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Edgardo Mondolfi Gudat

El día del atentado

  • Sócrates Ramírezcompartió una citahace 4 años
    «[Una] disposición oficial [de 1936] (…) impone el nombre de Ciudad Trujillo a la capital de la República, en franco reconocimiento al Generalísimo Rafael Leonidas» (ibíd., 29). Como se trataba de la única manera de viajar –apunta por su parte Manuel Felipe Sierra– los músicos aceptaron el arreglo pero, ya en alta mar decidieron burlar la imposición trujillista y cambiarle el nombre a la orquesta por «Billo’s Happy Boys» (Sierra, 2011: 204).
  • Sócrates Ramírezcompartió una citahace 4 años
    Si por alguna razón cabe insistir en ello es porque se trata de un dato que vale la pena poner de relieve una vez más al compararlo con las levas organizadas contra Betancourt desde República Dominicana. Mientras éstas últimas, al parecer, estaban integradas exclusivamente por exiliados venezolanos, Cayo Confites se caracterizó por congregar un variopinto catálogo de nacionalidades.
  • Sócrates Ramírezcompartió una citahace 4 años
    A fin de cuentas, el grupo de combatientes no podía ser más heterogéneo si se toma en cuenta que, junto al joven pistolero Fidel Castro, a los expilotos de los Tigres Voladores y al novelista Juan Bosch, participaría también el músico dominicano Luis María «Billo» Frómeta, según lo refiere su biógrafo, Federico Pacanins. El joven «Billo» y su arreglista Rafael Minaya (quien también integraría la expedición) ya se hallaban establecidos en Caracas, sin boleto de regreso, huyendo del asfixiante ambiente cultural impuesto por Trujillo, cuando se planteó la oportunidad de tomar parte en aquella invasión.
  • Sócrates Ramírezcompartió una citahace 4 años
    Tal fue el caso del dirigente universitario Fidel Castro Ruz, entonces de 21 años de edad y quien, según posteriores elaboraciones, prefirió lanzarse por la borda cuando el barco que lo transportaba fue detenido en alta mar por la marina cubana. A fin de no dejarse atrapar como el resto de los voluntarios, prefirió alcanzar la costa a nado. Al rehusarse a ser apresado, Castro empezaría a forjarse así una trayectoria hecha de gestos audaces (Ameringer, 1996: 56; Montaner, 2008: 16).
  • Sócrates Ramírezcompartió una citahace 4 años
    Sierra se inclina a compartir la sospecha que tuvo el líder dominicano de que la fuerza expedicionaria fue desmantelada porque Trujillo se adelantó a denunciarla gracias al hecho de haber sido informado a tiempo por el general Genovevo Pérez Dámera, jefe del ejército cubano, y quien más tarde –dicho sea de paso– actuaría como pieza cercana al gobierno de Fulgencio Batista tras el golpe de Estado de 1952 .
  • Sócrates Ramírezcompartió una citahace 4 años
    «Bosch (…) gradualmente descubrió, junto con los demás dirigentes dominicanos, que se veían superados por los cubanos. Todos los preparativos en La Habana –reclutamiento, la provisión de aviones, la contratación de pilotos– estuvieron en manos de los cubanos. (…) Juan Bosch se vio convertido prácticamente en un rehén en Cayo Confites» (ibíd., 16).
  • Sócrates Ramírezcompartió una citahace 4 años
    Hasta el escritor Ernest Hemingway, residente por entonces en Cuba, no pudo sustraerse a la curiosidad de asomarse y dar su apoyo a la empresa de Cayo Confites. Después de todo, se trataba –según lo apunta el mismo Ameringer, del secreto peor guardado en la isla (ibíd., 43-60).
  • Sócrates Ramírezcompartió una citahace 4 años
    La percepción general que se desprende de este informe norteamericano es rotunda: «[N]o hay mejor paralelo [para describir este episodio] que los antiguos relatos de filibusterismo en el Caribe».
  • Sócrates Ramírezcompartió una citahace 4 años
    Por si fuera poco, en 1946, Caracas había sido escenario de un plan magnicida organizado por algunos elementos del exilio dominicano, entre los cuales se hallaban el novelista y futuro Presidente Juan Bosch. El plan había consistido en sorprender a Trujillo durante una de sus frecuentes andanzas nocturnas
  • Sócrates Ramírezcompartió una citahace 4 años
    En 1947, en medio de una creciente política de ojo por ojo y de diente por diente, y en vista de la tensión que también experimentaban otros polos del reformismo democrático con el régimen dominicano, la Junta Revolucionaria de Venezuela vio surgir la posibilidad de que se concertase una invasión armada que liquidara al régimen de Trujillo.
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