender. Es decir: la condición anárquica desborda la razón o la vuelve inaprensible, sin llegar a suprimirla.

Las razones axiológicas le permiten al autor tomar el marxismo, entre otras herramienta de análisis. «La condición anárquica -dice Lordon— es un mundo de fluctuación indefinida que sólo se estabiliza temporariamente bajo la cláusula de mantener a raya la percepción del vacío». Respecto del valor económico, «no menos vacío que los otros», el autor cuestiona que se mantenga ajeno a los demás valores: a los sociales, o a los del derecho, a los de la moral, a los de la creencias religiosas o a los de las prácticas estéticas.
Bajo el neologismo de axiomaquia, definido como una lucha exacerbada por los valores, Lordon plantea las disputas desatadas en distintos sectores sociales por conquistar la hegemonía y el reconocimiento a través de luchas por la validación colectiva de proposiciones privadas en diversos planos como, por ejemplo, las redes sociales, en las que imperan virulentos enfrentamientos a los fines de existir socialmente.
La condición anárquica supone la inexistencia de un fundamento de verdad absoluta, de un anclaje objetivo al cual atar tranquilizadoramente los valores sociales.
Adriana Hidalgo editoraagregó un libro a la estanteríaAdriana Hidalgo Editorael mes pasado
Organizados en once capítulos de poético orden temático, los cuentos reunidos en Abordajes literarios confirman que el mar es uno de los lugares por excelencia en la historia de la literatura universal: el mar fue siempre posibilidad y desafío, anhelo y nostalgia.
En esta antología no sólo se cuenta sobre naufragios, océanos, puertos, marinos, bestias de mar, barcos y travesías a lo largo de distintas épocas y geografías. El lector también encontrará relatos sobre la voluntad de dominio, historias de mujeres pirata y monstruos marinos. Abordajes literarios contiene cuentos raros y desconocidos y por supuesto clásicos –en nuevas traducciones–, entre otras derivas.
Se incluyen, entre otros, textos de Claudia Aboaf, Mónica Ávila, Emilia Pardo Bazán, Ambrose Bierce, Ray Bradbury, Arnaldo Calveyra, Carlo Collodi, Arthur Conan Doyle, Joseph Conrad, Daniel Defoe, Lord Dunsany, Victoria Esplugas, C.E. Feiling, Góngora, Philip Gosse, Jorge Goyeneche, Patricia Highsmith, Franz Kafka, conde de Lautréamont, J.M.G. Le Clézio, Valeria Limardo, Jack London, Stéphane Mallarmé, Juan Mattio, Guy de Maupassant, Herman Melville, Jules Michelet, Edgar Allan Poe, Patricia Ratto, Juan José Saer, D.F. Sarmiento, Marcel Schwob, Mary Shelley, Robert Louis Stevenson, Bram Stoker, Antonio Tabucchi, León Tolstói y Jules Verne.
Adriana Hidalgo editoraagregó un libro a la estanteríaAdriana Hidalgo Editorael mes pasado
"Bajo la piel" es una novela muy ambiciosa, original y atrapante sobre un exquisito bibliófilo y posible asesino serial, en la que se cuenta un itinerario épico que comienza en la ciudad alemana de Weimar en 1918, con la historia del paciente cero de la más devastadora pandemia de gripe de la historia de la humanidad, y termina en la arruinada Argentina de los años noventa; pasando por el surgimiento del nazismo en Berlín, la persecución en Varsovia durante la Segunda Guerra Mundial, la cultura de Nueva York de los años sesenta y la vida comunitaria en Israel, muchos años después.

El narrador, Jonathan Rosen –un judío norteamericano descendiente de alemanes— comienza la historia a sus veinte años, cuando se muda a Nueva York para estudiar Literatura en la Universidad de Columbia, en 1969.

Al mismo tiempo que Jonathan queda flechado en un bar de Brooklyn por la que considera su “chica definitiva”, conoce al enigmático dandy, misógino y manipulador Josef Eisenstein, treinta años mayor que él, que se le anticipa en la conquista de la chica y termina siendo el maestro de Jonathan en el arte de seducir a través de la cultura y el intelecto.
La novela cuenta cómo la ciudad de Nueva York vive fascinada por la cultura pop y al mismo tiempo horrorizada por los asesinatos seriales de mujeres muy jóvenes, arrojadas a orillas del río Hudson y del East River por el “Desollador de Williamsburg”.

A medida que pasa el tiempo, Jonathan sospecha que su mentor oculta un secreto muy oscuro.

Un salto cronológico lleva a conocer la historia inquietante y provocadora de Josef Eisenstein, nacido en Alemania a fines de la segunda década del siglo XX y que por sus características –amoral, obsesivo, posible asesino— recuerda a otros célebres personajes de grandes novelas de la literatura alemana, como los protagonistas de El tambor de hojalata, de Günter Grass, y El perfume, de Patrick Süskind. Josef Eisenstein, a través de su historia de deseo y obsesión, resulta igualmente original, controvertido e inolvidable.
La crítica también relaciona este libro con La verdad sobre el caso Harry Quebert, del suizo Joël Dicker.

Bajo la piel, obra que reúne elementos de la novela de iniciación, de ficción criminal, de relato de guerra y de narración psicológica, entre otros, es la primera novela del escritor alemán Gunnar Kaiser.
Adriana Hidalgo editoraagregó un libro a la estanteríaAdriana Hidalgo Editorael mes pasado
En la Antigüedad, mientras los hombres se lanzaban a empresas de exploración y conquista, las mujeres permanecían inmóviles en su hogar. El Medioevo les otorgó una forma de viaje permitido: la peregrinación a los Santos Lugares. Durante el Renacimiento, artistas e intelectuales humanistas viajaron a Italia para tomar contacto con la cultura clásica, anunciando los Grand Tour, las giras educativas por Europa que en el siglo XVIII realizarían los jóvenes aristócratas británicos. Esos itinerarios estaban reservados a los varones, por entonces las mujeres sólo podían desplazarse como acompañantes de sus maridos. Aun desde ese lugar, el viaje les abrió nuevos horizontes. Dejaron de ser espectadoras pasivas de los desplazamientos de otros para convertirse en observadoras de nuevas dimensiones espaciales y emocionales, e incluso en narradoras que exploraban la propia subjetividad: su mirada curiosa empezó a transformarse en literatura de viaje, un género en el que se amalgamaba el propósito testimonial con el registro privado, íntimo, de la autobiografía, el diario o las cartas que reponían la experiencia personal.

El momento de cambio en el siglo XIX vino con la descolonización y la creación de nuevos estados, en coincidencia con el surgimiento del feminismo. Las mujeres ya no escribieron recluidas en sus casas o en los conventos, y durante el avance hacia la emancipación civil y política que alcanzarían en la centuria siguiente, reseñar sus viajes fue una manera de apropiarse de ciertos derechos exclusivos de los varones. Accedieron así a la escritura como profesión y, en consecuencia, a la esfera pública. Estas escritoras proyectaron en sus narraciones la imagen que tenían de sí mismas.

Como nos muestran las protagonistas de este libro, en cada caso las motivaciones personales enmarcan el relato. Son, en su mayoría, las de la burguesía trotamundos: huir de la realidad cotidiana, ir en busca de aventuras, lograr la realización personal, escoltar al marido. Entre ellas hay una militante anarquista que escapa de la persecución política. Para unas, la Argentina es el punto de partida. Para otras, el lugar de destino. Sus miradas y sus voces son plurales. El viaje las impulsa a recrear el itinerario en la memoria, para escribirlo, para invitarnos a recorrerlo junto a ellas.
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Publicada por primera vez en 1956, Zama está considerada de manera unánime como una de las grandes novelas del siglo veinte en lengua española. Con una escritura bella y precisa, Antonio Di Benedetto narra la existencia solitaria y suspendida de Don Diego de Zama, un funcionario de la corona española en Asunción del Paraguay que, víctima de una interminable espera, aguarda ser trasladado a Buenos Aires a fines del siglo XVIII. La de Zama no es cualquier espera, se trata de una condición existencial, angustiosa y reflexiva, en un territorio caracterizado por la lejanía, la ajenidad y la disposición para el recuerdo. 'Zama' es la novela de un exiliado castizo, con un lenguaje intemporal y arcaico, por momentos cercano al del Siglo de Oro. Se trata de un libro perfecto, donde la cualidad filosófica se desprende naturalmente de una prosa deslumbrante.

“'Zama' es la gran novela americana”. J.M. Coetzee

"¿Por qué hacer una película de Zama? Porque pocas veces en la vida se puede emprender una excursión irreversible y exquisita entre sonidos e imágenes a un territorio decididamente nuevo." Lucrecia Martel
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«El Premio de Ensayo Crítico invitaba a pensar problemas que recorrieran el arte argentino durante los últimos años, también sobre un corpus de obras o exhibiciones realizadas por artistas argentinos en los últimos quince años; estas eran unas proposiciones abiertas que no podría haber emprendido sin meditar antes sobre otras variables que exceden al arte e implican algo más grande. Algo que indecorosamente podría ser llamado mundo. Quería pensar a partir de aquella noche que la escatología cibernética había bautizado Y2K, es decir desde el inicio del siglo.
También, percibiendo como André Breton que «la sensibilidad jamás cambia radicalmente», otra cuestión disparó este ensayo: ¿cómo se filtra la modernidad en el arte contemporáneo? Una modernidad entendida como un sistema heterotópico, integrado por manifiestos, vanguardias y retaguardias, técnicas, voluntades subversivas."
Adriana Hidalgo editoraagregó un libro a la estanteríaAdriana Hidalgo Editorael mes pasado
Frente al agotamiento del entusiasmo por el arte contemporáneo que sí había en los años 2000, este ensayo busca una respuesta en relecturas de artistas rosarinos que en los años 50 tramaron un lugar imaginario, con espíritu localista y retrospectivo.
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En la novela 'Quemar el cielo' una mujer va en busca de otra, más joven. Como entre otras cosas las separa el tiempo, el trabajo de esa búsqueda la obliga a sumergirse en la historia argentina reciente, cuando la militancia coincidió con la violencia política. Y a ese trabajo se entrega. «En la esquina unos cincuenta manifestantes a los que Lila se une. Con el tercer gas se desbandan, a pie, en tierra, torpemente, por las dos avenidas. Todo el aire se carga y se espesa. Una mujer abraza a un hijo. Hay que correr y hay que detenerse, al mismo tiempo. Vuela una molotov. En el jardín de las prohibiciones vuela perdidamente, con ala de insecto, en busca de su destino. Va y poliniza. Es un auto el que la recibe, y se prende fuego con ella. Lo mismo un panfleto con la consigna anti-Rockefeller, que supo arder en el aire negro del invierno. Hace sin embargo un inmenso calor. Se frenan algunos: se han puesto a armar una barricada que hasta parece natural, hecha de los escombros acumulados de un edificio en construcción y un vehículo que, habiendo pertenecido a los muchos del tránsito, se había frenado por un desperfecto. Van y vienen fotógrafos más o menos camuflados por el miedo. La policía les da caza, motorizada, a todos los que corran. El ciudadano respetable va con su halo de consternación como un sombrero, que apenas lo protege. La policía los alcanza en la esquina de Jean Jaurès y Tucumán.» (Fragmento de la novela)
Adriana Hidalgo editoraagregó un libro a la estanteríaAdriana Hidalgo Editorael mes pasado
Con 'El hombre de cristal' finaliza la 'Trilogía de Santa Fe', el ciclo de novelas que Carlos Bernatek iniciara con 'La noche litoral' y prosiguiera con 'Jardín primitivo'.
Independientes como unidades narrativas, los textos están vertebrados centralmente por la voz coloquial que los atraviesa y unifica. El lugar -una ciudad de Santa Fe real y paródica a la vez— excede la condición de marco y deviene protagonista, condicionando, como los antiguos Hados, la historia de Ovidio Balán, actor principal de las dos iniciales, que en 'El hombre de cristal' cede esa centralidad a un peculiar Jota, en muchos aspectos su contracara, con quien establece el vínculo de un espejo invertido. Los hechos de ese presente continuo discurren sin evitar la evocación del pasado, causa difusa y persistente de lo que sucede, donde lo verídico se superpone a la ficción. Bajo esas claves abiertas la novela se dispara hacia un desenlace de oscuro sarcasmo
Adriana Hidalgo editoraagregó un libro a la estanteríaAdriana Hidalgo Editorael mes pasado
«He recopilado estos textos escritos durante los meses del estado de excepción debido a la emergencia sanitaria. Se trata de intervenciones concretas, en ocasiones muy breves, que buscan reflexionar sobre las consecuencias éticas y políticas de la así llamada pandemia y, a la vez, definir la transformación de los paradigmas políticos que las medidas de excepción iban delineando».
Giorgio Agamben
Adriana Hidalgo editoraagregó un libro a la estanteríaAdriana Hidalgo Editorael mes pasado
Con la misma amenidad y erudición de sus Cartas norteamericana, Cartas del Mediterráneo Orientaly sus Cartas berlinesas, José Emilio Burucúa narra su larga estadía académica en Nantes, con gran rigor y mucho sentido del humor, ofreciéndole al lector un recorrido cultural, artístico, histórico, musical, cinematográfico, turístico y gastronómico. Apenas llegado a la ciudad francesa, Burucúa abre así su fascinante `Diario de Nantes´: «Esta ciudad es una mezcla interesante de gótico, barroco neoclásico a la francesa y arquitectura muy contemporánea (erigida sobre todo en los barrios destruidos por los bombardeos aliados en 1943–44; aquí cerca, en Saint-Nazaire, los nazis tenían una de las bases más temibles de submarinos en todo el Atlántico). […]A partir del siglo XVII y hasta bien entrado el XIX, no hubo en Nantes institución, ni vínculo social, ni empresa, ni plan o proyecto personal o comunitario, que no estuviese condicionado por la trata de esclavos. El comercio infame, en principio a cargo de los armadores de los astilleros ubicados en las bocas del Loira, volcó sus ganancias inconmensurables en la comodidad y belleza de la arquitectura, en las costumbres galantes de una burguesía que se aprovisionaba de los objetos, las telas, los alimentos más refinados y caros de las Indias Orientales y Occidentales. Mi contacto con la barbarie se está convirtiendo en un hábito, que mantiene los ojos de mi mente abiertos, sin piedad, frente a las lacras del mundo…"
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