—Es un niño —anuncié un momento después.
La imagen del bebé en mis brazos se dibujó en mi cabeza, mi bebé, con sus mofletes gorditos y sus preciosos ojos… mi bebé, cuyo padre a lo mejor no iba a llegar a conocer.
Mi madre negó con la cabeza, sin dar crédito.
—Si Nick no sale de esta, no sé qué voy a hacer —confesé muerta de miedo. Mi madre me abrazó con fuerza, lloramos las dos, no sé durante cuánto tiempo, solo sé que nos dijimos cosas bonitas. También me reprendió por ser tan irresponsable y por no habérselo dicho antes. Hablamos durante el tiempo que seguimos allí sentadas, hablamos hasta que pudimos contarle todo a William.
Will también casi se cae al suelo del susto. Nunca lo había visto tan devastado, tan preocupado, tan tremendamente destrozado.
Cada uno quiere a sus hijos de una forma diferente y para Will, Nick siempre sería ese niño moreno de ojos azules que le metía ranas en los bolsillos de los pantalones.
Nick tenía que ponerse bien… no solo por mí y nuestro bebé, sino p