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Libros
Nestor Braunstein

Memoria y espanto

Alguna vez Julio Cortázar, con la seguridad de quien promulga una ley, dijo: “La memoria empieza en el terror.” Siguiendo esa pista, Braunstein encuentra la huella del “primer recuerdo” en Rayuela, en la teoría entera del psicoanálisis de Freud, en ciertos sonetos y en el conjunto de la obra de Borges en la «epistemología genética” de Piaget, en el proyecto de “vivir para contarla” de García Márquez, en el primer encuentro con el espejo de notables escritoras, en la lengua de Canetti, consagrada al martirio y finalmente absuelta, en la disimulación del horror de la historia que expresan los recuerdos de Perec, en el ordenado catálogo de las reminiscencias de Nabókov y Michel Leiris, en el sospechoso género de la autobiografía. Parece ser una constante: la memoria del espanto y el espanto de la memoria. ¿Es por el trauma oscuro pero fundamental de haber nacido, de haberse separado del cuerpo de la madre? En este libro se viaja como en un safari dedicado a la caza de los primeros recuerdos. También los del lector.

“Memoria y espanto o el recuerdo de infancia” es la primera parte de una trilogía dedicada a la memoria en donde se articulan los discursos de la filosofía, la historia, la literatura, el psicoanálisis y las neurociencias contemporáneas. Los otros dos volúmenes son: La memoria, la inventora y Memoria del uno y memoria del otro.
409 páginas impresas
Propietario de los derechos de autor
Bookwire
Publicación original
2013
Año de publicación
2013
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Citas

  • Gerardo Arteagacompartió una citahace 2 años
    Debe haber, además, un acontecimiento primero, basal, que sirva de ancla para comenzar el relato de las peripecias de una existencia y de un exilio vitalicio, un exilio en el país de la memoria. El primer recuerdo. El recuerdo de infancia. Fantasmal, mítico.
  • Gerardo Arteagacompartió una citahace 2 años
    “La vida es una novela”, la nuestra, la suya, la que contamos y que cuentan los pacientes, sesión tras sesión, en su psicoanálisis, la que se escribe en diarios, agendas y autobiografías. En el texto de esa novela hay siempre algún mito fundador, una prehistoria ancestral, un relato del génesis que el sujeto no puede recordar porque le viene de los labios de otros. Sobre el mito originario y sobre las huellas de experiencias innominadas se levanta la choza o el palacio de la memoria en el que alternan oscuras cavernas y salones a media luz.
  • Gerardo Arteagacompartió una citahace 2 años
    Exploremos esta idea: la memoria es previa. Es fundadora del ser. Cada uno de nosotros llega a ser quien cree ser porque organiza los datos de su experiencia pasada con un molde singular y sin maestros que enseñen cómo recordar. Dicho en claro: uno no “es quien es” porque “le pasó eso” sino porque ha registrado y ha entendido lo que le pasó de una determinada manera, seleccionando, remendando y emparchando huellas de experiencias personales con relatos ajenos. La memoria no sería un archivo de documentos sino una construcción enriquecida por la imaginación.

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