—¿Cuál es el problema? Decime, ¿cuál es el problema?
—Nada, que nunca soy parte de algo que te divierta. Mi misión acá es ser la que no te molesta para que vos puedas hacer lo que querés hacer. Pero no tengo otra misión. No me buscás en nada de lo que considerás medianamente divertido.
—Bueno, salimos mañana si querés.
—¿Decís como un premio consuelo? Es obvio que me lo decís para que no te joda más