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Jack London

La Peste Escarlata

  • Martha Lunacompartió una citahace 2 meses
    Por qué, me pregunto, no me tocaría a mí en suerte? A mí me hubiera convenido perfectamente. Yo era un hombre culto, educado y honorable, profesor de una universidad importante. Ya os lo he dicho: no hay justicia en la tierra
  • Martha Lunacompartió una citahace 2 meses
    En aquellos tiempos, como ya os he dicho, la gente podía comunicase a distancia por medio de unos hilos que se tendían en el aire o que corrían bajo tierra, e incluso sin hilos.
  • Martha Lunacompartió una citahace 2 meses
    Ya en 1929 un sabio ilustre, llamado Soldervetzky, había pronosticado que una gran enfermedad, mil veces más mortal que todas las que habían precedido, llegará cierto día y mataría a los hombres a millares y a miles de millones.
  • Liliana M.compartió una citahace 5 años
    Hoy, soy el último superviviente de la peste escarlata, y solamente yo conozco las maravillas del lejano pasado. El hombre, que fue en otros tiempos dueño del planeta, dueño de la tierra, el mar y el cielo, el hombre, que fue un verdadero Dios, ha vuelto a su primitivo estado de salvajismo y busca su subsistencia siguiendo los cursos del agua.
  • Liliana M.compartió una citahace 5 años
    Y hace ya sesenta años que para mí ha dejado de existir. Sé que deben haber territorios que fueron Nueva York, Europa, Asia, África. Pero nunca más, a lo largo de sesenta años, ha vuelto a tener noticia alguna de esos sitios. Fue un derrumbe total, absoluto. Diez mil años de cultura y civilización se evaporaron como espuma, en un abrir y cerrar de ojos
  • Liliana M.compartió una citahace 5 años
    "Fue esta última una de las razones de la rapidez del contagio. Los miles de millones de gérmenes del cadáver quedaban liberados instantáneamente. en estas condiciones era inútil la lucha de la ciencia. Los bacteriólogos morían en sus laboratorios en el instante mismo en que se iniciaba el estudio de la peste escarlata. Estos sabios eran unos héroes.
  • Liliana M.compartió una citahace 5 años
    Otro detalle no menos sorprendente era la veloz descomposición de la víctima después de la muerte. Mientras uno la miraba, su carne parecía deshacerse, reducirse a pulpa.
  • Liliana M.compartió una citahace 5 años
    "Lo que resultaba inquietante, sin embargo, era la rapidez prodigiosa con que aquel germen destruía a los humanos, y también el hecho de que la persona atacada por él muriera infaliblemente.
  • Liliana M.compartió una citahace 5 años
    que resultaba inquietante, sin embargo, era la rapidez prodigiosa con que aquel germen destruía a los humanos, y también el hecho de que la persona atacada por él muriera infaliblemente. Ni un solo caso de curación.
  • Liliana M.compartió una citahace 5 años
    Uno de los primeros signos de esa enfermedad era que toda la cara y el cuerpo del que estaba atacado se ponían rojos.
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