Mario Benedetti

La muerte

    Karen Castillocompartió una citahace 4 años
    no pronosticarse sino adivinarse, el no saberse de memoria sino de intuición.
    María Luisa Sánchez Velázquezcompartió una citahace 3 meses
    enfrentó a un estado de ánimo que le pareció una revelación.
    María Luisa Sánchez Velázquezcompartió una citahace 3 meses
    ansiosa curiosidad por disfrutar la nueva certeza.
    María Luisa Sánchez Velázquezcompartió una citahace 3 meses
    sin su minuciosa lectura del diario en el café,
    María Luisa Sánchez Velázquezcompartió una citahace 3 meses
    sin los libros como borrachera;
    María Luisa Sánchez Velázquezcompartió una citahace 3 meses
    sencillamente porque pensaba en ellas como cosas suyas, como sectores de Mariano Ojeda, y no como vidas independientes, como seres que vivían por cuenta y riesgo propios. Águeda y Susana, Susana y Águeda, eran en este instante partes de su organismo, tan suyas como esa abyecta, fatigada entraña que lo amenazaba.
    María Luisa Sánchez Velázquezcompartió una citahace 3 meses
    celos conservadores y los celos revolucionarios; la frontera indecisa, la caricia nueva (que insensiblemente se iba pareciendo al gesto repetido), el no pronosticarse sino adivinarse, el no saberse de memoria sino de intuición.
    María Luisa Sánchez Velázquezcompartió una citahace 3 meses
    Águeda era la comprensión y la incomprensión ya estratificadas; la frontera ya sin litigios; el presente repetido (pero también había una calidez insustituible en la repetición); los años y años de pronosticarse mutuamente, de saberse de memoria; los dos hijos, los dos hijos. Susana era la clandestinidad, la sorpresa (pero también la sorpresa iba evolucionando hacia el hábito), las zonas de vida desconocida, no compartidas, en sombra; la reyerta y la reconciliación conmovedoras; los
    María Luisa Sánchez Velázquezcompartió una citahace 3 meses
    ¿Y si los análisis, las placas, y otros fastidios, decían al fin en su lenguaje esotérico, en su profecía en clave, que la vida tenía permiso para unos años más? No pedía mucho: cinco años, mejor diez.
    Kin Navarrocompartió una citahace 8 meses
    Tuvo la sensación de que los objetos se iban, se apartaban locamente de él pero sin admitir que se apartaban. Una fuga hipócrita, eso mismo. ¿Cómo no se había dado cuenta antes? De todos modos, aquella vertiginosa huida de las cosas y de los seres, del suelo y del cielo, le daba una suerte de poder. ¿Y esto podía ser la muerte, nada más que esto?
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