Edith Södergran,Neila García Salgado

Encontraste un alma

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Mildred Osiriscompartió una citahace 2 años
El dolor nos da todo lo que necesitamos —

nos da las llaves del reino de los muertos,

nos empuja por la puerta cuando aún dudamos.
Ana Cornejocompartió una citahace 14 días
Me dijeron que nací en cautividad —
que ninguna cara aquí me sería conocida.
Ana Cornejocompartió una citael mes pasado
hablo en voz baja con los árboles cautivos
y a veces los consuelo.
Ana Cornejocompartió una citael mes pasado
Así ve una mirada nueva los viejos tiempos
como extraños sin corazón…
Katherine Guzmancompartió una citahace 2 meses
soy la fiebre del alma, el deseo y la negación de la carne,

soy una señal de entrada a nuevos paraísos.

Soy una llama, buscadora e insolente,

soy agua profunda pero atrevida hasta las rodillas,

soy fuego y agua en comunión libre y leal…
Sara Aquinocompartió una citahace 3 meses
CAMINO HACIA LA FELICIDAD

No hay manera de comprender
cómo ocurren los milagros —
ni hay camino hacia la felicidad,
ni bienaventurado que recuerde
cómo llegó hasta su puerta secreta.
Ay, cazar el pájaro de la felicidad
es andar sin caminos
y coger sin manos.
Ser rey en el cuento de la felicidad
es quedarse mudo y asombrado.
Del día esperamos milagros,
y el día se marchita frío y pálido.
Vuelve a preguntar, cabeza cansada,
¿es tu sueño, la estrella de tu felicidad,
farsa y fraude?
Sara Aquinocompartió una citahace 3 meses
PALABRAS

Palabras cálidas, palabras bonitas, palabras profundas…
Son como el aroma de una flor en la noche
que uno no ve.
Detrás de ellas acecha el espacio vacío…
¿O son quizás los anillos de humo
de la cálida hoguera del amor?
Sara Aquinocompartió una citahace 3 meses
LA NOCHE ESTRELLADA

Innecesario el dolor,
innecesaria la espera,
el mundo está vacío como tu risa.
Caen las estrellas —
noche fría y espléndida.
El amor sonríe en el sueño,
el amor sueña con la eternidad…
Innecesario el miedo, innecesario el dolor,
el mundo es menos que nada,
de la mano del amor y hacia el abismo se desliza
el anillo de la eternidad.
Sara Aquinocompartió una citahace 3 meses
DOS POEMAS DE PLAYA

I
Mi vida estaba tan desnuda
como las grises rocas,
mi vida era tan fría
como las blancas alturas,
pero mi juventud estaba sentada
con las mejillas calientes
y con júbilo exclamaba: ¡Viene el sol!
Vino el sol y yo estaba tumbada y desnuda,
todo el largo día sobre las grises rocas —
desde el rojo mar vino una fría brisa,
¡se pone el sol!

II
Entre piedras grises
tu cuerpo está tumbado y afligido
por los días que vienen y van.
Los cuentos que de niño escuchaste
lloran en tu corazón.
Silencio sin eco,
soledad sin espejo,
el aire azulea a través de cada grieta.
Sara Aquinocompartió una citahace 3 meses
LAS ESTRELLAS

Cuando llega la noche
me quedo en la escalera y escucho,
en el jardín se forman enjambres de estrellas
y yo estoy a oscuras.
Escucha, ¡cayó una estrella con un tintineo!
No salgas descalzo a la hierba;
tengo el jardín lleno de astillas.
Sara Aquinocompartió una citahace 3 meses
BLANCO O NEGRO

Los ríos corren bajo los puentes,
las flores lucen junto a los caminos,
los bosques se agachan susurrantes hacia la tierra.
Para mí ya nada es alto o bajo,
blanco o negro,
desde que vi a una mujer de blanco
del brazo de mi amado.
Sara Aquinocompartió una citahace 3 meses
LA ÚLTIMA FLOR DEL OTOÑO

Soy la última flor del otoño.
Me mecieron en la cuna del verano,
me ordenaron vigilar el viento del norte,
me brotaron llamas rojas
en mi pálida mejilla.
Soy la última flor del otoño.
Soy la semilla más joven de la difunta primavera,
qué fácil es morir la última:
he visto el lago tan azul y de ensueño,
he oído latir el corazón del difunto verano,
mi cáliz no lleva otra semilla que la de la muerte.
Soy la última flor del otoño.
He visto los universos profundos y estrellados del otoño,
he visto la luz desde hogares cálidos y lejanos,
qué fácil es seguir el mismo camino,
cerraré las puertas de la muerte.
Soy la última flor del otoño.
Sara Aquinocompartió una citahace 3 meses
HACIA CADA UNO DE LOS CUATRO VIENTOS

No hay pájaro que se desvíe hasta mi escondite,
ni negra golondrina portadora de deseo,
ni blanca gaviota pregonera de tormenta…
A la sombra de las rocas se mantiene en vela mi fiereza
lista para volar, ante el más leve tintineo, pasos próximos…
Bienaventurado sea mi mundo, mudo y azulado…
Tengo una puerta hacia cada uno de los cuatro vientos.
Una puerta dorada hacia el este: para el amor que nunca llega,
una puerta para el día, otra para la tristeza,
y una puerta para la muerte, que está siempre abierta.
Sara Aquinocompartió una citahace 3 meses
EL DESEO DE LOS COLORES

Por el bien de mi propia palidez adoro el rojo, el azul y el amarillo,
la vasta blancura es melancólica como el amanecer del día de nieve en que
desde la ventana la madre de Blancanieves ansiaba el rojo y el negro.
El deseo de los colores es el de la sangre. Si tienes sed de belleza
cierra los ojos y mira en tu propio corazón.
Pero la belleza teme el día y las miradas excesivas,
no soporta el ruido ni los movimientos excesivos —
no te lleves el corazón a los labios,
no debemos perturbar los insignes anillos del silencio y la soledad, —
¿qué hay más grande que toparse con un singular misterio sin resolver?
Estaré callada toda mi vida,
una mujer charlatana es como la cotorra que parlotea y se delata a sí misma;
seré un árbol solitario en la llanura,
los árboles del bosque se consumen ansiando la tormenta,
estaré sana de la cabeza a los pies con hilos dorados en la sangre,
seré pura e inocente como una llama que se lame los labios.
Sara Aquinocompartió una citahace 3 meses
VIERGE MODERNE

No soy una mujer. Soy un neutro.
Soy un niño, un paje y una decisión valiente,
soy un rayo risueño de un sol escarlata…
Soy una red para todos los peces voraces,
soy un brindis en honor de todas las mujeres,
soy un paso hacia el azar y la ruina,
soy un salto hacia la libertad y el yo…
Soy el susurro de la sangre al oído del hombre,
soy la fiebre del alma, el deseo y la negación de la carne,
soy una señal de entrada a nuevos paraísos.
Soy una llama, buscadora e insolente,
soy agua profunda pero atrevida hasta las rodillas,
soy fuego y agua en comunión libre y leal…
Sara Aquinocompartió una citahace 3 meses
ATARDECERES VIOLETA

Llevo en mí atardeceres violeta desde mis orígenes,
doncellas desnudas jugando con centauros galopantes…
Días de sol amarillos de finas miradas,
sólo los rayos del sol condecoran dignamente el dulce cuerpo de
una mujer…
El hombre no ha venido, jamás ha sido, jamás será…
El hombre es un espejo embustero que la hija del sol lanza
iracunda contra el barranco,
el hombre es una mentira que los blancos niños no entienden,
el hombre es una fruta podrida que los labios orgullosos repudian.
Bellas hermanas, venid hasta las rocas más abruptas,
somos todas guerreras, heroínas, amazonas,
ojos inocentes, frentes celestiales, larvas de rosas,
fuertes marejadas y pájaros revoloteantes,
somos el rojo más inesperado y más profundo,
rayas de tigre, tensas sogas, estrellas sin vértigo.
Sara Aquinocompartió una citahace 3 meses
TÚ, QUE JAMÁS HAS SALIDO DE TU JARDÍN

Tú, que jamás has salido de tu jardín,
¿alguna vez te has quedado anhelante ante la verja
mirando cómo por senderos soñadores
la tarde se desteñía azulada?
¿No era el sabor incipiente de lágrimas contenidas
el que te abrasaba la lengua como si fuera fuego,
cuando por caminos que jamás habías andado
se ponía un sol rojo como la sangre?
Sara Aquinocompartió una citahace 3 meses
DÍAS DE OTOÑO

Los días de otoño se dibujan transparentes
sobre el manto dorado del bosque…
Los días de otoño sonríen al mundo entero.
Qué agradable conciliar el sueño sin deseo,
saciado de flores y fatigado de verdor,
y que en el cabecero luzca una guirnalda de vid roja…
El día de otoño carece ya de anhelo,
sus dedos son de un frío implacable,
y en sus sueños se ve por todas partes
cómo caen copos blancos incesantes…
Sara Aquinocompartió una citahace 3 meses
UN DESEO

De todo nuestro mundo bañado de sol
no deseo más que un banco de jardín
con un gato tomando el sol…
Ahí estaría sentada
con una carta sobre el pecho,
una única carta breve.
Así es mi sueño…
Sara Aquinocompartió una citahace 3 meses
LA VIEJA CASA

Así ve una mirada nueva los viejos tiempos
como extraños sin corazón…
Ansío mis viejas tumbas lejanas,
mi triste grandeza llora lágrimas amargas
que nadie ve.
Sobrevivo en la dulzura de los viejos tiempos
entre extraños que levantan ciudades nuevas
en colinas azules que se alzan hasta el borde del cielo,
hablo en voz baja con los árboles cautivos
y a veces los consuelo.
Qué despacio desgasta el tiempo la esencia de las cosas,
y qué callados pisan los firmes talones del destino.
¡He de esperar a la muerte apacible
que traerá libertad a mi alma!
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